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Puigdemont pidió “resistencia pacífica”

El Gobierno español tomó el mando en Cataluña

Cataluña se despertó este sábado en calma y gobernada por la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la independencia no reconocida internacionalmente. La bandera española ondeaba por la mañana en el palacio de la Generalitat, centenaria sede del autogobierno catalán, y el ambiente en Barcelona era de resaca, tras la fiesta popular por la proclamación independentista que se saldó sin incidentes destacables.

Internacionalmente, la independencia catalana fue recibida con rechazo. La Unión Europea (UE), Alemania, Francia, Reino Unido, Italia o Portugal apoyaron sin fisuras al gobierno español, mientras EEUU dijo tajantemente que consideraba a Cataluña “parte integral de España”.

Nacionalistas

En el centro de Madrid, y en medio de un mar de banderas nacionales, unas 4.000 personas se manifestaron por la unidad de España convocadas por una organización ultraconservadora. Los ánimos estaban caldeados: “Queremos la ilegalización de los partidos secesionistas. Porque si se vuelven a presentar a elecciones, dirigirán Cataluña y vuelta a empezar”, dijo la jubilada Cándida Jiménez, con un cartel que decía “No a la impunidad de los golpistas”.

La intervención

El presidente del gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, enfrentado al mayor desafío de la democracia española, se mueve con rapidez para evitar cualquier vacío de poder. Convocó a elecciones regionales anticipadas para el 21 de diciembre y nombró a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, para asumir los asuntos de Cataluña. También relevó a Josep Lluis Trapero, jefe de la policía regional, y dejó a sus 16.000 mossos d’esquadra al mando del subjefe.

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La vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, se hizo cargo del gobierno catalán.

Decenas de altos funcionarios del gobierno catalán también cesarán en sus cargos y desaparecen órganos de gobierno de la Generalitat, como las delegaciones en el extranjero o el consejo para la transición nacional. La fiscalía general prepara demandas contra el destituido presidente catalán Carles Puigdemont, de 54 años, por rebelión, lo que puede depararle cárcel por hasta 30 años.

Promesa electoral

De cara a los comicios, “Todos los partidos que estén registrados se pueden presentar. Esta cuestión legal no cambia”, aseguró el delegado del gobierno español en Barcelona, Enric Millo. “El objetivo de la independencia es legítimo, nadie dijo lo contrario. Lo que se dice en estos momentos es que se defienda desde la propia democracia, desde la propia legalidad”, añadió. El riesgo de un poder paralelo en Cataluña es real, aunque es una incógnita la capacidad organizativa de los independentistas sin el control de las instituciones.
Proclamaron una “República catalana” con el hemiciclo semivacío, por la deserción de la oposición, pero acompañados por dos centenares de alcaldes, en representación de otros 500, que estuvieron en la proclamación y se mantienen sus cargos en la Cataluña intervenida. “Ustedes representan precisamente de una manera muy ejemplar esta unión, esta coordinación, esta complicidad, esta solidaridad entre instituciones y ciudadanía”, dijo Puigdemont en su discurso.

Fiesta y resaca

La proclamación de la independencia fue seguida de una fiesta en la plaza Sant Jaume de Barcelona, y en todas las principales ciudades catalanas, donde miles de personas se congregaron pacíficamente. En otro barrio de Barcelona, un grupo de encapuchados que manifestaban contra la independencia, atacó la sede de la radio pública catalana.
Los catalanes están profundamente divididos con respecto a la independencia. La actual fiebre secesionista viene subiendo desde 2010, cuando la recesión económica golpeó de lleno en España, y es alimentada por históricas reivindicaciones de autogobierno del nacionalismo catalán. El sueño de una República es también añejo en esta región con lengua propia: en 1934 el entonces presidente Lluís Companys anunció una “República catalana”, pero de efímera duración.

Historia reciente

Luego, los 40 años de la dictadura franquista sepultaron a sangre y fuego las reivindicaciones. En 1978, Cataluña y el País Vasco fueron los primeros en obtener autonomías parciales, que luego les fueron otorgadas por igual a todas las regiones del reino de España. En 2010, el Parlament catalán sancionó un nuevo Estatuto de autonomía con mayores atribuciones, que fue aprobado por el Congreso nacional.
Pero Mariano Rajoy, entonces jefe del Partido Popular en la oposición, presentó una demanda de anulación ante el Tribunal Constitucional y logró que el Estatuto no entrara vigencia. Luego, al llegar al gobierno de España, evitó las instancias de diálogo y rechazó hacer ninguna concesión a las autoridades catalanas. Así, la población catalana favorable a la independencia pasó del 12% en 2009, al 48% en 2017.

“Resistencia pacífica”

El destituido presidente catalán Carles Puigdemont llamó a resistir pacíficamente ante la toma de control de Cataluña por el gobierno de Madrid. Todos los observadores esperan a ver qué recursos movilizan ahora los independentistas, ante la disolución del Parlament, la pérdida del gobierno y la convocatoria electoral.
“Seguiremos trabajando para construir un país libre”, afirmó Puigdemont en discurso por tv este sábado. “Tenemos claro que la mejor manera de defender las conquistas obtenidas es la oposición democrática a la aplicación del artículo 155” de la Constitución, que sirvió a Madrid para proceder a la toma de control de la administración regional. En su intervención estuvo flanqueado por una bandera catalana y otra de la Unión Europea (UE).

¿Poder paralelo?

“En este momento tenemos dos legalidades coexistiendo” en Cataluña, afirmó Jaume Alonso, abogado de Carles Puigdemont. Desde el gobierno español la visión es muy distinta: “Existe una legalidad y una invención”, señaló una fuente de la presidencia. Pero ni los funcionarios del gobierno catalán ni los diputados independentistas que declararon la secesión dieron indicios de abandonar sus cargos.
Queda por ver también si los partidos separatistas querrán concurrir en las elecciones convocadas por Rajoy. La vuelta a la normalidad no es sencilla. Los independentistas llaman a defender las instituciones de la “república” ante la intervención del gobierno español y existe el riesgo de un poder paralelo en Cataluña. “Tenemos que continuar defendiendo la República con un incansable sentido cívico y compromiso pacífico”, dijo en su discurso Carles Puigdemont, que cuenta con el respaldo de la mayoría de ayuntamientos de la región.

Fuente: AFp

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