¿Darías una mano para que madres de bebés internados tengan una alegría?
Pocas experiencias pueden ser más angustiantes para un ser humano que tener a un hijo internado, a la espera de que pueda salir de un delicado problema de salud. Mucho más si se trata de un bebé.
Pues bien, esa vivencia es la que les tocó en suerte a muchas mujeres que llevan semanas y meses aguardando en el Hospital Perrando que sus niños y niñas salgan adelante.

Entre esas mamás muchas son del interior provincial, y no tienen la posibilidad de contar con un alojamiento propio en la ciudad. A la vez, el Hogar Teresa de Calcuta tiene saturada su capacidad de albergue.
Entonces, ellas pasan sus días en un viejo edificio que alguna vez fue la morgue del hospital. Como las instalaciones no estaban para nada buenas condiciones, una entidad civil, Apostando a la Vida, asumió el desafío de convertir al lugar en un sitio que transmita esperanza.
María Escobar, titular de la oenegé, puso manos a la obra y junto a colaboradores y a las propias mamá comenzaron a pintar y arreglar ese anexo. De a poco se va convirtiendo en un lugar mejor.
El artista Dante Arias también hizo su aporte. Llegó al anexo con pinceles y pinturas, y las madres lo ayudaron a llenar de color ese espacio.
“Necesitan cariño”
María Escobar, incansable trabajadora social que vivió años atrás el desgarrador dolor de perder a un hijo, quiere también agasajar a las madres con algo muy modesto para significativo: una merienda para “las mamis”, como las llama ella.
“Necesitan cariño, y yo quisiera agasajarlas, que sientan que la comunidad las abraza”, dice con su entusiasmo de siempre.
La actividad está prevista para hoy a las cinco de la tarde, pero la respuesta obtenida por María al golpear puertas de funcionarios y dirigentes fue hasta ahora pobrísima.
“Conseguimos poco y nada”, cuenta María. Lo que se necesita no es gran cosa: leche, chocolate en polvo o para taza, galletitas, alguna torta, facturas, dulces, sanguchitos o lo que cada uno pueda aportar.
“Alguien pensará que es una tontería, que esto no significa nada para ellos, pero se equivoca: cada año hacemos esto, y la alegría que yo les veo a ellas en los ojos es siempre la misma. Y yo las entiendo, porque es la mirada de quien se deja de sentir solo”, dice María.
Quienes quieran colaborar con algo más, pueden contribuir con elementos que todos los días hacen falta: jabón blanco (para que las mamás laven la ropita de sus bebés internados en Neonatología), almohaditas para recién nacidos, sabanitas, papel higiénico, toallitas íntimas (para las madres), yerba, azúcar, leche en polvo.
El contacto es con María, cuyo teléfono es 362- 451-1156. ¿Salimos de nuestra propia comodidad y ayudamos?










