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Una evaluación que distingue a la UBA

Una universidad pública argentina se ubicó entre las 100 mejores instituciones de estudios superiores del mundo en el QS Ranking Global 2017/2018, que mide y evalúa el desempeño de casas de altos estudios de todo el mundo. Se trata de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que se ubicó en el puesto 75 en la lista final de esta evaluación que tiene prestigio internacional.

La UBA, además, por tercer año consecutivo quedó como la mejor universidad iberoamericana en este sistema de evaluación que toma en cuenta los campos disciplinarios más sobresalientes e influyentes de la Educación Superior de todo el mundo, con el objetivo de brindar a la comunidad académica un informe detallado de cada casa de estudios, región por región. El análisis, que se elabora en forma anual, analiza el prestigio de la casa de estudios en el mundo académico, la reputación que tiene entre los empresarios, ratio de estudiantes por profesor, citaciones por facultad y la proporción de alumnos y profesores internacionales. Esta clasificación es elaborada por la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS), que tiene su sede en Londres y se especializa en evaluar el rendimiento de las casas de altos estudios de todo el mundo. El ranking es uno de los más prestigiosos del mundo junto con el de Shanghái, donde la UBA se ubicó en el puesto 151-200, siendo la única universidad argentina que figura en ese listado y la mejor posicionada de las Instituciones de habla hispana junto a la Universidad de Barcelona.

Este logro de la UBA debe servir para reflexionar sobre las oportunidades y retos que enfrenta la educación superior argentina, y en particular el desafío que tienen por delante las casas de altos estudios que forman jóvenes en nuestra región. Las transformaciones sociales y los vertiginosos cambios tecnológicos presentan escenarios que no tienen precedentes en la historia de la enseñanza, que obligan a la comunidad académica a replantear metas en función de las necesidades locales sin perder de vista que el mundo actual es, al fin y al cabo, una aldea global.

En su libro “Una Universidad para el Siglo XXI”, el ex titular de la Universidad de Michigan, EEUU, James Duderstadt, advierte que la capacidad de adaptación de las universidades a las nuevas exigencias, atravesadas por un proceso caracterizado por la reflexión, la reacción y el consenso, hoy no es suficiente para permitir a la casa de estudios tener el control de su propio destino. “Las universidades, como en otras instituciones, dependen cada vez más de la dirección y el gerenciamiento eficaz al enfrentarse a los desafíos y oportunidades planteadas por un mundo de cambios”, plantea Duderstadt.

En la actualidad el debate sobre la necesidad de profundizar el uso de las tecnologías en la enseñanza universitaria sigue vigente. Una investigación encargada por las autoridades del sistema educativo norteamericano reveló que la enseñanza virtual tiene capacidad para ofrecer una educación de similar o mejor calidad que la que se imparte en forma presencial con métodos tradicionales. El estudio llegó a la conclusión que no es que el modelo virtual o digital sea más efectivo en sí mismo, sino que en la modalidad a distancia por lo general se encuentra a alumnos con mayor compromiso con el proceso de aprendizaje.

Por su parte, dos de las universidades con mayor prestigio del mundo, la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), lanzaron cursos gratuitos utilizaron como plataforma Internet, adaptándose así al nuevo paradigma que gana terreno en el mundo con las redes virtuales. Se trata de un cambio profundo, comparable con el momento que vivió la humanidad con la invención de la imprenta de tipos móviles, en el año 1450, por parte de Gutemberg. Si bien la capacitación a distancia a través de la modalidad virtual no es una novedad en el mundo universitario, y de hecho en el Chaco y la región existen casas de estudios que hace tiempo utilizan los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías, la novedad está, probablemente, en que las nuevas generaciones los llamados “nativos digitales”- se adaptan sin problemas y con naturalidad a las nuevas características del proceso de enseñanza aprendizaje.

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