Saludable iniciativa para promover el consumo local
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) inauguró hace pocos días en Rosario su primer local de venta al público de productos alimenticios regionales, en lo que constituye una modalidad de comercialización que tiene como objetivo acortar la distancia entre la oferta de pequeños productores y los consumidores, además de promover el consumo local de productos nutritivos y abaratar costos.
Se trata de una más que interesante iniciativa que se enmarca dentro de los llamados sistemas de abastecimiento para cadenas cortas de comercialización que, además de abaratar los precios entre un 20 y 30 por ciento, permite a la población de las distintas comunidades tener acceso a una alimentación variada, nutritiva y sana. Dicho de otra manera, en estos locales la gente podrá comprar directamente al productor y éste podrá vender a un precio en promedio más barato de lo que se comercializa en las grandes cadenas. La clave está en algo simple, pero que muy pocas veces se puso en práctica en el país: acortar el largo recorrido que hacen los alimentos que se producen en los campos hasta llegar a la mesa de los argentinos. Pero además, esta propuesta pone a disposición del público productos con agregado de valor, elaborados de manera artesanal por emprendedores de pequeña y mediana escala que reciben permanente asesoramiento de los técnicos del INTA.
Según explicaron desde el organismo nacional, este local -que funciona bajo marca comercial Alma Rural- servirá para dar una mayor difusión a distintos productos alimenticios regionales y fomentar el contacto e intercambio entre productores y consumidores. Merece destacarse esta propuesta y es de esperar que también llegue a las distintas regiones del país, ya que se trata de una idea que sin dudas favorecerá el desarrollo de sistemas locales de producción. Pero eso no es todo, también ayudará a cuidar el bolsillo de los consumidores que vienen siendo castigados con sensibles aumentos de la canasta básica. Por otra parte, es conocida por todos la enorme diferencia de precios que hay entre lo que paga el público en los supermercados en muchos alimentos y lo que finalmente recibe el pequeño o mediano productor.
Esta fuerte distorsión fue denunciada hace poco por la Federación Agraria Argentina que, a modo de ejemplo, señaló que un matambre de cerdo en la góndola de un supermercado de la ciudad Rosario se vende a 256,23 pesos el kilo, cuando a los pequeños productores se les paga 23 pesos el kilo. Situaciones similares se observan en todo el país con un sinnúmero de productos que terminan en las góndolas de los principales centros urbanos con precios muy altos comparados con el valor que recibe el primer eslabón de la cadena, es decir, el productor. Si bien los datos del último informe del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que mide la diferencia promedio entre el importe de origen y góndola para 25 alimentos del campo, señala que ese indicador mejoró 6,8 por ciento empujado por la caída en la disparidad de la mandarina, la calabaza, la pera y la manzana y que en agosto aumentó a 27,2 por ciento la participación del productor en los montos, la brecha entre el precio de origen y lo que se vende en góndola sigue siendo un problema a resolver. Por eso resulta alentador que el INTA promueva estas nuevas modalidades de venta haciendo hincapié en los mercados locales que son una de las herramientas de comercialización más efectivas con las que pueden contar los pequeños productores porque, entre otras cosas, permite lograr una efectiva disminución de los costos de transporte y brinda además muchas oportunidades para el agregado de valor a nivel local.
Es necesario que también se sumen otras iniciativas como éstas, que ayuden a cuidar la economía de las familias y, a la vez, valorar el esfuerzo de las pequeñas y medianas agroindustrias y emprendimientos sociales, como cooperativas para dinamizar las economías regionales y defender el trabajo local.










