Muestra: “La música de tu mano acariciando mi pelo
El viernes último la artista Celeste Massin presentó su muestra Los Detalles. El taller de la curadora ofició de escenario donde se vio por única vez esta propuesta novedosa y exquisita.
Varios proyectores y equipos de sonidos develaron un universo íntimo. “La muestra pletórica de textos, imágenes y sonidos están puestos ahí para que el espectador haga el montaje en su propia cabeza”, había advertido días antes Massin.
Distintos ambientes. Distintas imágenes, videos, sonidos, texturas, colores. El taller de Tati Cabral dialogaba con la obra de Celeste Massin. Los sonidos de la avenida Laprida se aplacan por momentos. Frente a la casa varios jóvenes dialogan animados mientras beben algo fresco, la noche sofoca con un calor húmedo, esponjoso, asfixiante.

Desde el acceso a la casa las pantallas visten las paredes de colores y sonidos. La muestra tiene un guion para interpelar al visitante, las piezas audio visuales develan el mundo de Massin y su hijo. El murmullo de una caja de música acompasa las hojas del patio que lo contienen. Hace calor. La música se interrumpe de a ratos, Massin o Tati corren detrás y el sonido vuelve.
Esta muestra titulada Los Detalles contó con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación a través de su programa Plataforma Futuro. Este programa ofrece apoyo al proceso creativo experimental promoviendo el cruce de disciplinas y la autoría colectiva. “Lo que ahora se expone es la colación de mi trabajo”, advierte Celeste.
“Trabajo mucho en video, video arte, video performance, fotografía, instalaciones. Esto nace del mundo audiovisual como un cuestionamiento a las maneras de la industria del cine. Nosotros acá como región no tenemos escuela de cine y las capacitaciones vienen de afuera impuestas a los que hacen cine”, cuenta.
Mientras uno recorría los distintos ambientes podía observar con atención las imágenes, las palabras. Por momentos se alza la voz de Massin y su hijo con sonrisas dulces, despertando ternura, cariño. Esta especie de rayuela que propuso la artista inquiere al espectador, lo interroga, lo invita, aún no sé a qué, pero te invita algo.
“Cierro los ojos”. “El dinosaurio es alto”. “¿Tenés sueño?” “Me gusta esa música. La música de tu mano acariciando mi pelo”. Son algunos de los destellos que brillan en la noche. Ahí parecía estar la síntesis y un posible título de la muestra, “la música de tu mano acariciando mi pelo”.
“La idea fue hacer una pequeña película de cosas que suceden en mi entorno, en mi casa. Hace tiempo que vengo trabajando mucho el tema de los espacios íntimos de la casa. Una de mis muestras anteriores se hizo bajo el título de Pequeñas Instalaciones”, comentó días antes de la muestra.
Algunos niños corretean por las piezas, por el patio, por la vereda. El público se sucede de a dos, de a tres, de a cuatro. “Hola. No veo nada”, desliza Tati Cabral, la curadora de la muestra mientras camina de un lugar a otro. Regala una sonrisa y sigue su paso, “te dejo mirar”, desliza como al descuido.
Además de la música había en la muestra muchos sonidos de ambiente. Casi se puede vivir el silencio interior de una casa y el viento que golpea fuera de la casa en otro tiempo, otro espacio. Algo de música de rock y la constante es el diálogo de la madre y el hijo que vuelve a cada instante. En un bloque de mármol solo se escurren palabras, díalogos.
En el patio de Tati hay un colchón de dos plazas bajo un amplio galpón. Algunas se recuestan y se dejan seducir por la plática de Massin con su hijo antes de dormir. El calor vuelve y es un algodón espeso que te envuelve. Alguien recorre las piezas con un vaso transpirado en la mano.
“Lo que hago es contar la historia con diferentes imágenes y puestas en escena de esto que es mi día a día y mi mundo cotidiano. Mi mundo. Los espacios que habitamos. Los sonidos que escuchamos. Pero además aquí busco que el espectador se involucre en el sentido de que construya el relato final en su cabeza. Las cosas están separadas y hay que hacer el montaje individual”, deslizó Massin.
Sobre la curadora de la muestra ella explica que han trabajado juntas en otros proyectos. “Con Tati hemos colaborado ya en muchos trabajos. Con ella sabemos conversar de estas cuestiones de espacio, los lugares, qué parte sé o no, qué material. Su trabajo fue hacer un recorte y poner el foco en lo que hay que mostrar y en lo que no hay que mostrar. Ella me ayudó a definir y determinar muchos puntos. Sola me hubiera costado mucho poder hacer ese discernimiento”, destacó.
Además en esta muestra también trabajaron en postproducción de imagen Carlos Morales Michelini, postproducción de sonido Esteban Peón, asistencia de Montaje Edu Cabrera, técnica de sonido Juan Diego Frangioli y D.G Renzo Díaz.
Ahora llueve en mi memoria. Reconstruyo la obra, hago el montaje, voy uniendo las distintas escenas. Por momentos, solo por momentos, el silencio golpea. Me voy.
Por Paulo Ferreyra










