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Los tipos de estados y la división política del mundo

Todo Estado debe tener un lugar tangible, el Territorio, y por lo tanto sus límites son la imagen física directa de un reparto de las soberanías, las que se ejercen sobre una jurisdicción determinada. El mundo poblado por los humanos se divide en 5 continentes, que a su vez se distribuyen políticamente en países.

Geografía política y tipos de Estados

El mundo alberga actualmente -año 2017- 194 países soberanos (países reconocidos por la ONU con autogobierno y completa independencia) distribuidos en los cinco continentes: 54 en África, 50 en Europa, 48 en Asia, 35 en América y 14 en Oceanía. Europa y Asia comparten siete países que se ubican entre ambos continentes, denominados países euroasiáticos, por tanto a la suma de los países por continentes hay que restar siete: 54 + 35 + 14 + 50 + 48 – 7 = 194

¿Por qué? Porque si no los restáramos los estaríamos contando dos veces. Existen diferentes clasificaciones de los Estados. Unas, están sustentadas en la morfología del territorio estatal; otras, en las relaciones del poder central con sus demarcaciones político-territoriales de rango inferior. La geografía política estudia el alcance que posee la forma de los países en sus articulaciones propias y con el resto del conjunto global.

Según esta especialidad de la geografía, en base al criterio morfológico, existen cinco formas básicas de países: compacto, apendicular, fragmentado, perforado y alargado (aunque hay quien añade otras dos más: estrangulado y circundado). En base a dicho criterio se puede plasmar una clasificación de Estados exclusivamente descriptiva. Veamos algunos ejemplos:

- Estados alargados: aquellos que según sus dimensiones son 6 veces más largos que anchos; Ej.: Chile, Noruega).

- Estados compactos: aquellos países con el máximo de territorio en el interior de un mínimo de Fronteras. Ej.: Polonia, Bélgica.

- Estados fragmentados: son los Estados insulares como Filipinas, o Estados divididos en dos por un espacio de soberanía extranjera, como sucedía antes en Panamá.

- Estados perforados: aquellos que contienen en su interior a otro Estado; Ej.: San Marino dentro de Italia.

- Estados estrangulados: son los que sufren estrechamientos en su territorio; Ej.: Malí, Zambia.

- Estados circundados: aquellos que están confinados por otro que los rodea; Ej.: Mónaco, Brunei.

- Estados apendiculares: son los que tienen un apéndice territorial que se proyecta fuera del cuerpo principal del país; Ej.: Austria, Tailandia, EE.UU. Si en cambio tenemos en cuenta el criterio de organización territorial, los Estados pueden clasificarse en unitarios y federales, o bien en unitarios o centralizados, aquellos donde la soberanía no está dividida, y compuestos aquellos con un reparto de soberanía entre Estados libres denominados Confederación, o entre Estado Central y Estados Miembros calificados como Federación, o bien con una cesión parcial de soberanía a las regiones identificados como Estado Regional o Autonómico.

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Es decir, se toma como criterio de contexto el grado de aglutinación del Poder Central, de esta forma la máxima descentralización se da en la Confederación, mientras la mínima la hallamos en el Estado unitario. Vale recordar aquí los nuevos modelos macroestatales como la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Independientes (C.E.I.). La Unión Europea (UE), originalmente concebida como federación, se sustenta hoy en la transferencia progresiva de soberanía por parte de los Estados miembros. Así, moviéndose entre lo confederal (intergubernamental) y lo federal (supranacional), la UE no reemplaza al Estado-nación, sino que, al contrario, lo protege a cambio de ceder ciertas cuotas de soberanía.

El modelo estatal de la UE podría calificarse muy bien como “Estado red” (autoridad compartida por varios países, aunque a distinto nivel). Por su parte, la Comunidad de Estados Independientes (C.E.I.), que sustituye a la URSS (menos las repúblicas bálticas), conforma una confederación muy laxa para lograr cierta unión y cooperación (económica, energética, militar, etc.) entre estos Estados. A las dos categorizaciones precedentes podemos agregar la clasificación según el sistema político-económico imperante en cada Estado; así diferenciamos Estados de sistema capitalista (centrados en la iniciativa privada, creadores de contrastes territoriales, dualidades y desigualdades) y de sistema socialista/comunista (este último ya residual, centrados en la intervención del gobierno en la economía y vida pública), o Países desarrollados versus Países subdesarrollados, a los que podemos añadir los estados en transición (países ex-comunistas de Europa). También podríamos distinguir, según el régimen político:

• Estados no democráticos (totalitarismos, dictaduras, regímenes de partido único, monarquías tradicionales, etc.);

• Estados liberales-democráticos (de régimen parlamentario o presidencialista). Vale aclarar que cuando nos referimos a la monarquía y la república (y similares) estamos hablando de formas de gobierno.

El tipo de Estado tiene que ver con una base ideológica, es decir lo que es un país y lo que quieres conseguir, mientras la forma de gobierno es cómo vas a conseguir esos ideales... o sea, qué instituciones o reglas se van a adaptar para conseguir los fines del Tipo de Estado.

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