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Día Internacional y Nacional del Peluquero

Hoy se celebra en todo el país el Día del Peluquero y en esta oportunidad hablamos con dos peluqueras y dos barberos de la ciudad que cuentan cómo viven sus experiencias diarias. “La Peluquería es una profesión rica. Lo único que requiere es mucha presencia y paciencia”, advierte Teresa de la escuela y peluquería Oscar Sánchez. Según estiman desde el año 95 a la fecha han egresado más de 600 peluqueros. En tanto en la ciudad debe haber más de mil, “teniendo en cuenta que también hay trabajo informal y que muchos peluqueros van a domicilio a cortar o hacer peinados”, cuentan.

En el país se celebra el Día del Peluquero por primera vez en 1877. En ese año se creó la Sociedad de Barberos y Peluqueros. Justamente hoy la barbería vuelve a estar en auge y en Resistencia comienza a cobrar fuerza al igual que en otras ciudades importantes del mundo.

El sol ilumina la ciudad en la mañana del jueves, hace calor en las calles céntricas henchido por la temperatura que vuelcan al aire las motos, los autos y los transportes más pesados. La gente en la calle camina a pasos rápidos como escapando o esquivando las altas temperaturas. 

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“En la peluquería siempre hay que estar informado y atentos para brindarle cosas nuevas a los clientes”, cuenta Teresa Lisboa.

En la peluquería y en la escuela de peluquería Oscar Sánchez el clima cambia, está encendido el aire acondicionado y el calor se apaga. Estela y Ruth salen al encuentro con una sonrisa. “Acá funciona la escuela de peluquería de lunes a viernes. Hoy tendremos cerca de 30 chicos aunque el número fluctúa ya que algunos dejan y después van ingresando alumnos nuevos. Esta escuela está abierta hace más de veinte años, desde el año 95. Carlos Sánchez era mi esposo y falleció hace cuatro años. Él era director y yo era profesora. Ahora estoy a cargo de la peluquería y de la escuela, todo sigue llevando su nombre y seguirá llevando su nombre”, cuenta Teresa.

En la peluquería todo luce ordenado, limpio, prolijo. “La profesión no ha cambiado con el tiempo. Hay por momentos algunas tendencias que vuelven y otras que se van. Ahora hay un montón de cortes que tiene relación con la moda ya no del país sino del mundo. Los chicos sacan modas de otros lugares del mundo con internet y traen a la peluquería. Por ejemplo ahora está de moda el corta americano que traen los chicos y nos piden. Este tiene un sombreado como lo llaman ellos y se hace en degradé que con la máquina bajando los pines de 3, 2, 1 y 0. En las chicas los colores de fantasía están como impuestos el rubio, violeta, naranja, muchos tonos y ahora vuelve los rulos”, explica.

En la escuela de peluquería Ruth Sánchez insiste que hoy es imprescindible el uso de la máquina. Mientras deja que Teresa le haga una trenza cuenta que hoy a los chicos que quieren estudiar peluquería les piden la máquina. “Ahora ya tienen que tener la máquina en la mano porque hoy todos los cortes requieren la máquina. Sin maquina no se puede trabajar en una peluquería. En la escuela tenemos chicas de Florencia, Tirol, Colonia Benítez, entre otras poblaciones. Muchos hacen sacrificios para venir a estudiar y progresar en esta profesión”, cuenta.

Teresa Lisboa cuenta que casi no tienen feriado. El lunes ha quedado para los más jóvenes que aprovechan ese día para hacer capacitaciones mientras los más grandes siguen trabajando. “En la peluquería siempre hay que estar informado y atentos para brindarle cosas nuevas a los clientes. Hace cuatro años se hacía baño de crema y ahora se hacen otras cosas como alisados, botox entre otros tratamientos para el pelo. Hay cosas nuevas todo el tiempo”, concluye.

Por otra parte en Resistencia desde la Cámara de Peinadores ofrecen a menudo cursos y talleres de capacitación para peluqueros.

También es cosa de hombres

Oscar ya lleva más de 30 años como peluquero y su hijo Darío también siguió sus pasos. Juntos, Oscar y Darío han montado en la ciudad de Resistencia una barbería. “La especialidad en barbería engloba lo que es peluquería exclusiva de caballeros. Esto nos diferencia de lo que es un estilista, un coiffeur. Nosotros nos dedicamos exclusivamente a caballeros. Aquí implementamos arreglo de barba, afeitado tradicional a navaja y productos para el cuidado de la barba”, explican. 

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“La idea nuestra fue darle al hombre un lugar exclusivo donde sienta su lugar de pertenencia, donde pueda venir a mirar fútbol o tomar algo”, explican desde la barbería.

En Barber Shop imponen un concepto nuevo de peluquería, aquí podes venir a ver fútbol o tomar algo mientras esperás o mientras sos atendido. En el local tienen venta de cervezas artesanales y bebidas blancas. Oscar y Darío lucen impecables, las manos blancas, la sonrisa al encuentro y las chaquetillas sin arrugas.

“La idea nuestra fue darle al hombre un lugar exclusivo donde sienta su lugar de pertenencia, donde pueda venir a mirar fútbol o tomar una birra. Buscamos traer la barbería de antes y que se sientan cómodos. Con este modelo hace un año que estamos. La creación de este local superó ampliamente las expectativas”, destaca Darío.

Por su parte Oscar habla más pausado, piensa, respira, hace silencio y busca a su hijo en cada expresión. Toma algunos objetos como las navajas antiguas con delicadeza y los mueve con suavidad entre su mano de dedos cortos. “Antes ir a la peluquería era únicamente cosas de mujeres y ahora el hombre se anima más. Estamos todos los días a excepción de los domingos que descansamos un poco. Gracias a Dios la barba volvió a imponerse y el hombre la cuida tanto como su cabello”, explica.

Al igual que Teresa Lisboa en la barbería también los jóvenes llegan con sus tendencias y sus pedidos de cortes excéntricos. “Antes los padres traían al chico y decidían qué cortes teníamos que practicarles, sin embargo en estos tiempos los niños traen la foto y te dicen quiero como este corte”, cuentan.

Las navajas que se vuelven a usar en la barbería son descartables, se usa una por vez y se tira. Ya no se usan las navajas de antes. En el pequeño, apretado y confortable lugar lucen en pequeños cuadros objetos de otros tiempos como las navajas antiguas, las máquinas antiguas.

Padre e hijo, Oscar y Darío, cuentan que se llevan bien. “Cuando mi hijo no está lo extraño”, desliza casi en voz baja Oscar. Por su parte Darío pisando las palabras advierte que a él le sucede lo mismo. “Cuando él no está también lo extraño. Si hay problemas quedan de la puerta para afuera. Estamos convencidos de que todo es cuestión de comunicación, problemas siempre van a haber pero lo importante es el diálogo”, concluye.

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