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Franquicias de marcas chaqueñas, un negocio que crece

Frigoporc y Pacú Teko son dos gigantes que marcaron el camino. Otros casos como Luigi y Helados Marchelo están afianzando sus productos con el mismo método, sólo por nombrar algunas experiencias exitosas. Con una distribución directa, sin intermediarios, generan precios más competitivos, oferta de mayor calidad y totalmente local.

Que una empresa pase de vender menos de 60.000 kilos de pescado a más de 600.000 en cuatro años, o que una pyme pueda ganar 150 mil pesos por mes asociándose a estas firmas, son sólo algunos de los datos que respaldan el crecimiento de las franquicias en Chaco.

Se expanden colocando toda su producción a precios competitivos, porque evitan intermediarios y proveedores. Además comparten la inversión con pequeños empresarios, generando un crecimiento más previsible y menos arriesgado.

En la última edición de la Guía Argentina de Franquicias 2017/2018, el 30% de los conceptos de negocios publicados corresponde al interior.

El consultor Carlos Canudas en un reciente informe de La Voz del Interior aseguró que este año comenzó a demostrarse un proceso de “federalización” de marcas: el 13% de expositores en la Feria de Franquicias fue el número más alto de participación en dos décadas.

Emprendimientos emblemáticos

Los chaqueños Frigoporc y Pacú Teko son dos casos emblemáticos. Desde la zona de Las Palmas expandieron sus ventas en forma exponencial, aunque todavía limitadas a lo regional.

El frigorífico de carne porcina abastece hoy a nueve locales en la provincia -algunos prontos a inaugurar-, más otros en Corrientes, Posadas y Salta. Por su crecimiento la empresa recibió el primer premio a la penetración regional -en el NEA-, que entregaron la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Ministerio de Producción de la Nación.

Mientras que Pacú Teko, una firma que se desprende de una productora de arroz y hace siete años apostó a la piscicultura, comenzó con menos de 60.000 kilos de pescado en 2012. Cuatro años después ya superaba los 600.000.

Los dueños abrieron franquicias en Resistencia, San Martín, Clorinda (Formosa) y Entre Ríos con venta exclusiva de sus productos. “En esa vorágine, seguimos buscando un sistema eficiente para que las dos partes sean beneficiadas”, reconoció Martín Meichtry, de la empresa en La Leonesa.

En expansión

Otra de las marcas con franquicias es Luigi: recientemente instaló en Corrientes la quinta. Comenzó hace 20 años con unos pocos empleados y hoy ya son más de 100.

El emprendimiento elabora miles de kilos de helado y panificados con equipamiento y distribución propios para sus congelados.

Luigi forma parte de Nordeste Alimentos, que también incluye a otras marcas de helados y pastas.

Con el mismo sistema Helados Marchelo también creció. La firma nacida hace 10 años en Quitilipi hoy produce helados artesanales para distribuirlos a varios puntos del Chaco y a Resistencia. En la última Fithep Nea Expoalimentaria, los dueños vieron “la oportunidad para expandir la red”, planificando una franquicia en Corrientes.

Los recursos

Las empresas chaqueñas de los rubros alimentos, bebidas y artículos de limpieza que busquen expandirse también cuentan con líneas de financiamiento provincial.

El respaldo incluye equipamiento, promoción regional de eventos, acciones a través de Tarjeta Tuya, mejora de procesos, marketing y logística.

“Se busca que puedan crecer en presencia en los formatos de comercialización de consumo masivo”, explicó Andrés Romea, del programa Red de Proveedores Locales del Ministerio de Industria.

El objetivo es acompañar el desarrollo de marcas locales y su proyección regional hacia mercados nacionales, por ejemplo, en eventos como Fithep Nea Expoalimentaria como vidriera y actualización tecnológica y de capacitación.

Más información en el correo: [email protected].

Mucho más que helados y chipá

Para abastecer a los locales en Resistencia, Barranqueras, Fontana, Puerto Tirol, Formosa y Corrientes Luigi produce unos 1.300 kilos diarios de panificados y helados. Una parte de los alimentos se vende a supermercados y a firmas como Pastilety, Badinho o Hielo El Tucán.

El arranque como un emprendimiento familiar con sólo un empleado creció hasta contar hoy con casi cien trabajadores.

Desde que se instaló en el Parque Industrial de Barranqueras el dueño, Luis Ferreira, dice que empezó a pensar en crecer en serio. “La promoción del Ministerio de Industria nos permitió tener el espacio y el lugar para desarrollarnos”, resalta. Además incorporaron maquinaria, como una fabricadora de helado, tres tinas de 1.500 litros y un banco de agua helada de 3.000 litros. A la estructura se suman cámaras y un túnel de congelado.

Los productos

En helados tienen una gran variedad de gustos y presentaciones: palitos, bombones, tortas y copas heladas. “Son productos chaqueños, elaborados con materias primas y mano de obra local”, resalta.

Una parte de la pastelería se congela y envasa, luego va a los locales donde se cocinan. Tres operarios producen unos 130 baldes diarios de unos cinco kilos de productos como sacramentos, por ejemplo.

 “La distribución la tenemos en el Gran Resistencia, algo del interior del Chaco y con la marca Luigi, hay una franquicia en Formosa. Tenemos locales propios para helados y pastelería, y le vendemos a supermercados el resto de la mercadería, como la pasta y otros productos”, resumió.

Una empresa que cambió

la dieta de los chaqueños

La empresa que hoy se conoce como Pacú Teko nació en 1978 como productora de arroz. Una serie de condiciones del terreno y el clima llevaron a los dueños a interesarse por la piscicultura.

En 2010 se inauguró el sistema arroz-pacú, con producción, recría y engorde. Hasta ese momento el pescado se vendía a una planta que estaba en Clorinda, con baja producción.

El frigorífico propio en La Leonesa empezó a funcionar en 2013, casi al mismo tiempo que Frigoporc. “Arrancamos con cero experiencia porque no existen fileteadores ni destiladores calificados en la zona, sólo mayoneros y pescadores de costa”, recordó Martín Meichtry, uno de los dueños. Ese primer año vendieron 23.000 kilos de pescado procesado.

El siguiente paso fue formar al personal local con dos personas de Clorinda y a través de programas provinciales como el de Entrenamiento e Inserción Laboral. “Eran unas seis personas y ahora tenemos 27”, destacó Meichtry.

En el camino

Con la apertura de locales en Resistencia y San Martín en Chaco, otros en Formosa y en Entre Ríos para venta exclusiva de productos se sumaron desafíos. “Con el pescado tuvimos que desarrollar toda la cadena”, describió el propietario.

Meichtry asegura que uno de los beneficios de las franquicias es que permite comercializar todos sus productos, promocionar el que se quiera desarrollar y mantener un mejor control del precio para el consumidor.

En los acuerdos con quienes adquieren la franquicia se incluye la entrega de cartelería en comodato y financiamiento para la compra de freezers.

Para los productores uno de los mayores beneficios es que permite procesar todos los tamaños de pacú: los más chicos se ocupan para milanesa, rebozado o lonjas de lomo; otros se usan para filé y los más grandes se venden enteros.

Cambio de hábito  

A la costumbre de un consumo de pescado de río entero y congelado, con piezas grandes para asar a la parrilla para varios comensales la firma propuso incorpore el pacú a la dieta diaria, como un bife de vaca, una milanesa o una pata muslo.

Asociaron una amplia estrategia de venta a una reculturización de la dieta, ofreciendo una diversidad de presentaciones para varios tipos de consumidores. Un filé que en 20 minutos se puede descongelar y cocinar, hamburguesas, nuggets y lonjitas que se recomiendan para cocina gourmet.

Con logística a distribuidores de Salta, Corrientes, Misiones, Santa Fe, una parte de Entre Ríos (las dos costas), la idea es seguir avanzando mientras la producción crezca”, anunció el empresario.

Una excelente inversión

Oscar Korovaichuk, dueño de Frigoporc, asegura que quienes decidan abrir una franquicia no deben pagar ningún canon y que los emprendimientos familiares que invierten en la marca pueden ganar hasta 150.000 pesos mensuales.

“Ellos ponen todo lo que sea acondicionamiento de frío y nosotros, cartelería. Es la mejor forma de llegar con el mejor precio al consumidor sin perder dinero con intermediarios”, resalta.

Además de la inversión en los equipos de frío, recomienda vender sólo los productos Frigoporc (carnes y fiambres) más otros de mesa como aderezos, vinos o sal. “Es un ingreso extra para el que adquiere la franquicia, del que no nos llevamos ningún porcentaje”, comentó.

La primera boca de ventas abrió en julio de 2014 y en 2015 ya contaba con siete; después se agregaron dos más, una en Sáenz Peña y otra en Charata. “Estamos viendo de llegar a otras localidades”, adelanta.

Para Korovaichuk el negocio de las franquicias permite cuidar los precios. “Para venderle a Carrefour o Wall Mart me exigían un carré de cerdo a 35 pesos el kilo y que ellos pueden vender a $130; por eso abrimos franquicias. En nuestros locales el carré vale 70 pesos. Ganamos lo mismo y el consumidor se ahorra 50 pesos”, analizó.

Aprender de las líderes

Helados Marchelo vende productos artesanales en 60 bocas de expendio en la provincia, varias de ellas franquicias. Pablo Zdero es el propietario y asegura que dos gigantes del sector le marcaron el camino: Grido y Cremolatti. Su aprendizaje incluyó diversificar la oferta: “Vendíamos sólo helado, ahora ofrecemos bombones y baldes, entre otros subproductos; además ofrecemos precios excepcionales, manteniendo la calidad del producto”, asegura.

Zdero empezó hace 22 años en el rubro asociado a Helados Aragón, de Las Breñas. Con el tiempo notó que la expansión era la forma de desarrollarse, y creció tanto que debió abrir su propia marca.

“En tres años empecé a elaborar palitos helados; conformé una línea de distribución bastante grande y necesité independizarme”, cuenta. “Entonces cuando comencé a fabricar mi propio helado”.

Con 20 heladerías Marchelo, seis son franquicias. Produce 1.800 kilos de helado por día, de lunes a jueves; unos 7.200 semanales.