En Resistencia, ni el río Negro ni las lagunas son balnearios: refrescarse allí es riesgoso
La municipalidad precisó la situación de los cursos y reservas de agua para dejar en claro que bañarse en esos lugares conlleva un grave peligro.
Las altas temperaturas que ya vive la provincia y que atormentan cada verano a los chaqueños vuelven tentadora a cualquier posiblidad de refrescarse. Pero algunas llevan consigo el riesgo de perder la vida.
El caso más común es el de lagunas y cursos pluviales que son utilizados por personas de todas las edades -pero sobre todo por niños y adolescentes- como balnearios. Al respecto, la Municipalidad de Resistencia aclaró que no hay balnearios habilitados en la capital de la provincia.
"No existen balnearios para refrescarse, por lo que se recomienda a los vecinos respetar este tipo de indicaciones. Ante repetidas denuncias por parte de personas que habitan en las cercanías del río Negro o lagunas, la comuna refuerza las advertencias en torno a la prohibición de ingreso a estos lugares", dice un comunicado difundido hoy por la intendencia.

En realidad, la advertencia es válida para todo el Gran Resistencia, ya que tampoco existen balnearios habilitados en Barranqueras ni tampoco en Fontana. La única excepción es Puerto Vilelas, que este mes anunció la apertura del Paranacito, su único balneario, que el año pasado tuvo una accidentada temporada por la aparición de palometas que mordieron a algunos bañistas.
Con este panorama, las opciones para pegarse un chapuzón pasan por la mencionada playita vilelense, por las que existen en la vecina Corrientes, por las piscinas de amigos o clubes o por la no tan cercana Villa Río Bermejito.
En ese sentido, el Gran Resistencia sigue careciendo, de manera inexplicable, de un lugar al que la población pueda acudir para disfrutar en familia de una jornada de playa.
Se trata de otra gran deuda de todas las gestiones gubernamentales, sobre todo considerando que la zona está bañada por el río Paraná y por el Negro. El caso del segundo es todavía más lamentable, porque décadas atrás fue un balneario en el que toda la ciudad se encontraba para disfrutar del verano. Ahora es un curso marcado por la contaminación y que representa un peligro para quienes pese a todas las advertencias ingresan a sus aguas para paliar el intenso calor.










