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El calvario de una paciente oncológica para completar su tratamiento

Norma vuelve a pedir ayuda para completar su tratamiento oncológico

Como hace cuatro meses, cuando denunció serias omisiones en la atención, Norma Cáceres vuelve a acudir a NORTE por ayuda.

Vive en La Leonesa y el personal del hospital local no le da el respaldo necesario para curaciones y traslado al Perrando de Resistencia.

“Me apuran con los horarios y las demoras en la atención no dependen de mí”, explica después de perder un turno y quedar varada sin movilidad para regresar a casa.

En junio de este año ya había hecho públicas las adversidades que debía afrontar para que una de las tres ambulancias la trasladara dos veces al mes para sus sesiones de quimioterapia.

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En octubre necesita venir a Resistencia tres veces: el 12 por unos análisis específicos y el 13 y el 20 por quimio. Y asegurar que podrá recorrer los 80 kilómetros de ida y vuelta en ambulancia le genera varios problemas. 

La mujer de 33 años tiene cuatro hijos de 11, 5, 3 y un año y nueve meses, con los que convive después de separarse del padre de los tres más grandes. Su pareja actual debe viajar por trabajo y aunque recibe apoyo de otros integrantes de la familia, necesita pasar el mayor tiempo posible con ellos.  

Permanentes tensiones

En un episodio reciente, habían quedado en pasar a buscarla a las 13 y como hasta las 18 no tuvo noticias, hizo varias llamadas pero nadie atendió. Como un tercero medió por ella, la directora del hospital la acusó de ser una ‘malagradecida’ por quejarse.

“Es un tire y afloje constante, antes me habían hecho perder un turno”, agrega Norma. Hace cuatro meses usaba una silla de ruedas porque el dolor por una infección posterior a una mastectomía le impedía sostenerse en pie. Usa morfina y otros medicamentos que le entrega el hospital.

Aunque como no puede pagar un remís ni los insumos para curaciones, necesita el servicio del Fleming. Necesita dos a tres sueros y le dan uno, a veces ya abierto (cada uno cuesta 50 pesos). Necesita diclofenac y le dicen que no hay. Aunque tiene fechas fijas de traslado, debe avisar la noche anterior. 

El presente

Después de un sostenido tratamiento y cuidados, ganó autonomía y pudo dejar la cama. “Hay días en los que puedo cocinar y jugar con los chicos”, cuenta.

Agustín Ávalos, de la Asociación Amigos Solidarios, se ofreció a llevarla en su vehículo hasta La Leonesa más de una vez y volvió a mediar una vez más. Como en junio Norma teme interrumpir el tratamiento como ya le pasó antes por confiar y perder seis sesiones. “Una vez se fueron y me dejaron esperando, conseguí volver gracias a otra ambulancia que iba a Las Palmas”, contó a NORTE entonces.

Mientras se esperanza con una pensión que podría salir a fin de año, pide tener algo de certeza con los traslados.

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