El Clase X de Mercedes es más camioneta de lo que parece
Nacida de la alianza entre Mercedes Benz, Nissan y Renault la pick up Clase X recién verá la luz el año que viene en nuestro país desde la planta que los alemanes están instalando en Córdoba. Esta camioneta despierta notable interés dadas sus caracteristicas rústicas alejadas de lo que se supone deba ser un vehículo “Mercedes”.
Es que la Clase X competirá en uno de los segmentos más peleados del mercado, donde participan Toyota Hilux, Volkswagen Amarok, Ford Ranger, Chevrolet S10, Nissan Frontier y Mitsubishi L200 y para cuando salga al mercado también estarán las Alaskan y Frontier fabricadas en Córdoba. En venta desde fines del año pasado en Europa el año que viene llegará a Sudáfrica y Australia y a fines de 2018 comenzará a producirse en Córdoba, con lanzamiento oficial en la Argentina previsto para comienzos de 2019.

En Europa, se espera que la Clase X se posicione como una “pick-up premium”. En cambio, en la Argentina, la idea es ofrecer una amplia gama de versiones de trabajo, uso mixto y ocio. Por ahora quienes la disfrutan son los usuarios del viejo continente donde uno de los debates sobre la Clase X es si es tan confortable y lujosa como un auto de la marca teutona o tan robusta y multifacética para el trabajo como la Nissan Navara de la cual hereda mucho de su mecánica y diseño.

Ni la propia Mercedes tiene como objetivo hacer de la Clase X un automóvil con caja de carga. A pesar de ser un vehículo más o menos cómodo, silencioso y estar muy bien construido, cuenta con un enemigo demasiado importante para un uso diario: sus 5,34 m de longitud total lo convierten en un auténtico buque.
Esta camioneta es un todoterreno puro y duro con formato de pick-up, enorme y dispuesto para el maltrato y pese a su emblemática estrella en el frente se trata de un vehículo industrial aunque muy bien acabado por dentro, pero se sentirá más a gusto circulando sobre piedras, arena o nieve que llevando los niños a la escuela.
Ocio y trabajo
La propuesta del Clase X es la de ser un vehículo de trabajo y ocio, perfecto para particulares con aficiones como la caza, la pesca o el andinismo, por poner sólo algunos ejemplos de actividades que pueden exigir un uso off-road muy rústico y necesitan de un buen espacio de carga para equipos que no siempre van a estar limpios de barro, nieve, agua o arena.

Obviamente también puede trabajar como vehículo para obras y transportar cargas pesadas como bolsas de cemento o material de construcción o cualquier cosa pesada y sucia que se le presente. La suspensión trasera con espirales, algo poco común en un segmento dominado por los elásticos. Una de sus cualidades más interesantes es la tracción 4×4 con reductora, con bloqueo manual del diferencial trasero y sin diferencial central.
La reductora permite enfrentar pendientes inverosímiles tanto de ascenso como de descenso sin pestañear, mientras que la ausencia de diferencial central implica un reparto del par al 50% entre los ejes, sin posibilidad de circular por asfalto en modo 4×4. Si se encara la adquisición de un Clase X aunque sea para el ocio, el Clase X ofrece ante todo una “posición de comando” al volante, mirando por encima del hombro a prácticamente cualquier SUV moderno y no digamos ya coches convencionales.

Circulando por caminos, todavía es mayor la percepción de sobrevolar todo lo que se nos pone por delante. Es impresionante cómo esta pick up pasa por encima de todo, sin inmutarse y sin dar la más mínima sensación de sufrimiento. Está construida para el maltrato y se siente cómoda en terrenos escabrosos.
Como todoterreno puro es mejor que no tenga ese diferencial central y, sumado al bloqueo trasero debería avanzar por cualquier superficie como una oruga, en especial en los caminos rurales anegados después de las lluvias, pero como un vehículo de uso urbano iría mucho mejor si tuviese un mecanismo central bloqueable que permita rodar en 4×4 sobre una ruta firme de asfalto.
Tal como está configurado el Clase X está condenado a usar tracción trasera la mayor parte del tiempo lo que posiblemente no sea la mejor solución para un vehículo que, descargado, no lleva demasiado peso atrás.

Para encontrar un todoterreno tan duro con bloqueo de diferencial trasero habría que remitirse al Jeep Wrangler Rubicon o un Mercedes Clase G, o bien optar por la gestión electrónica de utilitarios muy caros como un Land Rover Discovery o similar, vehículos a los que ni la presa especializada se atreverría a someter a las mismas torturas que al Mercedes.










