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Coqui Di Raddo: “En el corazón de Resistencia vive el Chamame

El sábado último se volvió a vivir una noche a plena música y con un salón colmado de público. La Vaca Atada recibió a Roberto Romero y a Graciela Linares quienes engalanaron una velada pletórica de ensueños, canciones y emociones.

“Mis hijos y toda la familia componen este equipo. Con mucho empuje sostenemos la tradición del Chaco y la Región”, explicó a este diario Coqui Di Raddo.

“Vamos a darle un fuerte aplauso a Coqui Di Raddo quien nos permite expresarnos cultural, política y religiosamente”, deslizó hace ya un par de meses atrás Lucas Segovia en una velada de la Vaca Atada. En estos años ya han pasado músicos como Ramón Ayala, Los Núñez, Carolina Miño, Rudi Flores, Nini Flores, Coqui Ortiz, Zuni Aguirre, Salvador Lencinas, Ricardo Tito Gómez, Graciela Linares, Roberto Romero, Raúl Junco, La Pato Sotelo, Noemí Maizares, Mario Prieto Linares, Lucas Monzón, Leonardo Rodríguez, entre tantos otros.

“Nosotros empezamos hace bastante tiempo con la música. El tiempo hizo que nos inclináramos puntualmente por el chamame. Sin embargo en La Vaca expresiones como el tango, el folclore del norte y en algún momento el rock también tienen espacio.  El chamamé punto de alguna manera porque había una necesidad en el Chaco y en el ciudad de Resistencia de que el chamamé se exprese libremente”, explica Coqui Di Raddo.

El chamame además de ser una música ancestral hoy tiene exponentes jóvenes. Hoy en el ambiente musical la adhesión de muchos jóvenes, niños y niñas se dedican al chamame crece constantemente. Hay músicos que tocan el acordeón, el bandoneón, la guitarra, el bajo, el contrabajo, tocan de forma extraordinaria y le dan una vitalidad al chamamé que se renueva permanentemente”, advierte.

“La vaca es un reflejo de lo que sucede con el chamame. La gente elige La Vaca por su característica, es un lugar familiar donde se puede comer platos regionales, se puede ver un show en vivo y disfrutar de un momento agradable. Ya hay grupos de personas que son habitués y eligen a La Vaca como su lugar de salida nocturna”.

La Vaca Atada llegó a convertirse en un lugar familiar, viene toda la familia con los niños a disfrutar de sus comidas y sus espectáculos. En los últimos años se sumó Manolo Duran a la conducción y animación de los espectáculos. Duran conoce en profundidad el género y aporta datos ricos en historia y anécdotas chamameceras.

El sábado último estuvo Roberto Romero junto a Graciela Linares. En el ambiente se respira un aire distinto, bueno, grato, dulce. En ese contexto a veces se escuchaba expresiones como  – “estamos tan bien que parece que no le debemos nada a nadie”. Las sonrisas bañan los rostros y dibujaban felicidad en los presentes.

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“En La Vaca Atada le debemos un homenaje al entrañable Roberto Varela. Junto a Paquita Gómez grandes habitúes de la peña chamamecera”, deslizó Coqui Di Raddo.

El refugio lleva vestida las paredes con mil botellas de ginebra. Ahí se registran los nombres de algunos artistas que pasaron por La Vaca y del público que llegó al lugar proveniente de distintas provincias y países vecinos. Además las paredes reflejan figuras hechas por grandes artistas del país.  En algunas noches también Coqui se anima a cantar y hacer alguna humorada cuando sostiene, por ejemplo,  “en realidad el tema original era “Para Villa Ángela pero salió nomás Para Villanueva”.  Su voz se eleva y las sonrisas vuelen a iluminar el lugar.

 “La Vaca es un lugar donde la música, la amistad, la tradición vive adentro. La cultura y la tradición de la región se viven cada primero de agosto con la Caña con Ruda, el mes de la amistad, Karaí Octubre, entre otros ejemplos que podríamos dar de nuestra cultura provincial y regional”, cuenta Coqui.

“El chamame ocupa el escenario central pero los tangueros tiene su espacio importante. La casa fue logrando un espacio para los músicos del interior de la provincia, acá les brindamos un espacio con buen sonido y con un público que es abierto a estas nuevas propuestas”, afirma.

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“Este es un lugar familiar donde viene toda los hombres, las mujeres y los niños, aquí se despiertan en la felicidad y el amor”, cuenta Coqui Di Raddo. Foto Mariel Luna

Desde la casa no se olvida que tanto el gobierno provincial como el municipio de Resistencia también apoyan el refugio de la cultural. El Municipio ayudó este año a la construcción del escenario Nini Flores que se inauguró con la presencia de la mamá de Nini Flores y su hermano Rudi Flores. “El recuerdo vivo de Nini con la música es un hecho extraordinario y no sé si se producen en otros lugares. Son cosas bellas y muy lindas que suceden. El escenario Nini Flores es un merecido homenaje a un músico extraordinario que también pasó y se sentía a gusto en la casa”, cuenta Coqui.

Cabe mencionar además que Coqui Ortiz le compuso un chamame y Bosquín Ortega le compuso un tango a La Vaca. Entre el público familiar de la casa se encontraba Roberto Varela, recientemente fallecido. Varela junto a Paquita Gómez estaban presentes siempre en las noches musicales, “le debemos un homenaje al entrañable Roberto Varela”, advierte Coqui Di Raddo.

"Hace años escribí una canción para La Vaca haciendo referencia a su importancia cultural y el hecho de que no abundan bares como La Vaca. “Hoy no abundan los lugares/ donde pedir en la barra/ una copa, una guitarra/ y echar a rodar cantares/ recordar a los juglares/ En una canción a Zitto/ a Nestoroff, al Turquito/ y otros ilustres sin fama/, solo la "Vaca" nos llama/ bajo su amparo bendito", deslizó hace tiempo atrás el músico y compositor Coqui Ortiz.

Ramón Ayala con el carnet Nº 1

El músico, pintor, cultor de la tierra roja, el mensú Ramón Ayala dicen que tiene el carnet número uno de La Vaca Atada. En una mañana de domingo, mate de por medio, mientras el sol ya se lleva en la sangre Coqui Di Raddo respira agitado mientras busca las palabras justas. Hace silencio y exhala el aire suavemente.

“No recuerdo exactamente desde cuándo le dimos a El Mensú el carnet número uno de la Vaca. La amistad con él vino de la mano de otro amigo de la casa que es Carancho Ramírez. El Mensú había venido a la región para un festival importante y desde el primer momento se enamoró del lugar. Nosotros somos admiradores de sus grandes obras como “Posadeña linda”, “Uruguay”, “El cosechero”, “Mi pequeño amor”, entre tantas otras canciones”, destaca.

El Mensú cada vez que puede se acerca al lugar y quiere cantar para el público de La Vaca. “Él le hizo un poema a esta casa y a nosotros nos pone muy feliz su presencia”, desliza al tiempo que también recuerda a otros músicos que vienen de afuera.  “Aquí también tenemos un amigo entrañable que es Joselo Schuap. El cada vez que puede viene y nos brinda su música, su arte, sus composiciones. Junto a él también vinieron a este lugar músicos de la talle de Los Hermanos Núñez. La lista se va ensanchando a medida que los recuerdos florecen”, concluyen.

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