Declaración judicial de un imputado revela trama secreta de la megaestafa de terrenos
SÁENZ PEÑA (Agencia) - El secreto que se mantuvo durante varios días, finalmente se terminó con el fin de la semana judicial.
La declaración de “arrepentido” del abogado Pablo García que se había mantenido “bajo siete llaves” en reserva, les fue notificada a las partes que podían tener acceso al mismo dentro del expediente por el que se investiga la megacausa por supuestas estafas inmobiliarias, que habría llevado adelante una presunta asociación ilícita para cometer este tipo de maniobras para hacerse de inmuebles y otros bienes.

Es una declaración de 17 fojas de la ampliación de la declaración del imputado que bajo la figura del artículo 41 Ter, García hizo ante la fiscalía de Liliana Lupi que investiga los hechos y finalmente le valió mediante la figura del arrepentido conseguir el beneficio de la prisión domiciliaria.
En la misma, el abogado que está como imputado en la causa que investiga Lupi, relató pormenorizadamente cómo se había operado en cada uno de los hechos, la relación entre el suspendido juez Civil y Comercial, Pedro Juárez, los montos que se habrían abonado para obtener sentencias favorables, cómo se averiguaban los datos de las propiedades, cómo funcionaba el esquema en el juzgado de Juárez a quien se llamaba “el amigo” y citó a una serie de personas algunas imputadas y otras no que se reunían a comer asado los jueves donde supuestamente “se hablaban estos temas”.
Dijo que “si bien trabajaba para el estudio de Michlig tenía que generarse sus propios ingresos” y contó también cuál era el rol que le tocó jugar en los hechos investigados en el expediente indicando que “casi siempre no nos daba nada” refiriéndose a Michlig y los supuestos dividendos de esas operaciones.
Aseguró tener temor por su integridad y la de su familia y recordó las constantes presiones que recibía para “no hablar” mientras estaba detenido en el Complejo Penitenciario II por parte de su “jefe”
Temor familiar y personal
“Me sentía presionado y tenía miedo de lo que pudiera sucederme a mí o a mi familia”, dijo García en un párrafo de su declaración de “arrepentido” y apuntó a uno de los coimputados y exjefe del estudio jurídico donde se desempeñaba profesionalmente.

Sobre las presiones precisó que “estaban dirigidas a que no declarara que no cuente la verdad” pero yo no puedo “hacerme algo de algo que no me corresponde” sostuvo para asegurar que su “anterior abogado tampoco quería que yo declare”.
“Tengo miedo que me pase algo a mí o mi familia porque ese tipo tiene mucha guita”, dijo aunque sin nombrarlo a Michlig porque “muchas veces le pedí que hiciera algo y me saque de esto y él me decía que si yo declaraba iba a tener que ir con todo y defenderse”.
Recordó que le manifestaba “no me hagas esto porque él tiene una hija que esperaba por su padre a lo que le respondí que yo también tengo un hijo y una familia y no tenía por qué cargar con esta mochila”
La relación con Juárez
García también hizo referencia a cómo comenzó la relación entre el estudio y el suspendido juez Civil y Comercial Pedro Juárez.
“Creo que era el año 2013 cuando todavía estaba como suplente, me llamó a su oficina donde me cuenta que había venido gente a ofrecerle coimas por una causa pero él no operaba de ese modo” y le solicitó: “quiero hablar con Juan Manuel, ¿le podés decir que se acerque?”, dijo García que le habría manifestado el magistrado.
Por ello relató que cuando retornó al estudio le comentó a su jefe la situación a lo que habría recibido como respuesta “Ah, este está queriendo negociar”. “Entonces él va al despacho de Juárez y es ahí donde comienza la relación con ellos”, sostuvo García.
“¿Y esa plata?”
SÁENZ PEÑA (Agencia) - En la declaración prestada durante dos días y que se divide en tres partes, García hizo un pormenorizado relato de cómo habrían sido los movimientos en cada una de las causas que se investigan y en las que habría tenido intervención el estudio para el que trabajaba e identificó a Juárez como “el amigo” e incluso brindó cifras por sentencias en las que se habría favorecido los expedientes que se tramitaban las que iban desde los 20 a los 300 mil pesos, según lo declarado por García.
Relató que en una oportunidad entró a la oficina de Michlig y “veo 200 mil pesos en una en una biblioteca detrás de su escritorio y le preguntó ‘¿y eso?’, a lo que él me respondió ‘es para el amigo’”, comentó.
Recordó que “en esa oportunidad escuché el portoncito y le dije ahí viene tu amigo y él me dice dejame solo porque no lo recibía al juez y me fui a la oficina de arriba” y después “él me llama abajo y lo saludo a Juárez, quien tenía un bolso colgado al hombro y la plata no estaba más”.
“A mí no me invitaban a los asados”
SÁENZ PEÑA (Agencia) - “Ellos todos los jueves se reunían a comer asados, yo no iba a esos asados”, declaró García para remarcar que “no me invitaban porque yo iba a abrir la boca, que era muy pendejo ellos creían”.
Añadió que era una constante la cantidad de dinero que él manejaba” y advirtió que “lo guardaba en la casa de su madre, en una pieza” y el “tenía la llave en otro lado”. Dijo que cuando se fue a vivir con su esposa, Michlig “ya no guardaba más el dinero ahí”.
En su declaración además relató cómo se conseguían los datos indicando que él y otro de los imputados eran “los encargados de ir a averiguar los datos de los inmuebles en Catastro y recabar información sobre cómo estaba el pago de impuestos y demás” después esos datos “se los dábamos a él”
El complejo y las carpetas
Respecto a las carpetas que estaban en el estudio, García dijo que “primero las tenía Pasich, que las llevó a guardar, después el abogado D’Alessandro las llevó al complejo y con Juan Manuel separaron lo que podía quedar en el estudio y las que no”.
“Estas fueron llevadas por la cuñada de Juan Manuel (Michlig) a Buenos Aires”, agregando “no sé dónde vive ella”. Remarcó que “mi computadora personal yo la quemé, tenía trabajos relacionados a la causa” y recordó que “ayudé a esconder la computadora de él, una notebook, en el techo del baño de un estudio de danzas”
El juzgado de Juárez
García dijo que “cuando había un planteo, algo que era medio complejo para que el juez resuelva tenga fundamento, Michlig llevaba el caso o la causa a la casa de Juárez, le decía que lea el planteo y si había algo que cambiar o corregir y ahí el juez le decía si estaba bien o no para resolver a favor de Juan Manuel”.
“Juan Manuel me decía que la tarifa mínima siempre era 20 mil”, subrayó García,“ para cualquier tipo de juicio, como para arrancar, con eso comenzaba a aceitar el tema”. García declaró que “él no nos daba ganancias, como contraprestación yo no pagaba la luz, ocupaba la oficina, trabajaba para él pero yo tenía que generar mis ingresos”










