Devolver a los maestros el prestigio que merecen
¿Conoce a un maestro que merezca ser reconocido y homenajeado? La pregunta la hacen los organizadores del Premio Global a la Enseñanza, también conocido como Global Teacher Prize por su nombre en inglés, que fue instituido por la Fundación Varkey para distinguir a maestros de todo el mundo que se destacan por su compromiso con la educación y que este año tiene entre los finalistas a dos docentes argentinos.
La importancia mundial de este galardón es tal que algunos lo llaman el “Nobel” de la educación y lo más interesante es que en esta nueva edición dos docentes argentinos que dictan clases en escuelas técnicas fueron elegidos entre 50 semifinalistas que aspiran a quedarse con este premio global. Se trata del profesor de dibujo técnico Germán Alberto Soto, docente en la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán, en la provincia de Corrientes, y Silvana Carnicero Sanguinetti, profesora de inglés especializada en entornos virtuales de aprendizaje que enseña en la Escuela Técnica Número 33, en el barrio de Pompeya en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ambos fueron seleccionados entre 40 mil maestros y profesores de escuelas secundarias de 173 países que fueron postulados para este premio que se entregará el año que viene y que otorgará un millón de dólares al ganador. Para realizar esa preselección el jurado tuvo en cuenta que el trabajo de los postulantes sea innovador y comprometido, que haya tenido un impacto inspirador en sus alumnos y en su comunidad. La incógnita sobre quién será el elegido por el jurado se mantendrá hasta el 18 de marzo del año que viene. Ese día se anunciará el nombre del ganador durante la celebración del Foro Global de Educación que se llevará a cabo en Dubai. Este encuentro tiene como principal impulsor a la Fundación Varkey, que se define como una organización sin fines de lucro establecida para mejorar los estándares de educación y cuya misión consiste en trabajar para que todos los niños tengan un buen maestro.
Y los buenos maestros son los que tienen esa extraordinaria capacidad para despertar la curiosidad de los alumnos y para contagiar el entusiasmo por aprender cosas nuevas. Eso es lo que hizo el profesor Germán Alberto Soto en Corrientes cuando se propuso poner en marcha una estrategia educativa innovadora para revertir el escaso interés que despertaba en los jóvenes la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán. Ese problema, el del escaso interés por las carreras técnicas, se veía todos los años en los registros cuando mostraban cada vez menos inscriptos en la etapa previa del inicio del ciclo escolar, en una situación que las autoridades advirtieron que podía, incluso, derivar en el cierre del establecimiento educativo. Fue así que surgió la idea de hacer una feria de ciencias y de invitar a alumnos de escuelas primarias para que pudieran ver los trabajos realizados por alumnos de la escuela técnica, entre los que se destacó la fabricación de un vehículo a energía solar. Los resultados fueron sorprendentes: a partir de esa experiencia aumentó paulatinamente la cantidad de alumnos inscriptos (de 750 alumnos en 2012 pasó a 1100 en 2017), lo que demandó más docentes y, como si eso fuera poco, también se logró interesar al sector privado con proyectos de salida laboral para los jóvenes egresados formados en alguna de las tres orientaciones que brinda la escuela: electricidad, mecánica del automotor y gestión de empresas.
La otra docente seleccionada, la profesora Silvana Carnicero Sanguinetti, desarrolló un proyecto de tele-colaboración. Es docente de inglés, da clases en la Escuela Técnica 33 de Nueva Pompeya; es, además, licenciada en Educación egresada de la Universidad Virtual de Quilmes, y actualmente está cursando una maestría en Tecnología Educativa en la UBA. Su propuesta consiste en unir distintas aulas a redes telemáticas, que son redes de docentes de distintas partes del mundo, para trabajar un mismo contenido en colaboración con los alumnos. La iniciativa propone incorporar varios países al proyecto porque de esa manera se comparten más visiones, se genera un mayor caudal de información y la investigación que producen los chicos adquiere mayor complejidad. Así, los estudiantes aprovechan internet, foros, redes sociales, páginas a medida del proyecto y a través de “aprendizaje basado en proyectos”. Es un orgullo que dos docentes argentinos estén entre los más innovadores del mundo y, más allá de que logren obtener este “Nobel”, debe valorarse su dedicación y compromiso con la enseñanza, pero sobre todo debe reconocerse su esfuerzo para trabajar por garantizar una educación de calidad para todos.










