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La página del lunes

La camiseta del Chaco

Uno de los eslóganes que más se usaron en la reciente campaña electoral y que se repetirá para octubre -¡qué duda cabe!- fue de que “hay que ponerse la camiseta del Chaco”. Un dicho que viene del tiempo en el que los jugadores de fútbol defendían de verdad los colores del club en el que jugaban. Con el “profesionalismo” eso quedó en el olvido y hay jugadores que cambian todos los años de camiseta y se van a donde les pagan mejor. Por eso nos parece poco feliz el eslogan al que hacemos referencia y sobre todo por los resultados que se logran.

Estaría bueno saber si eso de ponerse la camiseta del Chaco tiene algún resultado positivo para la gente o es solo un beneficio personal vacío de contenido. No nos da la imaginación para ver a nuestros legisladores nacionales enfundados en una camiseta con los colores de la bandera del Chaco parándose en el Congreso de la Nación para defender leyes que beneficien a la producción, a la salud, a la educación en el Chaco y en la región, haciendo causa común con la gente, con sus pares de provincias vecinas y no con los intereses de tal o cual partido político.

La educación

¿Qué representaría hoy para quienes han tienen esa responsabilidad y para quienes nos gobiernan desde los tres poderes de la Democracia? Ponerse la camiseta del Chaco es tener voluntad y solucionar definitivamente el problema de la educación, que sigue como el primer día. Desde el inicio de clases el 6 de marzo hasta el viernes último, 18 de agosto, según el calendario escolar debieron dictarse 103 días de clases. Sin embargo en el Chaco llevamos más días con paros que días efectivos de clases. De esos 103 días, en 55 días hubo paros de al menos uno de los gremios, mientras que se dictaron 48 días de clases. No hubo ninguna, en las 22 semanas de clases, que se hayan dictado los cinco días, en todas hubo alguna medida de fuerza. El Chaco no es Santa Cruz donde no se iniciaron las actividades, pero no le está muy lejos. Es cierto que no todos los docentes acatan las medidas de fuerza, aunque el propio ministro de Educación ha reconocido que en las escuelas secundarias el impacto es alto. Pero el clima de anarquía que se vive en los establecimientos, donde unos tienen clase y otros no, no ayuda a que los alumnos reciban la enseñanza que deben. Y los principales (únicos) perjudicados son los niños y jóvenes sin que autoridades, docentes y sus gremios y hasta los propios padres parezcan preocuparse mucho.

Si no existe un acuerdo urgente y duradero ya se puede asegurar que nuestros alumnos tendrán menos de la mitad de días de clase que debieran tener y por lo tanto no estarán en condiciones de aprobar el curso. Es inconcebible que gobernantes y gremialistas sigan demostrando que les interesa un pito la educación de la generación que viene y que lo más importante es la plata que se debe erogar para pagar sueldos dignos. Si no se sinceran unos y otros, es mentira que tengan puesta la camiseta del Chaco. Estamos terminando agosto y casi sin importarle a nadie estamos en el peor año para la educación desde el regreso de la democracia.

En la Justicia

Tampoco parecen tener puesta la camiseta del Chaco los administradores de la Justicia, algo imprescindible para una vida de sana convivencia. Los conflictos también son permanentes y los paros de los empleados se repiten como también el exceso subrogancias de juzgados con el consiguiente atraso de las resoluciones, con una administración de por sí súper lenta. Ni los responsables de ese poder ni el Poder Ejecutivo ni los gremialistas llegan a acuerdos civilizados -solo paros de un lado y conciliación obligatoria del otro- al punto de que hasta los mismos abogados han reclamado que se cumpla con el servicio de justicia.

En Salud y otras dependencias del Ejecutivo

La situación se repite en el vital sector de la salud, donde profesionales, técnicos y auxiliares realizan paros casi todas las semanas, haciendo resentir un servicio imprescindible sin que a las autoridades responsables del sector y al Ejecutivo parezca importarles y no logran un acuerdo que contemple los intereses de todos, pero sobre todo los de la población que no tiene otra forma de ser atendida. Tampoco parece ser que aquí se luzca con hidalguía y responsabilidad la camiseta del Chaco. Y eso está pasando también con otras dependencias del Estado como son la ATP (ex Rentas), el Registro Civil, la Tesorería General y varias más que perjudican a los chaqueños.

En la Legislatura

Y para rematar este panorama, la semana que pasó los diputados provinciales no trabajaron el único día en el que tienen obligación de sesionar, sin que haya habido un motivo válido, luego de haber suspendido la sesión anterior a las PASO, que no les incumbía a ellos, y eso a pesar de haber importantes temas en carpeta. Evidentemente tampoco tienen puesta la camiseta del Chaco.

En un repaso a vuelo de pájaro las falencias de los tres poderes son más que evidentes. Estas pequeñas y grandes demostraciones de incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace muestran el porqué de tanto descreimiento en los políticos que urgentemente deben cambiar su forma de hacer campaña, su manera de practicar el servicio al que se comprometieron y hacer honor a la camiseta que dicen ponerse.

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