Mitos sobre contagio de la lepra
En el Mes de la Lepra especialistas locales intensifican la prevención e información. Además se propone desterrar mitos para que más personas que conviven con la enfermedad.
Creer que “la lepra es una enfermedad erradicada” es falso y no contribuye a tratarla adecuadamente. En la Argentina se detectan aproximadamente unos 300 a 400 casos por año. Y según la OMS existen más de 213.000 personas afectadas, principalmente en Asia y África.
La transmisión de padres a hijos es otra afirmación rechazada por la ciencia: la lepra no es hereditaria. De madre y padre enfermo nace un hijo sano. La mejor protección que se le debe dar al recién nacido es que el progenitor afectado realice y complete el tratamiento. Y una mujer embarazada no tiene que abandonar el tratamiento.

El aislamiento de los pacientes es otra de las miradas erradas sobre un tratamiento que en la actualidad es ambulatorio y con medicamentos muy eficaces. Además, hoy se conoce que la lepra es de difícil contagio.
“Una persona enferma de lepra no puede trabajar”, es otra premisa sin asidero. No solo que puede ir a trabajar sino que puede realizar una vida completamente normal.
Recomendaciones
Durante octubre, Salud Pública intensifica las recomendaciones sobre cuidados e importancia de un diagnóstico temprano.
La lepra es una patología infecciosa crónica causada por una bacteria que afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Se manifiesta en forma de manchas rosadas o amarronadas con pérdida o disminución de sensibilidad, entumecimiento u hormigueo en manos o pies, debilidad, nódulos, heridas, quemaduras no dolorosas en manos y pies.
Una consulta temprana disminuye extraordinariamente los riesgos de deformidades y discapacidad. El tratamiento no precisa internación e incluye antibióticos, antiinflamatorios y control de secuelas.










