China y sus promesas de apertura económica
En su discurso inaugural del XIX Congreso del Partido Comunista que se puso en marcha esta semana en China, el presidente Xi Jinping aseguró que el gigante asiático avanzará con una progresiva apertura de sus mercados y profundizará las reformas iniciadas en la segunda economía mundial. Las promesas, sin embargo, fueron recibidas con cautela por grupos de inversores extranjeros que entienden que todavía existen fuertes intereses dentro del poderoso partido oficial chino que se inclinan más por el proteccionismo que por la apertura.
Ante una asamblea de más de 2.200 delegados, el presidente Xi prometió que la economía de su país mantendrá el rumbo de la apertura y anunció el advenimiento de ‘una nueva era‘ en el socialismo que gobierna la segunda potencia económica mundial y tiene la mayor población del planeta (1.382.710.000 habitantes). Pero las promesas del líder chino fueron tomadas con ciertas reservas por grandes empresas extranjeras que consideran que, en rigor, la economía China está mucho más cerrada que cuando asumió la presidencia Xi Jinping, en marzo de 2013. Recientes declaraciones realizadas por el portavoz del Congreso y vicedirector del Departamento de Propaganda del Partido Comunista chino, Tuo Zhen, confirmaron de alguna manera los temores de los grupos inversores, cuando aseguró que China no reduciría el ritmo de las reformas que se pusieron en marcha bajo la administración de Xi Jinping, aunque admitió que existen “intereses establecidos” que obstaculizan el avance de los cambios, acentuando así la fuerte presencia de las empresas estatales en la economía del país.
Representantes de la Unión Europea y de Estados Unidos coinciden en señalar que el proteccionismo del gigante asiático todavía goza de muy buena salud, aunque algunos analistas de la economía global observan que Washington, desde que asumió la presidencia el polémico Donald Trump , también se ha inclinado por aumentar las barreras al comercio internacional, lo que deja al descubierto la estrategia que llevan adelante los países más desarrollados: promover el libre comercio para sus sectores más competitivos en las naciones de la periferia; pero manteniendo un firme proteccionismo en productos que no están preparados para competir con otros países. Como ejemplo se puede citar el caso del mercado de limones de EEUU que estuvo completamente cerrado durante 16 años para los productores argentinos bajo la excusa de una supuesta protección fitosanitaria.
El presidente de China, Xi Jinping cierra este año sus primeros cinco años en la presidencia y se prepara para iniciar una segunda etapa en su mandato en la que se espera que profundice las relaciones del gigante asiático con los países latinoamericanos. Es que el mandatario dijo que su país invertirá unos 250.000 millones de dólares en América Latina en los próximos 10 años, como parte de una estrategia para aumentar la presencia de China en la región. En ese sentido, distintos estudios realizados por expertos en comercio internacional estiman que en las próximas dos décadas China superará a Estados Unidos como en el mayor socio comercial de Latinoamérica. Con respecto a las relaciones comerciales entre Argentina y China, cabe señalar que las exportaciones de nuestro país al gigante asiático ascendieron en el último año a 4.425 millones de dólares, lo que hizo que la segunda economía global se convirtiera en el segundo principal mercado para Argentina en el mundo; mientras que las importaciones desde Pekín fueron en 2016 de 10.467 millones de dólares. Los expertos observan que las relaciones bilaterales entre ambos países están por ahora más basadas en el comercio que en las inversiones.
Es evidente que la irrupción de China como un jugador de peso en el comercio mundial marcará la agenda de los intercambios globales en los próximos años. No es un dato menor para nuestro país, ya que las compras de productos argentinos por parte del gigante asiático se duplicaron en los últimos años y es de esperar que Argentina sepa aprovechar los vínculos comerciales con una nación que tiene un Producto Bruto Interno que es casi 20 veces más grande que el PBI argentino.










