Falkenmayer: “La música está unida a la vida de las personas"
El pasado sábado en la Casa de las Culturas la Orquesta Sinfónica del Chaco brindó un concierto en el marco de su cuadragésimo aniversario. En esta oportunidad la misma fue dirigida por el maestro Victor Falkenmeyer y el actual director Jorge Doumont.
“Hay una emoción que va ganando progresivamente al público que llega al artista. Esa energía es percibida por el músico y devuelta al público. Junto a los músicos debemos estar contentos por los resultados obtenidos en este concierto”, destacó ahora Falkenmeyer en comunicación telefónica con NORTE.
En principio, sería oportuno contar cómo vivió esta imposición que realizaron de su nombre a la Sala de Ensayo de la Orquesta Sinfónica.
Creo que esto ha sido lo más fuerte que me sucedió en este tiempo. Estas cosas uno no espera y suceden. No estaba preparado para este hecho y fue algo muy fuerte. He traído a casa una foto que he sacado de esa placa que se ha puesto y me impresiona el recuerdo que remonta el hecho.
Además hay un dato muy importante. Esto no ha sido una decisión que la haya tomado un funcionario en soledad, quizás con todo su derecho estampando su firma en una disposición o en una resolución. Pero más allá eso surgió la iniciativa de los propios músicos de la Orquesta Sinfónica. La idea viene de aquellos que me conocieron a lo largo de tantos años que estuve trabajando con ellos, también de los nuevos que se informaron y evaluaron antes de producir su voto. Estas cosas fueron fuertes y les manifesté a los músicos mi eterno agradecimiento por esta situación. Esto me halaga, es un orgullo para mí y para mi familia.

¿Cómo vivió los días previos al concierto del sábado?
Todo ha sido muy fuerte, extraordinario, puro. Hacía más de cinco años que no estaba en Resistencia. Reencontrarme con los compañeros de aventura, muchos de los cuales comenzaron conmigo hace 40 años. El encuentro fue muy gratificador. Los músicos están logrando el objetivo de mantener una Orquesta Sinfónica en la provincia del Chaco. Además le están dando mayores beneficios, la orquesta está ampliada y por lo que he visto con músicos jóvenes capaces.
Hay otro dato importante, los músicos me eligieron para hacer y dirigir el concierto que significaba la celebración número 40 de aquel primer concierto del año 1977. Han sido días de muchas emociones. Días de mucho compromiso por parte de los músicos y mío también. Hicimos un festejo digno de estos años. Los carriles de la Orquesta son muy buenos y seguirán -anhelamos todos- una senda fructífera.
¿El repertorio de este sábado corrió por su elección?
La invitación que me hicieron me daba la posibilidad de elegir el repertorio. Después de unos cuantos días de análisis y de manejar alternativas me volqué por ésta. Mi idea fue preparar ese repertorio con el criterio de que al público le gustara, fuera interesante y atractivo para ellos. En este caso el que resultó perjudicado fue la Orquesta. Hubo mucha variedad de obras, lo que les dio a ellos una mayor exigencia.
Simplemente para recordar, se comenzó con Amadeus Mozart, Johannes Brahns y se terminó con Johann Strauss. Todos estos son estilos muy distintos y la Orquesta tuvo que adaptarse para una y otra obra. Esta exigencia fue solventada con mucha amplitud a pesar del tiempo que tuvimos de ensayo. Estamos contentos por los resultados.
Por último, ¿por qué cree usted que siguen siendo importantes este tipo de conciertos?
Hoy en día con las nuevas técnicas uno puede ver a la Orquesta Sinfónica desde la comodidad de su casa. Obviamente que el sonido que produce la orquesta -aún con la tecnología utilizada- pueden encontrarse en alta calidad. Sin embargo estar en la sala es encontrarse con el sonido real, exacto, puro, no transportado por micrófonos ni cables. Estando ahí es el oído personal que se pone en contacto con la música. Además la parte visual también juega, seguir a determinado instrumento, a determinado músico o seguir al director, todas estas cosas solo se pueden hacer en la sala y en contacto con la orquesta.
Estos espectáculos, como pueden ser otros espectáculos de Ballet, por ejemplo, no solo en la música clásica se pueden realizar para que la gente vaya a ver y escuchar. Hoy la gente puede escuchar desde su casa, puede tener discos y hacerlo desde una computadora o el televisor. Sin embargo ir a un concierto es disfrutar la emoción en el momento en que está ocurriendo el hecho artístico. Hablamos de un concierto de música clásica, rock o cumbia, creo que esto hace a quien asiste que participe activamente en la realización del espectáculo. La emoción, el sentimiento que le pone el público cuando recibe del artista su creación es devuelta, hay una gran retroalimentación en ese contacto directo entre espectador y músico. Y eso no se consigue de otra forma que con la participación física.
Recordemos que en otras épocas había disputas bastantes violentas entre partidarios de uno u otro compositor. En la ópera de París, por ejemplo, el público era partidario de un compositor e iba a escucharlo pero también iba a impedir que el contrario realizara su presentación. Creo que el arte musical está unido a la vida de las personas.

Testimonio
Una de las jóvenes de la Orquesta, Noelia Schneeberger -violinista- comentó que hubo tres ensayos con el maestro Víctor Falkenmeyer. “El llegó uno días antes y nos abocamos al trabajo orquestal. Las partituras ya nos las habían entregado con una semana de anticipación para el estudio de manera particular. Fueron ensayos intensos, se trabajó mucho. Algunas de estas obras las tocamos por primera vez. Creemos que el método de ensayo fue muy bueno y logramos un gran concierto. Además había mucha emoción y afectividad en el ambiente. El público respondió muy bien. Algunos exintegrantes estaban en la platea y la energía que había fue increíble”, concluyó visiblemente aún emocionada Noelia Schneeberger.
Por Paulo Ferreyra
Reconocimientos
Luego del concierto, el presidente del Instituto de Cultura, Héctor Bernabé y el director de Casa de las Culturas, Carlos Aguirre realizaron un reconocimiento a los músicos que tocaron en el primer concierto del 19 de Junio de 1977, concierto dirigido por Víctor Falkenmeyer, quien en 1976 asumió la conducción de la Orquesta de Cámara Juvenil de la Provincia del Chaco, que se transformó al año siguiente en la actual Orquesta Sinfónica y a cuyo frente estuvo hasta julio de 2010. Algunos de los músicos reconocidos que actualmente integran la orquesta fueron: Héctor Ruiz, Alfredo Flaschka, Sergio Bendersky y Carlos Blanco.











