Nuevo conflicto por recortes en el Conicet
Un nuevo conflicto volvió a poner en veredas opuestas a científicos del Conicet y a las autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. Esta vez el malestar de los investigadores, que derivó en la toma del edificio de esa dependencia oficial, se originó en la falta de respuestas al reclamo de reincorporación de despedidos al sistema nacional de ciencia.
En rigor, no es la primera vez que se tensa la relación entre el ministro del área, Lino Barañao, y los científicos. Pese a que el funcionario viene de desempeñar la misma función desde la etapa del gobierno nacional anterior, su continuidad en el cargo no significó necesariamente que se siga con las mismas líneas de trabajo iniciadas durante el kirchnerismo. El giro que dieron las políticas nacionales a partir de diciembre de 2015 bajo la administración Macri también se sintió en el sistema científico tecnológico, y es en este contexto que se inscribe las discrepancias que hoy tensan las relaciones entre las autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología y los investigadores que quedaron fuera del Conicet. Según explicaron quienes se manifiestan contra Barañao y que ocupan la sede del Polo Científico Tecnológico, la protesta obedece a la falta de cumplimiento de dos puntos básicos que estaban contemplados en el acuerdo que se firmó en diciembre para resolver una crisis que se desató por los ajustes dispuestos por el gobierno nacional en el área.
Los investigadores aseguran que las autoridades no cumplieron con el acuerdo y, además, suspendieron en forma unilateral las mesas de diálogo que se habían conformado para encontrar una salida al problema. Como telón de fondo de este conflicto aparece la incertidumbre por las versiones que afirman que el ajuste llegará al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que podría quedar bajo la órbita de Educación.
Según Barañao, el ministerio a su cargo planteó la necesidad de conseguir puestos de trabajo en investigación para becarios y por esa razón cerró acuerdos con varias universidades. De acuerdo con la información que brindó el ministro, son 60 los postulantes que aceptaron las condiciones, pero el problema es que son más de 400 los afectados por el fuerte recorte en el sector. Cabe recordar que en diciembre del año pasado, un grupo de investigadores ya había realizado una medida de fuerza similar, acampando cinco días en el ministerio para exigir la reincorporación de los despedidos. Esta semana, y debido a que las autoridades no cumplieron con las promesas realizadas en aquel momento, los investigadores resolvieron retomar la protesta con la ocupación del edificio.
Por otra parte, mientras se desarrollaba la protesta de los científicos con la toma del edificio del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la eliminación del límite de 32 años de edad requerido para desempeñarse en el organismo. La iniciativa sancionada por los legisladores de la Cámara Baja deja sin efecto el requisito de edad para el otorgamiento de becas de investigación del Conicet, becas posdoctorales e ingreso a la carrera de investigador.
Es lamentable que en períodos de recortes presupuestarios como el que atraviesa actualmente el país, se pretenda desfinanciar investigaciones, desconociendo que el progreso de los países más ricos se debió, en buena medida, a la firme decisión de apuntalar el trabajo de la comunidad científica local. En el mundo actual, prácticamente no se discute la importancia que tienen los avances tecnológicos y el rol que desempeñan en el desarrollo de las naciones. Como ya se indicó en otras oportunidades en esta misma columna, no se puede segur debatiendo si el acompañamiento a la labor científica sirve o no al desarrollo nacional.
Lo que se debe discutir es qué tipo de saberes científicos necesita la Argentina y para alcanzar qué objetivos. De lo que no caben dudas es que el país debe disponer de un sistema nacional de ciencia y tecnología sólido con capacidad para articular con los distintos factores que dinamizan la economía.










