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“Pantó” y cómplices se llevaron un motín de un millón de pesos

Detuvieron al último prófugo del violento robo a un empresario de Charata en 2010

CHARATA (Agencia) Luego de siete años prófugo, la policía de Charata logró detener al último delincuente, prófugo por el violento robo al exintendente y empresario Carlos Urinovsky y su familia. Se trata de un hombre de la ciudad, apodado “Pantó”. En aquella oportunidad, habían actuado tres personas, dentro de la casa donde redujeron y golpearon a Urinovsky, robando cerca de un millón de peso en efectivo y cheques.

“En la jornada del miércoles, por la tarde personal policial de la División Investigaciones, mientras realizaba un recorrido por la zona céntrica (avenida Güemes y Monseñor de Carlo) divisa a una persona que tenía pedido de detención, en base a un hecho que había ocurrido en 2010. El personal se acercó hasta él, hizo una ronda y lo detuvo, determinando que se trataba del hombre de apellido Saavedra, alias ‘Pantó’, que sería el único prófugo de la causa”, detalló el jefe policial, Ariel Araujo.

Araujo explicó que se tenía conocimiento que el prófugo habría venido de la Provincia de Buenos Aires, y estaba viviendo en Charata, pero varias veces logró evadir el control, y se volvió nuevamente a Buenos Aires. Tomó intervención en el hecho la Fiscalía 2 a cargo de la doctora Virginia Lucrecia Pistán de Loto.

En aquel entonces, los delincuentes habían escapado a un monte, donde se encontró lo sustraído. Había dos prófugos, uno que logró interceptarse en Trelew, y el individuo cuya detención se logró este miércoles

El robo

El día después del robo, en el año 2010, el propio Urinovsky relataba lo que había sucedido. “Terminábamos de almorzar, por un ventanal grande que tenemos en el comedor veo entrar a un hombre con un gorro similar al que tiene “El Chavo”. Entran dos personas, con la empleada doméstica, apuntándola con una pistola. Una vez que ingresan al comedor nos piden que nos tiremos todos al piso y abren la puerta para que ingrese un tercero, y aparentemente quedó uno afuera, en el garage. Todos estaban armados. Nos reducen con  mucha violencia, con mucha agresividad verbal. Lo primero que nos hacen es taparnos los ojos para que no los miremos, nos atan de las manos y de los pies mientras nos intimidan con palabras y gritos”, relataba el empresario.

Tras el paso de las horas, el empresario pasa en limpio la pesadilla vivida y destaca varios aspectos. ”Vienen con un dato preciso que es el negocio, su objetivo era el corralón. Me preguntaban a donde tenía la plata. Yo los llevo a una cajita que tengo en mi casa adonde hay bijouterie, más que alhajas, y no conformes insistían en que los lleve hacia el negocio. Hay una puerta que comunica mi vivienda con el comercio”, explicaba.

“Una vez dentro del negocio, me piden que les indique donde está la caja fuerte. Cuando encuentran la plata, por celular se comunican diciendo que ya está. En dos baldes que había en mi casa, dos recipientes de pintura vacíos, cargan las cosas: dinero en efectivo, bolsas con monedas y otra que tengo preparada con cambio”, expresó.

“Luego vuelven otra vez para adentro y me llevan nuevamente con mi familia, otra vez me aprietan, como para que no intente hacer nada. En ese momento me tiro al suelo, me aprietan la cabeza contra el piso, intento levantar la cara y me patean”, continuaba. En aquel momento, Urinovsky  decía seguro “no tengo dudas que alguien de Charata fue el entregador, el informante, y que la gente ésta vino de afuera. Para mi es de la zona porque no había tonada de porteños ni de otra región que lo caracterice en sus voces”, detallaba.

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