Crudo relato de joven rescatada a orillas del río Limay
La joven de 20 años que fue encontrada a orillas del río Limay golpeada y con un principio de hipotermia por efectivos de la Policía y Bomberos de Neuquén denunció que estuvo secuestrada por dos hombres que le apoyaron un arma en la cabeza diciendo ‘te voy a pegar un tiro, total vas a quedar flotando‘.
‘Me agarraron de los pelos, me arrastraron, el agua estaba helada. Pensé que me iban a matar, me tenían arrodillada, ya me había rendido‘, cuenta desbordada la joven que fue rescatada por Bomberos y Policía la madrugada del martes, luego de que dos hombres la interceptaran en el auto de su madre cuando salía de su casa.

‘Se subieron al auto y me hicieron ir hasta el río‘, explicó la joven, quien señaló a uno de sus agresores como amigo de la familia de su ex pareja, quien la hostiga desde que se separó, hace cuatro años, y la ha atacado en varias oportunidades.
De los dos agresores que huyeron de la ribera del río cuando vieron la luz de la lancha no se sabe nada, a pesar de que la víctima brindó un apodo a la fiscal María Carolina Mauri, con la que se entrevistó este miércoles. De su ex tampoco hay novedades.
A pesar de que le mencionó a la fiscal que tras el ataque recibió un mensaje en su Facebook que decía ‘perdoname‘.
Según publica LM Nuquén, desde este miércoles efectivos policiales realizan rondines por la casa de la víctima.
Además de esa medida, Belén cuenta con un botón antipánico que le fue otorgado hace unos tres meses, luego de que ingresaran a su casa y, tras robarle, le quemaran lo brazos con cigarrillos.
Como ese dispositivo no andaba bien, se lo cambiaron hace una semana. Ese fue el que sus agresores rompieron y dejaron en el asiento del auto la noche del ataque. Pero en las últimas horas le dieron otro nuevo.
‘Para la Justicia lo que me pasó no fue grave, la defensora pública que lleva mi caso, por las denuncias anteriores, no me llamó. No les importa si me matan o no. Me dijeron: ’no tenés marcas, ya te dieron el alta’‘, enumeró Belén. Le pregunté, con este panorama de abandono y miedo, cómo iba a seguir. Me miró con sus ojos celestes, tristes y cansados, y se produjo un silencio como respuesta. ‘Para ver a la nena un día a la semana, mi ex me pedía 1500 pesos. Yo se los daba, los miércoles, porque me decía que la nena gastaba ese monto en comida cuando estaba con él‘.










