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El odontólogo y la filosofía del voluntariado

El 3 de octubre es el Día de la Odontología Latinoamericana, y en Argentina el Día del Odontólogo. En el marco de la crisis de valores de nuestra sociedad no hay mejor forma de reconocimiento que destacar el trabajo de quienes practican la profesión en forma voluntaria y desinteresada.

En el Chaco hay muchos odontólogos voluntarios en distintas agrupaciones, como los de la Comisión Nacional de Prevención Bucal, quienes junto a colegas de todo el país realizan esta labor desde hace mucho, esperando a cambio solamente una sonrisa saludable, con el lema “una forma de vida que se traduce en acciones”.

¿Qué es el voluntariado?

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La odontóloga Mirna Kazmer nos señala que voluntario es precisamente el que “Hace con voluntad, el que no ha sido obligado por otro a hacer algo, lo hace por convicción propia”. El término debe distinguirse del de voluntariado, pues mientras ser voluntario implica hacer algo como actividad eventual, transitoria o temporal, el voluntariado es en cambio un modo de vida. El hacer del voluntariado nace de “una decisión propia y libre de servir a su sociedad, como en nuestro caso, la de prevenir enfermedades bucales mejorando la calidad de vida de la población”. “Busco una mejor calidad de vida para los niños. El estado bucal de un niño en riesgo revela no sólo la enfermedad, sino una realidad social, política y cultural, que nos motiva a proporcionar las bases elementales para disminuir ese riesgo. Por lo tanto no es un pasatiempo, nace de una convicción, de una filosofía altruista”.

Filosofía del voluntariado y filosofía de vida

“El voluntariado no es un trabajo recreativo, aunque espiritualmente gratifica casi todo el tiempo. Es una tarea que insume tiempo, esfuerzo, dinero, muchas ganas y convencimiento propios. La odontología es parte de mi vida, pero el voluntariado es mi forma de vida, pues involucro a toda mi familia, lo comparto con los que me rodean en forma permanente”, dice Mirna. “Es una forma de vida que se traduce en acciones, es parte de la filosofía humanista basada en la solidaridad y el compromiso, en virtudes como fuerza, fe y esperanza. Es un compromiso muy actual, porque está vinculado con los problemas y necesidades de nuestro tiempo. La solidaridad de ningún modo significa no discutir o no luchar por una idea, sino comprender que lo que hacemos es por algo superior y mejor que el interés o bien personal de cada uno”.

Ana Ofelia Ivars, con más de veinte años de voluntariado en prevención bucal y una vasta experiencia como coordinadora, señala que de sus maestros aprendió que “El voluntariado desnuda la verdadera vocación solidaria de cada uno. Sólo dura aquel que está convencido, comprometido, y lo hace de corazón”. Agrega que le agregó “un verdadero valor a mi vida” y se transformó en “el motivo del servicio a mi comunidad” de Barranqueras.

Isabel Rodríguez reivindica que “Si trabajamos para el bien de los niños y la comunidad no debemos bajar los brazos y avanzar. Lo hago con mucho compromiso y corazón”.

Melina Villalba y Sabrina Hermosi son las más jóvenes del grupo de prevención, y destacan por el acompañamiento y la empatía. Melina habla del equipo. “A veces creemos que pasamos situaciones difíciles, que nos hacen sentir tristes y desolados, y de repente aparecen personas, momentos, situaciones que reflejan amor puro, sincero e inocente, un amor que no pide nada a cambio, más que una sonrisa. Una charla, un abrazo y la sensación de poder brindarle ese detalle con tan sólo un gesto o una acción es inexplicable”.

Sabrina ama el contacto con los niños: “Creo que ayudando y enseñando podemos generar un bien para ellos y darle un detalle de amor y alegría”.

Vanina López Bravo participa de varios grupos de voluntariado, y siente que la vida y Dios le dan tanto día a día que “Tengo que devolver algo de todo eso haciendo el bien a los que necesitan. Es una caricia al alma”.

¿Qué actividades hacen los voluntarios de la Comisión Nacional de Prevención en el Chaco?

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En el Chaco se realizan principalmente Talleres de Prevención Bucal en establecimientos escolares, primarios, secundarios, clubes, ONGs, hogares de niños, comedores, y en cualquier lugar donde se puedan enseñar en forma práctica las bases de higiene bucal, alimentación saludable, prevención en el deporte. Tratan en definitiva de promocionar y difundir los principios básicos de la salud bucal. Nos valemos de la ciencia, la tecnología, el deporte o la cultura, por ejemplo haciendo arte-conciencia, o sea de cualquier medio que sirva para la promoción y difusión de lo que hacemos en toda la población.

Otra actividad importante es la confección de Índices que se elevan a la Comisión Nacional de Prevención y que actualizan cada año la base nacional de datos. Allí se refleja el estado bucal de la población. Este año se realiza en el grupo etario de 6 a 12 años. Estas tareas pueden hacerse también articulando con otros grupos solidarios e incluso organismos del Estado, cuando el marco legal lo permite y hay convenios que lo contemplen.

¿Cómo se organiza este voluntariado en el Chaco?

“En algunos lugares nos preguntan cuánto cobramos por estas tareas, o si trabajamos en el Estado”, dice Mirna, y aclara que “por supuesto, la labor que desempeñamos los voluntarios es ad honorem”. En el Chaco hay dos Coordinadoras, una representa a la Capital y otra al interior provincial, con un número variable de colaboradores en distintas localidades. El trabajo es avalado –como entidad profesional- por el Círculo Odontológico del Chaco.

Las odontólogas Kazmer e Ivars coinciden en que ser coordinadora no es tarea fácil. “Es un desafío: diferentes personalidades, diversas potencialidades y caracteres hacen subir y bajar constantemente el número de voluntarios, en donde sólo persisten los más comprometidos, amalgamados bajo una misma visión y misión”. El trabajo requiere orden y responsabilidad, con autorizaciones correspondientes, documentación de cada acción, y sobre todo ejercer absoluto respeto por el otro. “Siempre invitamos a sumar esfuerzo y alegría en nuestras estrategias y acciones nuevas para la comunidad. Es un desafío que invita a sumar vocación, amor y dedicación. Con cada experiencia aparecen alegrías y sinsabores, y se generan muchas cosas: emociones y sentimientos variados que sólo se entienden cuando se participa”, cuenta Ofelia.

Al respecto, Mirna cuenta que la tarea voluntaria la llevó a lugares como El Impenetrable, “donde compartimos con niños de la etnia wichi y criollos, algunos que nunca habían visto un cepillo de dientes, mucho menos pasta dental, menos aún un odontólogo. Fue un verdadero choque cultural”. Aquí en nuestra ciudad, “a treinta cuadras del centro, después de un taller que hicimos en una escuela vimos cómo algunos niños se comían la pasta dental que les entregamos porque tenían hambre. Fue conmocionante”.

Un mensaje de esperanza

Todas las voluntarias coinciden en que lo que las motiva es la convicción de que a una sociedad mejor se arriba con compromiso, solidaridad, tolerancia, y fe, y que “La fortaleza del voluntariado no reside en cada uno de sus miembros, sino en el espíritu de equipo, que supera con sus acciones a las debilidades humanas, sociales y políticas, y persiste en el tiempo y genera esperanzas”.

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