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Agua, un elemento vital que no debe derrocharse

La escasez de lluvias en la provincia en esta época del año y los contratiempos técnicos sufridos en los sistemas de bombeo se sumaron nuevamente en este exigente verano afectando el normal abastecimiento de agua potable de varias localidades chaqueñas. Este serio problema confirma la importancia fundamental que adquiere el segundo acueducto, una obra que tendrá una extensión de más de 500 kilómetros desde las orillas del Paraná para llevar el vital elemento al oeste y sudoeste de la provincia.

Como todos los años, las jornadas con altas temperaturas hacen que aumente en forma notable el consumo del líquido en zonas que disponen de agua potable a través del suministro de redes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona necesita entre 50 y 100 litros de agua por día para satisfacer las necesidades humanas más básicas, pero muchas veces por desconocimiento o falta de conciencia se supera esa demanda y se derrocha sin medir las consecuencias. A esto debe sumarse el escenario particular de una provincia como el Chaco que tiene un 95 por ciento de su territorio cubierto con valores de déficit de agua producto de las escasas precipitaciones registradas en el período que va desde septiembre a diciembre del año que acaba de concluir, tal como lo advierte un pormenorizado informe realizado por el director de Estudios Básicos de la Administración Provincial del Agua, Hugo Rohrmann, que indica además que los valores superiores de déficit, mayores a 50 por ciento, se ubican en la zona central y sudoeste de la provincia.

Por otra parte, autoridades de la empresa provincial de agua explicaron que en Villa Ángela el suministro en esa localidad se vio afectado en los últimos días por problemas de bombeo desde Presidencia Roque Sáenz Peña y por una serie de inconvenientes técnicos en el transporte del líquido desde la planta ubicada en Barranqueras. Se señaló también que pese a haberse mejorado la dotación, la red está despresurizada lo que lleva a algunos usuarios a emplear bombas para extraer agua de la misma red, lo que termina generando un problema mayor, porque los vecinos que no proceden de esa manera se quedan sin posibilidad de recibir el agua potable en sus domicilios.

Así como la crisis hídrica dificulta la provisión de agua potable en el sudoeste, la falta de solidaridad agrava una situación que, por supuesto, básicamente se soluciona con mayor infraestructura pero que ante la actual situación es necesario apelar al compromiso de todos para cuidar este recurso vital. Los distintos sectores de la comunidad chaqueña, que esperan ver concretado el segundo acueducto del interior, deben tomar conciencia de la necesidad de no derrochar el agua para asegurar que este recurso llegue, por igual, a la mayor cantidad de hogares de la provincia. El acceso al agua segura es un derecho humano e inalienable y un recurso esencial para el desarrollo de las comunidades y de ahí la importancia de unir esfuerzos para que el agua llegue a todas las localidades del interior que también merecen contar con servicios de agua y saneamiento porque aportan beneficios sustanciales para la salud y para la calidad de vida.

No debe olvidarse que la provisión de agua segura es uno de los problemas más críticos que enfrenta el mundo y que la mayoría de los países tienen el desafío de hacer que este recurso vital llegue a más personas. En relación a esto, debe observarse además que en nuestra región es fundamental generar conciencia sobre la protección del Acuífero Guaraní que es considerado el tercero en el mundo por su magnitud. Esta valiosa reserva de agua dulce que nuestro país comparte con Paraguay, Brasil y Uruguay, es clave para la región, por lo que se impone la necesidad de dar también a este asunto un lugar central en la agenda pública.

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