Trabas de EEUU impactan en la cadena sojera
Las sorpresivas trabas impuestas en Estados Unidos a las exportaciones de biodiésel argentino a ese país, con la aplicación de altos aranceles que en la práctica representan directamente la prohibición del ingreso del combustible a suelo estadounidense, hicieron sentir su impacto negativo en la cadena sojera. Según denunció la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) ya se registra una “drástica e inesperada” caída de la demanda de aceite de soja como consecuencia del bloqueo impuesto por el Departamento de Comercio de Estados Unidos a las exportaciones argentinas del biocombustible, bloqueo al que la entidad calificó de “arbitrario e injustificado”.
La cámara sectorial explica que debido a que el principal insumo para la elaboración del biodiésel exportado es el aceite de soja, producto de la molienda del poroto de soja, el proteccionismo norteamericano resulta en un importante perjuicio para toda la cadena de valor, que se inicia con el cultivo de la oleaginosa, por cuanto se prevé una reducción relativa de precios por el exceso de oferta de la Argentina. A través de un comunicado, la entidad señala que el impacto negativo en la producción de aceite de soja por el bloqueo al biodiésel argentino surge de que el año pasado las exportaciones de ese producto a Estados Unidos demandaron alrededor de 1,5 millones de toneladas de aceite de soja. No obstante, aclara Ciara, es probable que el efecto más perjudicial se produzca con en una baja del precio del poroto de soja, teniendo en cuenta que el año pasado para el aceite de soja que demandó el biodiésel enviado al mercado norteamericano se requirieron aproximadamente 7,5 millones de toneladas de poroto de soja. Esta entidad, que defiende los intereses de la actividad industrial dedicada al procesamiento de granos oleaginosos en la Argentina, anunció que frente a este escenario ha decidido respaldar las gestiones que realiza el Gobierno argentino para evitar que se cierre el mercado de Estados Unidos y también para asegurar la reapertura de la Unión Europea para el biodiésel argentino.
Vale aclarar que la mayoría de las empresas que elaboran aceites vegetales y harinas proteicas del país están agrupadas en Ciara y, a la vez, muchas de esas empresas son propietarias de las principales firmas productoras y exportadoras de biodiésel, que conforman la punta de lanza de una industria que logró en el país una rápida expansión en la última década y que hoy cuenta con 38 plantas productoras con capacidad para generar 4,5 millones de toneladas por año.
Un dato por tener en cuenta, que no es menor, es que el biodiésel es el principal producto de exportación desde la Argentina a Estados Unidos. Del total de la producción obtenida en nuestro país de este biocombustible, más de la mitad se destina a mercados externos, y del total de exportaciones, el 90 por ciento tiene como destino los Estados Unidos. Estas cifras explican la preocupación que generó en todo el complejo oleaginoso argentino la política de neto corte proteccionista que aplica la administración Trump, ya que se estima que la polémica medida afectará, sobre todo, al precio del poroto de soja, ya que la reducción de la demanda de aceite se traducirá en una caída en la compra de poroto de soja por 7,5 millones de toneladas al año. Vale destacar también que distintas Bolsas de Cereales y Bolsas de Comercio del país, entre ellas la del Chaco, expresaron su rechazo a “la fijación de aranceles compensatorios desmedidos con nula justificación” por parte de las autoridades del Departamento de Comercio de Estados Unidos, y observaron que “es necesario que el Gobierno Nacional continúe con sus gestiones al máximo nivel político posible con Estados Unidos y la Unión Europea para neutralizar las barreras arancelarias y paraarancelarias de los destinos de nuestras exportaciones”.
El gobierno argentino presentó su reclamo ante el Departamento de Comercio de EEUU y según el Ministerio de la Producción de la Nación, la administración Trump estaría dispuesta a revisar la controvertida medida que castiga con un arancel del 50 por ciento en promedio la compra del biocombustible argentino. Es de esperar que así sea, ya que es falso que el biodiésel argentino reciba subsidios locales, como argumentó el gobierno norteamericano para imponer las trabas.










