Tenemos candidatos, ¿y ahora qué?
Definitivamente, hay dos Chacos. Al menos por lo que pasó en la última semana. Por un lado, el que ven los funcionarios y políticos, contentos por haber armado la lista de candidatos (a dedo) para unas elecciones que carecen de trascendencia y multiplicadas por cuatro por capricho “para afianzar el federalismo” para cuatro diputados nacionales y 16 provinciales que hacen poco y nada por la ciudadanía.
Funcionarios que inauguran obras en las fiestas de los pueblos, algunas tan ridículas como un natatorio en vísperas de comenzar el invierno y vestidos con sobretodo y camperas. Con declaraciones demasiado optimistas como cuando se afirma que “estamos haciendo el Chaco industrial que soñamos”, al inaugurar una fábrica de envases para agua o cuando se anuncia que se quiere llegar a 180.000 hectáreas de siembra de algodón en una provincia que décadas atrás sembraba 800.000. O con lugares comunes de generalidades contra las que nadie puede estar en desacuerdo como “mi precandidatura es una responsabilidad muy grande ante la comunidad”.
Y todo esto contrapuesto a un Estado que se encuentra, de hecho, paralizado con huelgas y paros permanentes en muchos sectores, algunos demasiado sensibles para los que menos tienen y pueden. La semana que pasó volvieron a estar de paro tres de los principales gremios docentes por 48 horas. Es decir hubo clases en tres de los cinco días de la semana. Los trabajadores de la Unión del Personal Civil de la Provincia hicieron tres jornadas de paro y movilización, sin atención a la gente en lugares de tanta necesidad como los hospitales, centros de salud barriales en los que no se atienden ni las guardias aunque se diga lo contrario. Con paros en dependencias como registros civiles, ATP (Rentas), Administración Provincial del Agua, Tesorería Provincial y muchas otras oficinas. Con movilizaciones y carteles de personal que trabaja hace años en negro en Salud, en el Instituto de Cultura, en la Casa de la Memoria, que se encuentra cerrada por refacciones totalmente paralizadas y con un pasacalle que pide que se vuelva abrir la histórica sede de Investigaciones. A esto se suman las permanentes concentraciones de los movimientos sociales más diversos en inmediaciones de la Casa de Gobierno (la Casa de todos) completamente vallada y con policías de choque, reclamando pago de programas de todo tipo.
Este virtual doble Chaco hace que la provincia esté por un lado casi paralizada, y por el otro haga alarde de una actividad que está más en los medios que en la realidad y que quiere convencer de se hace mucho y bien.
Réplicas...
Este estado de cosas no pasa desapercibido para los funcionarios e hizo que el secretario general de la Gobernación, un virtual jefe de Gabinete, advirtiera que “tenemos una planta de casi 75.000 empleados en la administración pública provincial y estamos siempre abiertos a encontrar soluciones para todos, pero tiene que haber equidad en el reclamo. Si un gremio está dispuesto a poner de rodillas a una parte de la sociedad chaqueña con tal de conseguir un beneficio que esta provincia no se puede permitir, entonces estamos en un callejón sin salida”. En ese sentido, pidió a los líderes sindicales y piqueteros que “se sinceren” de cara a la sociedad. Según el funcionario, “estos dirigentes son quienes mejor conocen el panorama económico, el tarifazo energético, la inflación, la pérdida de puestos de trabajo, la caída de recursos federales producto del actual modelo económico; saben también que la provincia destina casi la totalidad de sus erogaciones al pago de salarios, y aun así apuestan por el conflicto, los cortes de calles y el apriete”. Y agregó que “hay una sociedad que espera respuestas maduras de nuestra parte, que está cansada de la violencia y el apriete, que quiere volver a caminar por las calles sin sentirse amedrentada, mandar los chicos a la escuela y trabajar para salir adelante; los que no aceptan la democracia como camino y quieren sacar ventajas con la estrategia del miedo, se equivocan con este gobierno”.
...y contra réplicas
Estos más que claros conceptos merecieron la inmediata réplica del secretario general de la UPCP, el mayor de los gremios estatales, pero que con seguridad pueden ser suscripta por otros gremios en conflicto y por los movimientos sociales. “Cuando el pueblo sale a la calle los gobiernos tienen que hacer autocrítica y analizar si cumplen con sus responsabilidades” dijeron. Y agregaron que cada vez que los funcionarios “se quejan” de la cantidad de empleados públicos de la provincia, para el pueblo significa que “quieren menos docentes en las escuelas, menos enfermeros y médicos en los hospitales, menos policías en las calles para proveer seguridad a los ciudadanos, menos fondos destinados a la asistencia de los sectores vulnerables y los que están por debajo de la línea de indigencia; y pretenden con esa modalidad arbitraria y perversa, justificar la tercerización que permite el desvío de fondos públicos a los bolsillos de unos pocos”. “Creemos que el ‘sinceramiento’ deben practicarlo los funcionarios, a los que siempre les falta plata y no asumen que los problemas financieros provienen de una administración en la que no hay prioridades y los fondos públicos se malgastan en actividades que no benefician a los sectores más vulnerables de la sociedad”.
Evidentemente hay verdades de uno y otro lado y hay hechos concretos que muestran que la sábana es corta. Falta por un lado la toma de conciencia que lleve a la acción de cubrir primordialmente los servicios esenciales. En vez de hacer cada uno por su lado declaraciones para la prensa, deben sentarse a la misma mesa para llegar a acuerdos posibles, pero con todos los números en las manos de uno y otro lado. Si como dice ambos sectores están interesados en aportar soluciones para los que más necesitan, cada uno debe decir la verdad y eso no parece estar pasando. De qué vale tener candidatos si los servicios esenciales no se cumplen o se hacen mal. De qué sirve movilizarse, hacer paros continuos que han perdido su verdadero real, si solo existen exigencias y no se ofrece colaboración. Por suerte pareciera que hubo un toque de cordura y la UPCP se juntará mañana con las autoridades para buscar una solución.
Esta población del Chaco que, como lo informó el Indec también en la semana que pasó, es la que tiene menos expectativa de vida entre las 24 provincias, necesita que sus funcionarios políticos, los gremios de los empleados estatales (docentes, de salud y demás) y los líderes de los movimientos sociales lleguen a acuerdos concretos para beneficio de los que menos tienen. Si no, como lo dijo el secretario general de la Gobernación, estamos en un callejón sin salida.










