La cocaína contamina la Antártida
Las aguas antárticas contienen cafeína, ibuprofeno, paracetamol y cocaína, en niveles similares a los de Europa y otros continentes mucho más poblados. Es la conclusión del primer estudio que analizó la presencia de medicamentos y drogas ilegales en la península del noroeste del continente, región donde se asienta la mayor parte de las bases científicas y últimamente también zona turística.
Madrid, 26 (Reuters) - “La presencia humana introduce contaminantes no analizados hasta ahora que, en función de su toxicidad, persistencia o bioacumulación, podrían producir daños en el ecosistema”, explica Yolanda Valcárcel, investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y coautora del estudio.
El turismo
La Antártida es el continente menos poblado (entre 1.000 y 4.000 personas), en un territorio que equivale a la mitad de África. En 2010 hubo 30.000 visitantes, y en 2013 ya eran 37.000, según datos de 2016. El número de turistas también aumenta en algunos puntos destacados de la península, que llegan a 16.000 visitantes anuales en verano.
Los científicos del Instituto Geológico y Minero (IGME) de la Universidad de Madrid y el Instituto Nacional del Agua de Argentina recogieron muestras de agua de arroyos, lagunas, drenajes glaciares y vertidos de aguas residuales sin tratar en las zonas más turísticas del continente blanco y con más bases científicas.
Analizaron muestras en busca de 25 medicamentos y 21 sustancias recreativas y drogas ilegales. Doce aparecieron en los análisis. Los de mayor concentración son antiinflamatorios y analgésicos, que son de “alto riesgo" a nivel ambiental. El trabajo publicado en Environmental Pollution también da cuenta de concentraciones preocupantes de antibióticos en aguas residuales de las bases.
Cafeína y antitinflamatorios
La sustancia más presente del grupo “sustancias recreativas” es la cafeína, seguida de la efedrina. El trabajo detectó también metabolitos de cocaína en varios puntos analizados, cerca de la base científica y militar Marambio de la Argentina. Las concentraciones son “similares” a las detectadas en ríos de España, Italia, Bélgica y Reino Unido, apunta el estudio. Si bien “la presencia de la sustancia puede obedecer al consumo ocasional, es aconsejable controlar continuamente, por los riesgos que pueda suponer para los ecosistemas acuáticos”, señala el trabajo.

También se detectó alprazolam, fármaco para prevenir la ansiedad. Valcárcel matiza que, por ahora, “las concentraciones de drogas son ínfimas y en ningún caso suponen un peligro ambiental”. Los responsables del trabajo quieren seguir analizando y estudiando el peligro probable para la fauna.
“Las especiales condiciones del continente antártico, con fríos extremos la mayor parte del año, podrían retardar o dificultar los procesos de degradación de este tipo de contaminantes”, lo que a su vez puede concentrar estas sustancias en el agua y en la cadena alimentaria, explica Luis Moreno, investigador del Instituto Geológico y Minero (IGME) y coautor del estudio.










