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Comerciantes quieren evitar que las protestas generen más recesión

Entre los paros y los cortes de calles las pérdidas de los empresarios locales van creciendo y generan un círculo recesivo que implica a la larga una desfinanciación del Estado chaqueño o las comunas.

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El presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, Alfredo González, informó que organizaron una reunión, que se realizará a fin de mes y de la que participarán funcionarios de los tres poderes del Estado, con el objetivo de acordar medidas concretas que permitan evitar que las protestas los perjudiquen.

Si bien desde el sector privado no cuestionan la legitimidad del reclamo, sostienen que de seguir por esta senda los comerciantes o las pymes deberán cerrar sus puertas porque no pueden vender ante las constantes cortes de calles o paralización de varios trámites. Por eso plantean una serie de medidas que permitan de alguna manera reglamentar las protestas, algo que generará mucha controversia pero que al mismo tiempo exigen desde distintos sectores.

Los paros

A su vez los comerciantes informaron que los cortes de calle no son el único problema que enfrentan a la hora de trabajar en un contexto económico adverso para la actividad privada. También padecen los paros. Apuntaron contra la paralización, más allá de que no objetaron el reclamo que hay en el Registro de la Propiedad Inmueble, en Personas Jurídicas y en la Administración Tributaria Provincial (ATP). El perjuicio ocurre cuando deben conseguir un crédito cuya garantía está constituida por un inmueble y por lo tanto muchas empresas no pueden acceder al financiamiento, por más que el mercado se lo permita para invertir.

A su vez cada vez que buscan realizar trámites personales en ATP se encuentran con una medida de fuerza. Esto les impide abonar algunos impuestos o regularizar su situación en el organismo tributario.

Círculo recesivo

Los comerciantes explicaron que tal como está la situación hoy prácticamente no venden entre semana y los fines de semana los compradores se trasladan a las grandes superficies para adquirir mercaderías. Este fenómeno impide que las ventas puedan crecer, mejor dicho, generan una caída. Por lo tanto, cada comercio tributa menos y las arcas del Estado no crecen al ritmo que deberían para acompañar el gasto.

A su vez las empresas no pueden tomar créditos porque los paros impiden la realización de varios trámites necesarios. Es decir que tanto los piquetes como los paros frenan la economía. Allí no termina los perjuicios porque también los comercios ante la baja de ventas deben pensar en tomar medidas drásticas como despedir al personal por lo que en algunos casos quienes protestan por la falta de trabajo terminan generando desocupación. “Hacen un daño enorme a la actividad privada. No podemos titularizar algo en el registro para dar la garantía para un crédito y se tranca la economía. A esto hay que sumar los cortes permanentes de calles. No vamos a poner en tela de juicio el porque de la protesta pero queremos trabajar para generar puestos de trabajo y que el caja del Estado ingresen nuestros tributos”, detalló González.

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