Inequidades en el mercado laboral
Un estudio realizado por el Programa Especializado en Derechos del Trabajo del Ministerio Público Fiscal de la Nación, basado en estadísticas sobre el mercado laboral, reveló que los salarios de los varones argentinos son 32 por ciento superiores a los de las mujeres, por encima del promedio internacional.
El informe hace hincapié en la marcada diferencia entre los salarios que perciben los hombres y mujeres que desempeñan la misma labor, en una situación que no respeta el principio de igual remuneración por igual tarea que se encuentra amparado tanto en la Constitución Nacional como en la Ley de Contrato de Trabajo. Según el estudio, se observa que en promedio cuando una mujer cobra 100 pesos un varón cobra 132, lo que hace que el país se posicione por encima de la escala mundial que estima la brecha entre varones y mujeres en un 23 por ciento. El problema es que, como bien apunta el informe en sus conclusiones, esa diferencia es el rasgo más distintivo de un entramado que construye y reproduce desigualdades, y que se observa también en otros rubros como los mayores niveles de desempleo femenino, principalmente entre los segmentos más jóvenes de la población, los límites en el acceso a cargos jerárquicos y la imposibilidad de formar parte de actividades masculinizadas. En rigor, el mundo laboral no escapa a la construcción histórica y cultural de la diferenciación de género que, por supuesto, debe cambiar en la sociedad.
Tanto en la Argentina como en el resto del mundo, las relaciones en el ámbito laboral reproducen las situaciones de discriminación en perjuicio de las mujeres, y en el caso de nuestro país la brecha se amplía para las mujeres con inferior nivel educativo y en relación a empleos de menores requerimientos de formación. Distintos estudios confirman también las dificultades que encuentran las mujeres para acceder a puestos de decisión, ya que en las mayorías de las estructuras productivas se observa, por lo general, una mayor presencia femenina en las bases de las pirámides. Pero a medida que se sube en la jerarquía, es decir en los puestos de toma de decisión, la participación de la mujer se reduce en forma notable. Dicho de otra manera, en muchas ocasiones el salario menor de las mujeres se explica porque las mismas acceden a puestos precarios, trabajos de poca calificación y son mayoritarias en los empleos de jornadas reducidas.
La investigación del Ministerio Público Fiscal también observa que las cargas de familia y tareas reproductivas que caen principalmente sobre las mujeres, las obliga a aceptar empleos de tiempo parcial, acentuando de esa manera las desigualdades que forman parte de las diferencias explicables de la brecha salarial entre varones y mujeres. Por otra parte, el informe advierte que en este escenario que vulnera derechos de las mujeres también hay elementos no explicables asociados a la discriminación y la presencia de prácticas sexistas en las relaciones laborales que se visibilizan cotidianamente, como la “infravaloración del trabajo que realizan las mujeres y las calificaciones que se requieren en los sectores u ocupaciones dominados por mujeres, con la práctica de la discriminación”.
Es evidente que estos indicadores confirman que el mercado laboral argentino mantiene fuertes inequidades, con una fuerte carga de informalidad y cifras de desempleo que preocupan cada vez más. Es necesario luchar contra las prácticas discriminatorias en el ámbito laboral porque además de provocar una disminución en la motivación personal, también contribuye a aumentar las tensiones y conflictos en el lugar de trabajo; y debe tenerse que este tipo de situaciones operan en forma negativa en la productividad y en el clima laboral.










