El sueño de los argentinos
Un estudio sobre los hábitos de descanso en nuestro país reveló que ocho de cada diez argentinos duermen menos de las ocho horas que recomienda la Organización Mundial de la Salud, y de esa manera ven afectado su rendimiento intelectual y el funcionamiento adecuado del organismo.
Los datos surgen del sondeo preparado y analizado por Adecco Argentina, filial local de la empresa del mismo nombre que ofrece servicios de consultoría integral en recursos humanos en distintos países. Según este trabajo, realizado entre más de 1100 casos relevados en los principales centros urbanos del país, el 52 por ciento de los encuestados solo duerme entre cinco y siete horas por día, mientras que un 30 por ciento dedica entre cinco y seis horas para conciliar el sueño, y otro 4 por ciento descansa menos de cinco horas. La encuesta permitió conocer también que el 36 por ciento de los argentinos se despierta entre las 6 y las 7 de la mañana; el 23 por ciento se levanta todavía entre las 5 y las 6; el 20 por ciento entre las 7 y las 8; el 11 por ciento antes de las 5, el 7 por ciento entre las 8 y las 9 y sólo un 3 por ciento después de las 9.
Según los especialistas, el poco tiempo que se dedica al sueño repercute en el período de vigilia y afecta la calidad de vida de las personas. En otras palabras, alguien que duerme menos horas de las recomendadas tiene mayores probabilidades de realizar mal sus tareas habituales y de estar durante buena parte de la jornada de mal humor. Se trata de un problema que, lamentablemente, está cada vez más presente en la vida cotidiana debido al ritmo de vida acelerado que se lleva en las sociedades modernas, un fenómeno que se acentuó con internet, las redes sociales y la oferta continua de televisión incluso durante las horas que antes se dedicaban al sueño. La suma de estos factores, así como la ingesta de bebidas alcohólicas, café y sustancias energizantes forman un peligrosa mezcla que conspira contra el descanso. Las consecuencias de estos malos hábitos se traducen, por lo general, en un aumento del estrés, mayor propensión a trastornos de ansiedad y depresión, diabetes, hipertensión, envejecimiento prematuro y tendencia a la obesidad.
En algunas profesiones, como la de conductores de vehículos de transporte público, la falta de descanso es altamente riesgosa y puede llegar a ser fatal. Un estudio realizado por investigadores del Conicet entre choferes de corta y media distancia reveló que la falta de sueño a la hora de conducir puede ser incluso más peligroso que el consumo de alcohol. La investigación concluyó que las personas que permanecen despiertas durante 18 o 19 horas ven perturbada su capacidad de atención y reacción de forma similar al efecto producido por una concentración de alcohol en la sangre de 0,05 mg/dl, el máximo permitido por ley para conducir vehículos.
Otro trabajo de investigación desarrollado por científicos de universidades del Reino Unido alertó que la reducción de las horas de sueño puede provocar serios problemas en la salud de la población, ya que se comprobó que las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2, infecciones y la obesidad están relacionadas con la disminución del descanso. Por otra parte, investigadores observaron que la tecnología que actualmente se usa en los hogares contribuye a mantener despiertas a las personas hasta entrada la noche, lo que reduce sensiblemente las horas de sueño. El investigador de la Universidad de Harvard, Charles Czeisler, advirtió que la luz “es el sincronizador más poderoso” del reloj biológico interno de los humanos, y en ese sentido hizo un llamado de atención sobre el uso de teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras en las horas que se deben dedicar al sueño. No se debe subestimar la importancia de dormir bien, ya que es tan importante como recibir una buena alimentación. Está comprobado que un mal descanso tiene consecuencias negativas sobre el cuerpo y el cerebro, y facilita la aparición de enfermedades, por lo que se debe tomar con más seriedad las horas que se dedican al sueño.










