La orfebrería de Juan Basterra va a Entre Ríos
En los próximos días el escritor Juan Basterra estará presentando su libro La Cabeza de Ramírez en Concordia. El motivo será la 10 Feria del Libro de Concordia y la Región 2017. “Me vi muy sorprendido con esta invitación y por ello nació una felicidad sincera de algo que no esperaba”, expresa ahora en comunicación telefónica con este diario.
Esta Feria es la más importante de la costa del río Uruguay. Un evento que convoca a más de 40.000 personas, se abrirán 40 librerías y editoriales. Además cerca de 30 autores tomaran contacto con sus lectores.
“Comencé hace muy poco tiempo a escribir y durante toda mi vida estuve concentrado en leer. Leía a escritores de otras ciudades” cuenta y las palabras ahora se desgranan con más entusiasmo. Sobre poesía se le adivina una sonrisa en el rostro, hace silencio y después vuelve. “Leía distintos poemas de Borges desde muy chico e incluso llegue a memorizar varios poemas. Aún hoy en algún momento de soledad recito esos poemas. Me gustan los poetas españoles como Rafael Alberti, Miguel Hernández, Antonio Machado, Federico García Lorca, Pedro Salinas. Además los poetas de la zona de Alfredo Vieravé y Gamarra, por nombrar algunos”, cuenta.

Juan Basterra escribió los libros Tata Dios y La cabeza de Remírez. Es colaborador en la revista virtual “Tardes amarillas” y en este diario publica columnas en el suplemento dominical "Chaqueña". Comenzó a escribir hace poco y ahora hablamos sobre su motivación. “A mí me apasiona la lectura y comencé a ser más viejo. Quizás lo más acertado sería decir que comencé a sentirme viejo. Entonces tuve ese deseo de escribir para dejar algo. Voy a dejar algo que no sé para quien será, para mí o para alguien pero escribo para dejar algo. Lo que puedo decir es que este camino de escribir ya me hace feliz”, destaca. Así comienza esta entrevista en algún rincón de Resistencia.
¿Cómo tomaste esta invitación de Presentar tu libro La Cabeza de Ramírez en Concordia?
En principio esta invitación la recibí con mucha alegría. Vos sabrás que Entre Ríos es el teatro de expresiones donde transcurre gran parte de la vida de Francisco Ramírez. Él es el personaje principal del libro. Me vi muy sorprendido con esta invitación y por ello nació una felicidad sincera de algo que no esperaba.
Concordia es una ciudad que conozco desde hace varios años y que visito con regularidad cada vez que puedo. Entonces en esta presentación voy hablar con entrerrianos sobre Francisco Ramírez, desentrañando un poco la novela y el proceso de su escritura.
Esto es un paso importante porque a menudo tenemos la sensación de que desconocemos lo que se produce en la región, ¿coincidís?
Si, en principio es así. Además lo hablábamos esto con quién me acompañará a presentar el libro en Entre Ríos el escritor Jorge Móndolo. Establecer lazos con escritores de otras provincias es importante porque el interior está postergado en la difusión de la literatura y de los autores locales.
Este tipo de encuentro sirve para crear lazo entre escritores que no son tan considerados en los grandes centros de edición como pueden ser Buenos Aires.
En las palabras que te dedica Gabriel Ceballos pone en relieve tu faceta como lector, ¿qué te seduce a seguir leyendo?
Soy un lector verbal. Siempre me influyó el poder de la palabra y me gustan los escritores sonoros como los que habló alguna vez Jorge Luis Borges. Leo Leopoldo Marechal, Leopoldo Lugones, José Donoso, Andrés Rivera, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, algunos de los escritores que ahora vienen a mi mente y que me gustan. Estos escritores centraron el poder de su literatura en un poder verbal. Borges ya habla de escritores verbales que se pueden leer en voz alta. A mí me ocurre exactamente lo mismo.
Desde muy pequeño y creo que Latinoamérica tiene una riqueza en esta naturaleza del poder verbal. Desde muy pequeño insisto leía en voz alta. Los escritores más visuales no me gustan. Esto aclaro que esto es una cuestión de gusto nada más. Cada lector tendrá su padrón o su pulsión a la hora de movilizarse a leer.
De los que te nombré quizás el más olvidado es Marechal, un escritor del que se habla mucho pero se lee muy poco.
Por último, volviendo al principio, ¿qué rasgos destacas de la poesía de Borges?
En la poesía de Borges encuentro un gran manejo de la palabra, con la adjetivación mínima. Es difícil escribir sin adjetivar. Borges lo logró y representa mucho de las cosas argentinas. Él fue muy discutido durante mucho tiempo pero ojalá que el tiempo borre las posiciones encontradas en relación a su persona. El tomo una decisión político y eso le costó probablemente el premio nobel. El aspecto literario tiene que estar por encima de todo. Es difícil despejarnos de nuestras creencias pero hay que hacer ese trabajo para apreciar la obra literaria de Borges.
Historia y ficción funcionan sin interrupciones
“En “La cabeza de Ramírez” entré casi sin recaudos, y no me arrepentí. Es que Basterra, creo, trabaja el texto de un modo ejemplar: construye un andamiaje de sólida información histórica, hecho lo cual libera su imaginación a pleno, con la seguridad de que ella no va a extralimitarse, por mucho voltaje que alcance, no va a salirse del radio de los andamios perdiendo consistencia: la armazón es lo bastante firme y amplia. Desde luego, lo que se ve de esa información es lo esencial, por lo cual la narración no se empastará de datos, y lo que se permite la imaginación está controlado por la estética que da al añejo vicio de lector. Entonces: el equilibrio entre historia y ficción funciona sin interrupciones. De este modo, la ficción literaria y la historia no compiten, no se obstruyen en ningún capítulo. Por el contrario, colaboran entre sí, se ayudan para maximizar sus puntos fuertes. Por ejemplo, cuando el narrador se vale de una carta de un incierto comerciante para patentizar el odio que alimentaban aquellas guerras fraticidas: “(…) le pedí mandase a sus peones que hicieran una zanja y enterrasen aquellos restos, y me contestó: No haré tal cosa, me recreo en verlos, son porteños.” Un puñado de palabras tan escueto y “sobrio” pero capaz de mostrar todo un infierno”, escribió de este libro José Gabriel Ceballos.










