“Había un plan para liquidar a la Lupi”
SÁENZ PEÑA (Agencia) - En las últimas horas se conoció una nueva declaración brindada ante sede judicial y por lo tanto obrante en la causa que se investiga, por el abogado Pablo García, co-imputado en la megacausa de las estafas inmobiliarias.
En esa declaración revelada a la prensa, relata una serie de acciones que se tenían pensado llevar a cabo para amedrentar a los investigadores y así buscar “frenar” el avance de la investigación que comanda la fiscal Liliana Lupi.

Precisamente la fiscal habría sido uno de los blancos apuntados en el relato de un guión casi sacado de las mejores series de Hollywood. Según el abogado “arrepentido” habría existido un plan para “liquidar a la Lupi” aunque dijo “no me dijeron qué pensaban hacer”.
Aparentemente según el relato todo se tenía pensado llevar adelante mediante una especie de “contraprestación” con un grupo involucrado en delitos federales a cambio de la defensa, aun estando en prisión de quien era su jefe en el estudio jurídico, el abogado Juan Manuel Michlig.
Pero no todo quedaba allí, sino que se habrían pensado otros objetivos, como las hijas de la propia fiscal, un abogado con vínculo familiar, un jefe penitenciario y hasta un médico dueño de distintos negocios, entre ellos dos vinculados a la salud. De acuerdo con lo relatado por García todo habría comenzado cuando un empresario vinculado a un medio importante de la ciudad “se acercó cuando empezó todo” y le hizo llegar “a Juan Manuel un teléfono”. Seguidamente dijo: “Yo le pregunté entonces “¿Por qué nos ayudás si nadie nos ayuda? A lo que él respondió que su hija lloró mucho -iba a danzas con la esposa de él- cuando la vio llorar a ella porque Juan Manuel estaba preso”.
Gente pesada
Relató que, entonces, “esta persona me manifestó que le comenzó a decir a Juan Manuel que tiene gente pesada, gente de los narcos” y nos dijo a ambos “esa gente está con ustedes, porque ustedes son los abogados que este tipo de gente necesita y con plata se arregla todo”.
García en su declaración destacó que la madre de uno de los líderes de ese grupo “tomó contacto con D’Alessandro -ex abogado de los imputados- porque “él le iba a tomar la defensa desde adentro, estando preso por delitos federales”.
Admitió haber hablado de estas cuestiones con su madre y su esposa quienes “estaban asustadas y me dijeron que no me metiera con esa gente, yo les dije que no pasaba nada” recordó.
Siempre al decir del declarante, la primera reunión con el abogado suyo y de Michlig aparentemente se iba a producir en el domicilio de Michlig pero “se enteran que al lado de ese domicilio vive un efectivo de Drogas”, o sea “iban a reunirse en la radio primero “una abogada de Buenos Aires, la madre de uno de los líderes de esa banda narco y D’Alessandro (Martín) y este le ofrece hacerlo en el estudio” pero cuando se dan cuenta de la situación habrían desistido.
“Querían darle un susto a D’Alessandro”
Ante esta situación, García asegura en su declaración que al enterarse de la situación le hicieron saber a Juan Manuel que “querían darle un susto a D’Alessandro”.
“Lo que querían era “encapucharlo, llevarlo a dar unas vueltas y pegarle unas piñas, asustarlo” dijo.
Luego de eso este empresario de medios y otra persona “fueron al Complejo Penitenciario y no dejaron registro de la visita, de nada” indicó La idea era que “Juan Manuel, a quien llamaban el “Turro”, denominación que en Buenos Aires se da a los abogados delincuentes, defendiera al líder de esa banda -narco- y a cambio de esto recibiría algunas contraprestaciones”.
Falso médico, el custodio del jefe de
La Salada y precio por “un trabajito”
SÁENZ PEÑA (Agencia) - El co-imputado en la megacausa de estafas recordó que “tres o cuatro meses atrás a mi módulo había llegado un chico (en alusión al falso médico acusado de abuso sexual en una clínica), y me empezó a contar su historia: que su papá es jefe de la custodia de Castillo en La Salada” y yo le comenté sobre eso a Juan Manuel y él me dice: “Preguntale cuánto nos va a salir un trabajito”. Según lo dicho por García ese supuesto “trabajito” consistía en pedirle de parte de Michlig el lugar “donde viven mis sobrinos, hijos del abogado en cuestión y las hijas de la fiscal Lupi”.
Siempre según la declaración que se conoció ayer la idea era “secuestrar a los hijos del abogado y a la hija de la fiscal que vive en Buenos Aires” con la finalidad de “darle un susto para que frenen la causa, un modo de escarmiento, de transmitir un mensaje”, en el caso de la hija de la fiscal “no iban a sospechar de nosotros, total fue en Buenos Aires”. En otro párrafo de este nuevo tamo de la declaración que se conoció ayer, García remarcó que Juan Manuel pensaba que “toda investigación era algo armado entre un abogado (su cuñado), un reconocido profesional propietario de clínicas al que este asesora legalmente y la fiscal Lupi”.
“Contraprestaciones”
SAENZ PEÑA (Agencia) - Las declaraciones del “arrepentido” García son dramáticas y tenebrosas. En sus dichos, el abogado imputado en el caso de la megacausa de estafas inmobiliarias dejó en claro que “si Juan Manuel quería que hagan algo, lo hacían” incluso “hacerle lo que querían concretar con la fiscal Lupi”. Pero las posibilidades de contraprestación, el abogado asegura que de eso se trataba, no se agotaba ahí, sino que también habrían estado dispuestos a secuestrar a un abogado o quemar el auto de un alto jefe penitenciario.
“A cambio lo querían secuestrar a S. -un abogado del medio-, le iban a poner una zanahoria... Y lo iban a sentar en una silla desnudo en el banco” o “prenderle fuego al auto de Montero -hasta hace semanas subjefe del Complejo Penitenciario II-. En cuanto a lo planificado contra la integridad de la fiscal Lupi dijo: “No sé cómo la querían liquidar a la Lupi, no me dijeron”.










