Religiosidad y tambores se reencontraron para celebrar el 6 de enero
Dos percusionistas describieron a NORTE cómo la cultura afro, el candombe y religiosidad conviven, por ejemplo, en los festejos por San Baltasar del fin de semana.
El viernes en el histórico barrio Camba Cuá de Corrientes varias expresiones artísticas, tradicionalistas e institucionales recibieron otro 6 de enero. Una costumbre de siglos que aquí tiene su ‘color local’ acompañado por el municipio.

El sábado, al menos dos casas de Resistencia abrieron sus puertas para celebrar del Día de San Baltasar. En los dos momentos estuvieron las manos que hicieron sonar los tambores de Oreja de Negro, una agrupación que difunde la cultura candombera en la región.
El percusionista Franco Greve narró a NORTE parte del movimiento del que forma parte con otros jóvenes músicos.
Hace unos años con un grupo de músicos se unían a las ‘llamadas’ a san Baltasar los 5 de enero en la casa de la familia Ramírez y al día siguiente con la familia Francia. Los dos hogares poseen una imagen del santito negro al que se honraba con celebraciones familiares.
“Nos sumamos a su festejo como un aporte más”, señala al referirse a una propuesta que convoca a tocadores de tambores y a bailarines con ganas de compartir un momento de musicalidad y de compañía a una veneración.
Los Ramírez tienen la estatuilla del santo hace varias generaciones y como las familias del Camba Cuá de Corrientes o del interior, los festejos se mixturan con características litoraleñas, en las que como en el santuario del Gauchito Gil también resuena un chamamé.
Los integrantes de Oreja de Negro hacen candombe y pese a que no todos son percusionistas, los mueve la música.
Misma cultura
Franco sostiene que respetando ritos y símbolos como el tambor y el fuego, también contribuyen a la visibilidad de la cultura afro y la negritud en América.
“Sin ser militantes como los Margosa (afrodescendientes), en otro sentido somos cultores de lo afro, mostramos la importancia del candombe en la cultura de hace siglos y en la actualidad”.
El músico relaciona los mundos con un poco de contexto: “el 6 de enero está relacionado con la coronación de los reyes en África, esa fecha después se trasladó a América transculturizando y mezclando rituales africanos, con lo cristiano y lo pagano. Hoy en cada lugar el 6 tiene su impronta.
En Corrientes es más chamamecero y más al sur rioplatense se asemeja a vertientes africanas. Por ejemplo en Uruguay, donde la llamada de tambores más grande es la del 6 de enero”, describe.
Una forma de libertad
En una conversación paralela, Alejandro Muya complementa con más contexto: “Para los primeros afroamericanos san Baltasar era una forma de ocultar sus creencias bajo la religión católica.
También porque era una forma de celebrar, entonces como en Navidad y Año Nuevo, podían bailar y tocar tambores.
Era una forma de celebrar no solo lo religioso, sino una forma de ser libres ese día. Por eso es una fecha que se usó para varias cosas, con múltiples significados”, resume.
Para él la vivencia es complementaria a la religiosidad de los creyentes: “Nosotros, sin ser católicos, acompañamos por respeto a esa cultura y a lo negro que está relacionado con esa fecha”
Cada año acuden en respuesta a la invitación de Gustavo Ramírez y su familia, custodios de un santito que hace varias generaciones los reúne el 5.
“Para ellos honrar al santo tiene una connotación religiosa; la cuerda, como grupo que hace candombe, lo respeta porque es una de las fechas más importantes de nuestra cultura. Vamos a disfrutar y a compartir”, sintetiza.
Hace unos años ya es costumbre que al día siguiente toquen en la casa de la familia Francia, siempre que se mantenga la invitación de los anfitriones. Así los descendientes de uno de los primeros asentamientos próximos a la laguna Argüello se preparan para celebran en cuanto empiezan a resonar los tambores










