Llegar en vísperas de Navidad
Está ya amaneciendo. Es 24 de diciembre de 2007. Walter va llegando al paraje Nueva York, al noreste de Taco Pozo. Viene de Salta, Capital, donde estudia y trabaja. Desde esa lejana localidad chaqueña de Taco Pozo tomó un camión que iba por la “Picada YPF”. Pero desde allí, le quedan aún muchos kilómetros para llegar a la casa de sus abuelos, donde decidió pasar la Nochebuena.
Luego de caminar por esos largos y sinuosos caminos, se sube a un tractor con acoplado que va para la zona. Al llegar, mira de lejos, y alcanza a ver a sus abuelitos sentados afuera de la vivienda rancho, construida con paja y adobe. Están tomando mates. Las lágrimas afloran y la emoción resulta incontenible. Entre abrazos, llantos y muestras de felicidad, Walter se anima a decir que “pasaré la noche más feliz de mi vida, porque mi visita ha hecho felices a dos ancianos que estaban solos”, y a quienes no veía hace varios años.

La vorágine, el ruido, los discursos, las peleas de la clase política y el ensordecedor reclamo de la sociedad en general por la inseguridad, nos ha hecho perder el valor del significado de estas fechas.
Los corresponsales de NORTE que compartimos un grupo de la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp coincidían, cuando les consultamos, la necesidad del mensaje que hoy demanda la sociedad: acciones de solidaridad, de compromiso, de abnegación y sobre todo del bien común.
Walter, un joven con sueños e ilusiones, compartió así la última nochebuena de sus abuelos, porque meses después falleció su abuela y luego el abuelo. Solo su presencia, más allá de los regalos que les trajo, hizo feliz a personas tan necesitadas de afectos y de alguien con quien hablar.
Alto mensaje que la clase política debería prestar atención, sobre todo cuando estamos transitando los últimos días de un año complicado, en todo sentido.
Para pensar
Este 2017 quedará establecido como un año complicado. Por ejemplo, en Educación, fueron 75 los días de paro realizados por los gremios, lo cual hizo que en lugar de que se cumplieran con los 180 días de clases como lo estipulaba el calendario, solo fueran 105. Y una vez más, los chicos fueron los más perjudicados en medio de toda esa situación, ya que no se desarrollan la totalidad de los contenidos, generando deficiencia en el aprendizaje.
En Salud, la situación del hospital 4 de Junio-centro de derivación de todo el interior chaqueño y también de pacientes que vienen de Santiago del Estero—ha entrado en una espiral, donde la decisión firme del Gobierno a través de la cartera de Salud no puede hacerse esperar por mucho tiempo más.
Hay datos para tener en cuenta: La sección Maternidad del hospital dice que del total de los pacientes que recibe, un 60% son derivados del interior y solamente el porcentaje restante es oriundo de Sáenz Peña. Y si bien existe una maternidad segura, por los embarazos de alto riesgo, el servicio cuenta sólo 28 camas.
Las futuras mamás, además de las que están internadas por otras patologías como ginecológicas, aumentan el número de pacientes, haciendo que se sobrecargue semana a semana la atención en las salas. Y si bien hay patologías que pueden ser atendidas en hospitales de cabeceras de otras zonas, otras deben ser atendidas en el hospital de cabecera debido a su complejidad.
El contrato social
Es necesario que los chaqueños puedan tomar esta Navidad para dejar de lado lo que nos divide, lo que nos separa innecesariamente. Sería interesante que la dirigencia política aporte, y mucho, para esto.
La provincia termina un año complicado, y como muestra la ilustración, es tiempo que en Navidad, que significa nacimiento del Salvador Jesús, implique un cambio de actitud en nosotros para ponernos la camiseta del Chaco, en el sentido literal. Y a partir de allí pensar en el desafío del año pronto a comenzar, en paz.










