Los límites de la longevidad humana
Un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas sobre las tendencias demográficas de las próximas décadas estima que la población mundial, que en la actualidad es de 7600 millones de personas, alcanzará los 8600 millones para el año 2030 y llegará a 9800 millones para 2050. Este extraordinario crecimiento tendrá un fuerte impacto en todo el planeta, y presionará aún más sobre los servicios de salud, los sistemas de pensión y de protección social en muchos países.
Así lo anticipa el documento sobre Perspectivas de la Población Mundial 2017, que acaba de hacer público el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU, donde se estima que la población del mundo llegará a 11.200 millones para 2100. El aumento de la cantidad de personas en el planeta que se proyecta para los próximos años se explica, en parte, por el salto que ha dado la curva de expectativa de vida de las personas en la mayoría de los países. Según datos del organismo internacional, entre los años 2000 a 2005 la esperanza de vida fue de 65 años para los hombres y 69 para las mujeres, mientras que entre 2010 y 2015 subió a 69 para los hombres y 73 para las mujeres. Pero lo más sorprendente es que ese límite ahora se ha vuelto a correr y mientras algunos científicos concluyeron que la longevidad máxima del ser humano tocó un techo de 115 años, otros investigadores pusieron en duda esa afirmación y aseguran que, al menos por ahora, no hay nada que indique que existe un tope para la máxima edad que podrían alcanzar los seres humanos. La controversia ha desatado un debate entre estudiosos de la demografía, biólogos, genetistas y políticos, e incluso hay científicos que afirman que la vida humana podría, incluso, superar a las anteriores predicciones. Entre los que plantean que no hay pruebas que confirmen que los humanos han llegado al límite superior de su mortalidad se encuentra el danés Maarten Rozing, del Centro de Envejecimiento Saludable de la Universidad de Copenhague, quien observó que los conocimientos sobre la biología del envejecimiento que se tienen en la actualidad se alejan firmemente de la idea de que el final de la vida esté genéticamente programado, en este caso a los 115 años. Por su parte, el científico Jim Vaupel, especialista en envejecimiento del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania, coincidió con su colega danés y sostuvo que “las evidencias no apuntan a ningún límite inminente”. “En este momento, el balance de las pruebas indica que, si hay un límite, está por encima de los 120 años, quizá muy por arriba. Quizás el límite no exista”, planteó. Desde esta perspectiva, algunos científicos especulan que en el año 2300 la persona viva de más edad podría llegar a los 150 años.
Pero más allá de todas estas especulaciones, lo cierto es que en estos días la mayoría de los países muestran una tendencia al envejecimiento de la población, que se combina con bajas tasas de natalidad. Esto hace que la proporción de jubilados sobre el total de trabajadores en actividad aumente todos los años, lo que pone contra las cuerdas incluso a los mejores sistemas de previsión. En Europa, por ejemplo, que tiene la mayor población de jubilados del mundo, esta cuestión es objeto de análisis de los distintos gobiernos del bloque regional ya que diversos estudios señalan que en el viejo continente hay en la actualidad 42 personas mayores de 65 años por cada 100 trabajadores activos; pero para 2060, esta proporción aumentará a 65 por cada 100, planteando así enormes desafíos a los líderes de la Comunidad Europea. En la Argentina, según el censo de 2010, ese año había en el país 3496 personas con 100 años o más, y de acuerdo con las proyecciones que se realizan en base a esos datos este año la población centenaria del país estaría conformada por 6875 personas. Los mismos cálculos pronostican que para el año 2040 la cifra llegará a 42685. Esto confirma la necesidad de comenzar a pensar políticas que amortigüen el impacto que tendrá sobre todos los argentinos el fenómeno de la baja natalidad y la mayor longevidad.










