El escándalo de la esclavitud moderna y el trabajo infantil
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunció en la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebró esta semana en Nueva York, que más de 40 millones de personas en el mundo son víctimas de la esclavitud moderna, y que 152 millones de niños en edades que van desde los 5 a los 17 años son sometidos en condiciones de explotación laboral.
Los datos surgen de un arduo trabajo de investigación que impulsó el organismo laboral mundial, con la colaboración de la organización de derechos humanos Walk Free Foundation y la Organización Mundial para las Migraciones (OIM). Si bien las cifras surgen de estimaciones, las organizaciones que impulsaron la iniciativa explicaron que trataron de abarcar la mayoría de los países a fin de tener una muestra lo más cercana a la realidad posible. Cabe aclarar, por otra parte, que estos números corresponden a 2016, y en ese sentido los expertos en la lucha contra estos flagelos observan que no existen indicadores que, lamentablemente, lleven a pensar que en la actualidad esas cifras hayan disminuido.
Según este estudio, la esclavitud moderna, definida como una situación de explotación a la que la persona que es víctima no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño, afecta mucho más a las mujeres y las niñas que a los varones: se calcula que ellas representan el 71 por ciento del total de afectados, es decir casi 29 millones de personas, esto es más que la población de Uruguay, Paraguay y Chile juntos. Por otra parte, las mujeres representan el 99 por ciento de las víctimas del trabajo forzoso en la industria del comercio sexual y el 84 por ciento de los matrimonios forzosos. La investigación revela, además, que entre las 40 millones de víctimas de la esclavitud moderna, alrededor de 25 millones son víctimas del trabajo forzoso, y 15 millones del matrimonio forzoso al cual llegan sin haber dado su consentimiento. El trabajo infantil, en tanto, sigue concentrado principalmente en actividades relacionadas con la agricultura (70,9 por ciento). Casi uno de cada cinco niños trabaja en el sector de los servicios (17,1 por ciento) mientras que 11,9 por ciento trabaja en la industria. Frente a este preocupante escenario el director general de la OIT, el británico Guy Ryder, advirtió a los líderes de la comunidad internacional que participaron de la Asamblea General de las Naciones Unidas que el mundo no estará en condiciones de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no se adoptan urgentes medidas para intensificar los esfuerzos para luchar contra estos flagelos. En ese sentido, observó que estas nuevas estimaciones pueden ayudar a elaborar y desarrollar intervenciones dirigidas a prevenir el trabajo forzoso y el trabajo infantil en todo el mundo. Más fuerte fue el alegato del fundador de la Walk Free Foundation, Andrew Foster, quien admitió que el hecho que el mundo aún tenga, en pleno siglo XXI, 40 millones de personas atrapadas en la esclavitud moderna “es una vergüenza” para toda la comunidad internacional. Lamentó, además, que persistan estas desigualdades que están profundamente arraigadas en el mundo actual, y aseguró que pese a las reiteradas denuncias sobre estos flagelos existe una “escandalosa tolerancia” hacia la explotación de estos seres humanos. Por esa razón, hizo un llamado a los gobiernos, la sociedad civil, las empresas y a los demás sectores a asumir el compromiso de no permitir que sigan existiendo estas nuevas formas de esclavitud.
Es importante remarcar que en la Argentina está prohibido el trabajo de los niños que tienen edades por debajo de los 16 años, de acuerdo a la ley nacional 26.390 de Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente que se ajusta a lo establecido en los convenios internacionales ratificados por nuestro país. No existen excusas para justificar la incorporación temprana de los niños al mundo del trabajo ya que además de privarlos de su infancia, los afecta en su desarrollo físico y psicológico. Aprovecharse del trabajo de un niño además de ser una explotación, es un delito y por lo tanto debe ser sancionado como lo establece la ley.










