Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

Afianzar el trabajo de las mujeres emprendedoras

En los últimos años aumentó el número de mujeres que, motivadas por lograr su independencia económica y la realización personal, ponen en marcha sus propios emprendimientos. El fenómeno se presenta tanto en el país como en el resto del mundo, pero a nivel local hay poco incentivo para promover y acompañar el talento emprendedor femenino.

En efecto, según datos aportados por el Global Entrepreneurship Monitor, que realiza el más completo estudio sobre el estado del emprendimiento a nivel mundial, en la Argentina la tasa de actividad emprendedora femenina fue del 13 por ciento el año pasado, contra un 22 por ciento de la masculina. Y esto ocurre pese a que en nuestro país ellas representan más de la mitad de los egresados con títulos universitarios y casi el 40 por ciento de la población económicamente activa. ¿Entonces, por qué se mantiene la inequidad de género en los cargos gerenciales de las empresas y sigue siendo dispar la tasa de la actividad de las emprendedoras argentinas? Los expertos en desarrollos de nuevos negocios coinciden en señalar que a la hora de poner en marcha un emprendimiento es importante contar con la infraestructura básica que facilite el funcionamiento de la iniciativa, pero no menos relevante es que la ciudad donde se va a radicar la empresa, además de ofrecer servicios básicos, también ofrezca ventajas que en principio pueden parecer intangibles, como la promoción del paradigma de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer, pero que a largo plazo benefician al conjunto de la sociedad.

Pero nuestro país, lamentablemente, todavía no figura entre los primeros 50 lugares del ranking de naciones con mejores ciudades para mujeres emprendedoras. Así se desprende de un estudio elaborado a nivel global por el gigante de los datos y la información financiera, IHS Markit, junto a la empresa Dell para conocer el potencial del entorno urbano para promover el talento femenino, las urbes más “amigables” para las emprendedoras son Nueva York, San Francisco y Londres. Este sondeo, que comenzó a realizarse el año pasado, reveló que este año Nueva York se posicionó como la ciudad donde las emprendedoras encuentran menos obstáculos para llevar alcanzar sus objetivos comerciales. Lo llamativo es que ninguna ciudad latinoamericana figura entre las diez primeras, y recién en el puesto 40 aparece la brasilera San Pablo.

Este índice se elaboró calificando a las ciudades según cinco categorías: acceso al capital, infraestructura tecnológica, talento, cultura y mercados. Según explica IHS Markit, el objetivo que se persigue con la confección de este listado es proporcionar “una herramienta de diagnóstico que ayude a los políticos a mejorar las condiciones para facilitar el éxito de negocios establecidos por mujeres‘. A diferencia de lo que ocurre en países como Islandia (tiene casi la mitad de las bancas del Parlamento ocupado por mujeres), Suecia, Finlandia, Noruega o Canadá, donde existen políticas públicas que velan para que se cumpla la igualdad de género, en América Latina todavía se mantiene el prejuicio que sostiene que la mujer no está preparada para hacer buenos negocios. Por ese motivo, la mayoría de las emprendedoras se deben arreglar con el uso de sus ahorros personales y contentar con la ayuda monetaria de la familia cuando hay que poner en marcha la empresa porque por lo general deben enfrentar mayores obstáculos en el acceso a fondos para financiar el proyecto. De esta manera, es común que para muchas personas cuando piensan en un emprendedor la primera figura que se les viene a la mente es la de un hombre, pero eso es así porque esa visión se apoya en una falsa creencia que subestima la capacidad de la mujer para crecer en el mundo de los negocios. De hecho, el último informe sobre el Desarrollo en el Mundo, elaborado por el Banco Mundial, estima que liberar el potencial emprendedor de las mujeres podría aumentar un 25 por ciento la productividad de los países latinoamericanos, de manera que cabe esperar que se dejen de lado viejos estereotipos y se promueva la participación femenina en la creación y conducción de empresas.

Te puede interesar