Brasil: Lula será candidato en 2018 pese a la condena
El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva proclamó este jueves su intención de presentarse en las elecciones de 2018, tras conocerse la condena a casi 10 años de prisión por corrupción en primera instancia, dando un nuevo giro en la interminable crisis política de Brasil.
São Paulo, 13 (AFP-NA) - “Si alguien quiere sacarme de juego con esa sentencia, tiene que saber que sigo en el juego”, aseguró, un día después de que Sergio Moro, juez de la operación Lava Jato, publicara la sentencia.

Negando todas las acusaciones y reclamándose víctima de una “cacería judicial”, reafirmó en rueda de prensa en São Paulo que no tirará la toalla en su carrera presidencial, en la que las encuestas lo dan como único favorito, aunque también como el candidato con más alto rechazo. “A partir de ahora, voy a reivindicar del PT el derecho de postular a la candidatura 2018”, declaró el exmandatario (2003-2010) aclamado por sus simpatizantes.
El expresidente, que enfrenta otras cuatro causas penales, puede apelar la sentencia en libertad y sólo vería impedida su candidatura si fuera condenado en segunda instancia. Hablando en tercera persona, el exdirigente sindical que enfrentó a la dictadura militar (1964-85) declaró: “Lula, con 71 años, cerca de cumplir 72, está decidido a pelear de la misma forma que cuando tenía 30 años”.
“Golpe”
Sergio Moro, ícono de la lucha anticorrupción para muchos, condenó el miércoles a Lula a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero, acusado de recibir un tríplex en Guarujá (São Paulo), ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras. Pero el exmandatario consideró que las investigaciones que desde hace más de tres años golpean a la élite política y empresarial con amplio uso de prisiones preventivas y delaciones premiadas convirtieron a Brasil en un “Estado casi de excepción, en el que los derechos democráticos están yendo a la basura”.
Su condena respondería, según él, a una estrategia para desterrar del poder al PT, que en 2016 cerró un ciclo de 13 años de gobierno cuando su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff, fue destituida por el Congreso acusada de manipular cuentas públicas. Para el PT, “un golpe”. “Si Lula pudiera ser candidato, el golpe no cerraba. Porque, ¿cuál es la lógica de sacar este gobierno y, dos años después, que Lula fuera candidato y volviera?”, lanzó.
Temer en la mira
Sin embargo, ni siquiera está claro si Brasil celebrará elecciones normalmente en octubre de 2018. El presidente conservador Michel Temer, que sustituyó a Rousseff, se salvó en el filo por segunda vez de acabar ante los tribunales, cuando una comisión de la Cámara de Diputados rechazó este jueves que el Supremo Tribunal Federal lo juzgara por actos de corrupción. Esta nueva pírrica victoria de Temer se logró tras numerosos reemplazos de miembros díscolos de los partidos de la coalición que lo apoya. El voto no es vinculante, por lo que el pleno de la Cámara debe confirmar la decisión.

Según la ley brasileña, dos tercios de los 513 miembros de la Cámara baja deben aprobar la acusación contra Temer para que pase a la Corte Suprema. Luego, el máximo tribunal debería decidir si acepta someter a juicio al mandatario. Si vota en favor de aceptarlo, Temer será enjuiciado y suspendido de forma inmediata de la presidencia por un plazo de hasta 180 días. El presidente de la cámara, Rodrigo Maia, ocuparía temporalmente el cargo en ese caso. En tal contexto ganan fuerza las voces que ven en Maia –primero en la línea de sucesión-, la opción para sacar a Brasil de una crisis que parece no tener fin.










