Los asesinos del policía Leopoldo Villán fueron condenados a 13 años y tres meses
En un juicio abreviado aceptado por la familia del policía Leopoldo Villán, asesinado de un disparo en la cabeza, cuando intervino en noviembre de 2015, en el robo a la agencia de quiniela en el barrio Los Aromos, se escuchó este lunes en la Cámara Segunda en lo Criminal, la sentencia a 13 años y tres meses para los dos acusados, según pudo saber NORTE.
Villán tenía 32 años, estaba de franco el 25 de noviembre de 2015 y aprovechaba a descansar con su familia, en el barrio Los Aromos de Puerto Tirol. Pero intervino en un asalto que se produjo a pocos metros de su casa, hasta donde fue la hija de la agenciera de lotería, que había quedado de rehén de los delincuentes. La nena logró avisarle a Villán, quien llegó y fue herido de un disparo en la cabeza.

Los motochorros escaparon sin llevarse nada y el policía que se desempeñaba en la comisaría Primera de Resistencia, murió al día siguiente.
El cabo estaba casado y tenía dos hijos. Su familia aceptó el juicio abreviado, manteniendo audiencia el viernes, donde las partes llegaron a un acuerdo y este lunes se leyó el fallo en la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, en avenida San Martín 66.
Los condenados, son Carlos Darío Correu y Cristian Oscar Quintana, ambos de Resistencia y con frondosos prontuarios. “Mono Rubio y “El Tatuado”, llegaron detenidos al juicio, bajo la investigación de la entonces fiscal Graciela Griffith.
“Mono Rubio”, purgó condena en la alcaidía de Villa Barberán por otro crimen. Los imputados fueron defendidos por los abogados Miguel Barceló y Rubén Darío Ayala.

El hecho
Todo comenzó cuando los ladrones ingresaron al local y simularon ser corredores de cigarrillos, para luego tomar como rehén a la esposa del dueño y a su hija, que en ese momento estaban atendiendo el negocio. En una distracción la menor logró escapar hacia el fondo del terreno y avisarle al vecino lo que estaba pasando.
Al enterarse del asalto, Villán intentó ingresar por una ventana a la agencia ubicada en Címbaro Canela. Pero el final fue trágico: uno de los ladrones advirtió el movimiento y disparó. El suboficial recibió un balazo en la cabeza. Llegó con vida al hospital, donde agonizó durante un día.
Los ladrones escaparon en las dos motos en las que habían llegado.










