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La página del lunes

Dos elecciones con el resultado puesto

En trece días el país irá a las urnas en las PASO legislativas para determinar los candidatos que se votarán en octubre. El Chaco ya practicó en las suyas con dos elecciones para la Legislatura provincial. Dijimos y lo ratificamos, que fue un desdoblamiento innecesario de lo que habrán tomado nota sus impulsores, sobre todo ahora a la luz de los resultados.

Una característica de estos dos comicios ha sido el bajo promedio de votantes respecto de otros años. En los primeros apenas se pasó el 50 por ciento y en las segundas, hubo diez puntos a más, pero lejos del histórico 70 por ciento promedio desde el regreso de la democracia. Viendo los números del escrutinio final y de acuerdo a los votantes habilitados, ganaron los que no fueron a votar y que fueron 338.843

A la luz de los resultados obtenidos hoy se puede afirmar, que al menos para los chaqueños estos dos actos el del 13 de agosto y el del 22 de octubre- tienen ya sus resultados cantados y se puede dar con su nombre y apellido los cuatro candidatos que integrarán las bancas nacionales en la Cámara de Diputados de la Nación, ya que para nuestra provincia no se renuevan senadores.

Fácil comprobación

La comprobación es muy fácil. Se presentan seis listas del Frente Chaco Merece Más, pero la que tiene todas las chances es la oficialista armada por el gobernador. Así sucedió en las PASO provinciales. Cambiemos presenta dos listas, pero sólo una con el respaldo oficial. Y el resto son otras ocho agrupaciones en las que la oferta es única y que deben obtener el 1,5 por ciento ahora para poder participar en octubre

En los comicios ya vividos se elegían dieciséis bancas y según los resultados obtenidos se necesitó un promedio cercano a los 30.000 votos para poder obtener un diputado, sobre una cantidad de 569.230 sufragantes.

Ahora las bancas que se disputan son solo cuatro, así que el promedio mínimo es de por lo menos 100.000 votos para lograr un lugar. Y los únicos que están en condiciones de obtener esa cantidad de votos son los dos oficialismos, por lo que los resultados de estos comicios están más que cantados y toda la parafernalia electoral de carteles, spot televisivos, actos de campaña y tantas otras cosas estarán de adorno y servirán más para un ejercicio de oratoria que otra cosa. Para que ingrese entre los cuatro a elegir un representante de otra fuerza que no sean las dos mayoritarias, debería suceder un tsunami, algo que es sumamente improbable, ya que ni todas juntas llegan a 100.000 votos.

Si uno analiza esto se da cuenta ahora del error que se cometió al desdoblar las elecciones legislativas y, sobre todo, el gasto que ello implicó, aunque uno haya corrido por cuenta de la provincia y el otro lo sea a cargo de la Nación. Otro cantar hubiera sido si se hubieran realizado los comicios todos juntos, porque las expectativas habrían sido otras, sobre todo tratándose de tan pocas bancas y se hubiera incrementado el poco interés que hubo y ¿que habrá?

Modificar el sistema

De todos modos esto pone sobre el tapete la urgente necesidad de modificar el sistema político y su manejo en la Argentina. Tras 34 años del regreso de la democracia y del fracaso que se observa en mayoría de los indicadores sociales. El rol de los partidos políticos es muy pobre, con la aparición de mandamases que todo lo digitan y que le quitan vida a las agrupaciones más allá de los días de los comicios. Los que integran las listas no son generalmente los más capaces sino los que impone una mesa chica. La escuela de dirigentes que deberían ser, es así una utopía imposible de llevar a cabo. Los dirigentes no se ocupan de ellos, porque tienen cargos públicos que deben atender y sus sedes partidarias son edificios vacíos, que solo registran movimientos en vísperas de elecciones.

Una gran parte de los ciudadanos no sabían, de hecho, ni siquiera qué se elegía en los comicios pasados y menos lo sabrá de éstos, que vienen, en los que se eligen cuatro, solo cuatro nombres, para cargos que luego no inciden para nada en su vida diaria. Serán, como los que están ahora, ilustres becarios con una interesante renta, sin obligación de rendir cuenta a nadie, que deberán apelar a la retórica para hacer conocer lo poco que pueden hacer.

Se necesita una urgente reforma política que potencie el accionar de los representantes de las provincias en el Congreso Nacional. Se debería formar una comisión que trabaje en forma exclusiva y con un calendario perentorio para buscarle a la Democracia de hoy nuevas formas que hagan del ejercicio del Poder en sus tres aspectos: Judicial, Ejecutivo y Legislativo, una función de servicio digna, apartada de la burocracia, de los formalismos, de los discursos vacíos, de los despachos decorados. Con elecciones como éstas, a las que se va a votar sabiendo de antemano quiénes son los que resultarán elegidos, no se consigue esto. Es más, la ciudadanía esta cautiva de un sistema perimido y que atenta contra el crecimiento cívico.

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