Riesgos y mitos de la botella de agua en el auto
Es conocido el riesgo que implican las cosas sueltas dentro del vehículo sobre todo a la hora de viajar y superar los 80 Kph. Juguetes, adornos o una botella con agua pueden convertirse en proyectiles temibles capaces de distraer y hacer perder el control ante una frenada brusca o bien aumentar exponencialmente los riesgos en caso de colisión.
Sin embargo hay otros riesgos menos conocidos pero igual de serios, uno de ellos, el tomar agua constantemente.

Si bien es una rutina saludable todos conocemos a alguien que no se desprende de su botellita de agua ni aún en las circunstancias más comprometidas y su casa, su trabajo y su auto siempre guardan alguna de esas botellas siempre a la mano.
Algo que también se recomienda al volante es hidratarse mucho sobre todo en verano. Tanto es así, que hay estudios que afirman que no beber nada en viajes largos es tan peligroso como conducir con una tasa de alcohol superior a la permitida.

Parece obvio -entonces- que una botella de agua bien fresquita debe ser un compañero de viaje imprescindible. Pero sucede que, en ocasiones, las botellas vacías se van acumulando en el piso trasero o los asientos víctimas de la eterna promesa de "las recogeré luego".
Un estudio realizado en Europa recientemente demostró dos riesgos concretos por la presencia de las inefables botellitas con agua dentro de los autos.
La primera razón por la que no se debe dejar botellas de agua dentro del coche es que por efecto del calor y las altas temperaturas se incrementa el desarrollo de bacterias y gérmenes, con lo que lo más probable es que cualquier microorganismo que haya entrado en contacto con el agua se reproduzca más rápidamente. Conclusión: beber de una botella que lleva tiempo en el coche podría generar una infección y malestar de estómago.

La segunda razón explica por qué dejar botellas en el coche puede ser realmente peligroso: pueden provocar un incendio.
Resulta que una botella de plástico con agua puede actuar con efecto lupa hasta el punto de llegar a provocar fuego dentro del coche. Así lo ha comprobado un técnico norteamericano que tras ver cómo salía humo de una botella que tenía en el tablero de una SUV decidió recrear la situación para convencer a los conductores de por qué no deben dejar botellas olvidadas dentro del coche.
El mito de la DEHA
Desde 2007 circula por las redes sociales una preocupante advertencia sobre las botellas de plástico expuestas al sol y los riesgos cancerígenos que encierra un componente principal de su manufactura, la dietilhidroxilamina. La alerta decía que el agua embotellada que quedaba en los autos calientes podía contener adipato de dietilhexilo (DEHA) y se refería al DEHA como potencial cancerígeno.
Sin embargo la Sociedad Americana del Cáncer salió al cruce de esta versión precisando que la teoría “se basa aparentemente en la tesis de un estudiante de la universidad', y agrega 'De hecho, la DEHA no es inherente al plástico utilizado para fabricar estas botellas, e incluso si lo fuera, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) dice que la DEHA 'no puede razonablemente anticiparse a causar cáncer, efectos teratogénicos, inmunotoxicidad, neurotoxicidad, mutaciones, toxicidad hepática, renal, reproductiva o de desarrollo u otros efectos crónicos graves o irreversibles para la salud".

Un estudio realizado en 2009 por la División de Recursos Ambientales y de Recursos Hídricos del Instituto Indio de Tecnología de Madras encontró que aunque trazas de DEHA estaban presentes en el agua embotellada, independientemente de la temperatura, estos niveles estaban dentro de las directrices establecidas por la Organización Mundial de la Salud para el agua potable segura.










