El drama del consumo de drogas en la adolescencia
Nuevos datos estadísticos aportados por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (ex Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el narcotráfico) reveló que el 71,4 por ciento de los adolescentes que fuman marihuana comenzó con ese hábito a los 15 años o incluso antes; mientras que más de la mitad de los que probaron esa droga (53 por ciento) no abandonaron su consumo.
Además, según la encuesta realizada por este organismo oficial (que cambió de nombre pero conserva el acrónimo Sedronar con el que se lo identifica) en los últimos siete años se triplicó el consumo de drogas entre los chicos que tienen entre 12 y 17 años, un fenómeno que en parte se explica porque cada vez más adolescentes perciben que pueden acceder con facilidad, por ejemplo, a la marihuana; mientras crece el número de quienes creen que consumirla no implica riesgos para la salud.
El organismo tomó los datos que surgieron de un sondeo realizado entre adolescentes en el año 2010 y los comparó con un sondeo realizado a comienzos de este año. A partir de esa comparación, se observó que mientras en la primera muestra que se tomó solo el 3 por ciento de los chicos de entre 12 y 17 años dijo que había consumido marihuana alguna vez en su vida; en la encuesta realizada siete año después registra un aumento que llega al 8,4 por ciento de los chicos que reconocen consumir esa sustancia. Por otra parte, llamó la atención de los encuestadores el hecho de que cuatro de cada diez chicos de 15 a 17 años aseguraron que recibieron en el último año al menos una oferta para comprar marihuana o cocaína.
Los investigadores que trabajan en el Observatorio Argentino de Drogas, la dependencia de la Sedronar que se encarga de estos informes, explican que es importante tener una aproximación al porcentaje de adolescentes de entre 12 y 17 años que aseguran consumir estas sustancias porque de esa manera se puede estimar el total de personas que en el país participan del creciente fenómeno de consumo de diferentes sustancias psicoactivas.
La última encuesta reveló además que, comparado con el sondeo de 2010, se duplicó el porcentaje de adolescentes (21,3 por ciento) que considera que fumar marihuana no representa un riesgo; mientras que casi la mitad de los consultados cree que ese consumo, en el peor de los casos, puede estar asociado a un riesgo leve. En cuanto al consumo de tabaco de venta comercial, s ólo el 2,7 de los menores considera que no es arriesgado fumar ese tipo de cigarrillos, pese a las campañas que alertan sobre lo dañino que es para la salud.
Uno de los datos que más preocupa es que, según este informe, cerca de 10.000 adolescentes tienen síntomas de consumo riesgoso de marihuana; y entre ellos, unos 6000 manifiestan dependencia al consumo de cannabis. Otros 3000 adolescentes, en tanto, tienen un vínculo de dependencia al uso de cocaína. Frente a esta lamentable realidad, es necesario que se aborde esta temática como lo que es: un problema complejo, que compromete a todo el entramado social. No debe olvidarse, por otra parte, que la dependencia de muchas personas a estas sustancias debe ser tratada desde la perspectiva de la salud pública, y que los expertos en la temática aconsejan adoptar medidas de prevención en las edades más tempranas, ya que advierten que es en alrededor de los 13 años cuando se producen las primeras experimentaciones con drogas de fácil acceso como el tabaco, el alcohol y también el paco y la marihuana.
La iniciación del consumo de drogas a edades tempranas debe ser motivo de preocupación para todos los sectores de la sociedad, y en especial de los organismos del Estado encargados de prevenir y atender esta problemática. Es importante, además, que se refuercen los programas de prevención en todos los niveles del ámbito educativo y también el apoyo a las familias de las personas afectadas por estas adicciones.










