La competitividad, una asignatura pendiente
Un estudio comparativo realizado por una consultora privada reveló que la Argentina tiene los costos laborales de manufacturas más altos en relación con países como Brasil, Australia, Suiza, Francia, Italia, Estados Unidos y Alemania y otras 18 naciones, la mayoría con economías emergentes. Se confirman así las dificultades que tiene al país para mejorar su productividad y enfrentar la competencia externa en un mundo marcado por los avances tecnológicos y la globalización.
Según el estudio elaborado por la consultora Abeceb, mientras en Argentina el costo laboral manufacturero para producir una unidad es de US$ 1,31; en Brasil es de US$ 1,18; Australia US$ 1,16, Suiza US$ 1,14, Francia e Italia US$ 095, Estados Unidos y Alemania US$ 0,72, Finlandia US$ 0,67, Noruega US$ 0,64, Reino Unido US$ 0,62, Corea US$ 0,61, Filipinas y España US$ 0,59, Japón US$ 0,58, Polonia y República Checa US$ 0,51, entre otros.
En este marco desfavorable, la elevada litigiosidad laboral constituye uno de los problemas que encarecen los costos operativos en distintos sectores. De hecho, el propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, se refirió a esta cuestión cuando denunció la existencia de una “mafia de los juicios laborales” para señalar luego que se combatirá los “excesos de la ligitiosidad”. En esa oportunidad, además, el mandatario pidió a los gobernadores que adhieran a la nueva ley de Aseguradoras de Riesgo del Trabajo (ART), recordando que la alta litigiosidad es uno de los principales enemigos de la creación de trabajo.
La denominada “industria del juicio”, que hace referencia a esta alta litigiosidad en el ámbito de las relaciones del trabajo, también ha afectado al mercado de los seguros laborales, con una onda expansiva que hizo subir el precio de las coberturas. Según estimaciones realizadas por empresas aseguradoras que lideran el mercado local, de cada 100 siniestros que ingresan, cerca de 40 son juicios laborales, lo que da una idea de la magnitud que ha alcanzado este problema que afecta principalmente a la competitividad de las pymes, que representan más del 90 por ciento de las empresas que generan trabajo genuino en el país.
De acuerdo con el estudio elaborado por la consultora Abeceb distintos sectores como el de las confecciones, textiles, radio y televisión, cuero y calzado, maquinaria de oficina, autopartes, minerales no metálicos, madera y edición son los que se ven más comprometidos por la falta de competitividad. Pero muchas empresas de estos sectores no son competitivas no solo por los juicios laborales, sino también por otros factores que también le restan potencial como son la fuerte presión impositiva y los altos costos de los fletes. Sobre este último asunto, en el Chaco es bien conocido este problema que desde hace varios años viene generando fuertes dolores de cabeza en el sector productivo por la incidencia que tienen los fletes en la rentabilidad de las empresas que, en tiempos de contracción del mercado interno, se ven obligadas a repensar ya no estrategias de crecimiento sino de supervivencia. Por eso es necesario que las políticas dirigidas a las pequeñas y medianas empresas estén orientadas a potenciar sus fortalezas, aliviando una pesada carga que retarda el aporte que todo el entramado de pymes puede volcar en beneficio del desarrollo de la economía.
Aunque debe reconocerse que todavía hay muchos sectores que son escépticos respecto a los resultados que pueda arrojar a mediano plazo el actual modelo económico que impulsa el gobierno nacional, que capitalizó su reciente triunfo electoral en las elecciones de medio término lanzando un gran paquete de reformas, es de esperar que en los próximos meses se comience a ver una franca recuperación de las economías regionales y se promuevan políticas que permitan a las empresas ganar en competitividad.










