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Venció a Lanús con estadio lleno en una jornada memorable para el Chaco

A 28 años del histórico ascenso del Negro

Hoy es un día histórico para el fútbol chaqueño por el ascenso a la Primera División del fútbol argentino que logró el 27 de mayo de 1989 el primer equipo de Chaco For Ever. El estadio de la avenida 9 de Julio 2.222 colmado de espectadores fue escenario del inolvidable triunfo sobre Lanús por la mínima diferencia cuando el zaguero Felip Di Marco desniveló desde los doce pasos con tiro penal. La fiesta se desató en medio de una tremenda algarabía y luego se trasladó a las calles de la capital.

Cuando Chaco For Ever ascendió al Nacional B en 1986 -el primero luego de la reestructuración de los campeonatos de AFA- pocos chaqueños soñaban con lo que sucedió aquel 29 de mayo de 1989.

Luego de una gran temporada 87/88, For Ever perdió la posibilidad de ascenso a Primera División al caer ante San Martín de Tucumán en la final del dodecagonal. El equipo sintió el golpe: el comienzo de la temporada siguiente fue desalentador.

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El equipo que hizo realidad el ascenso. Arriba: Di Marco, Valdez, Freyre, Ferlatti, Sperandío y Parrado. Abajo: Cravero, Noremberg, Fernández, Luis Sosa y Rosas.

Considerando que el proyecto se iba a pique, Jorge Yunes -presidente por entonces- tomó una decisión trascendental al darle la dirección técnica del equipo a Oscar Angel Palavecino, un viejo conocido de la institución.

En un primer momento se pensó en un corto interinato, pero las primeras cuatro fechas bajo su dirección técnica finalizaron en triunfo: 1 a 0, ante Los Andes, 2 a 0 contra Cipolletti en el sur; goleada 5 a 1 ante Douglas y 2 a 0 ante Chacarita en San Martín. Palavecino fue ratificado en el cargo. Movió fichas en el equipo. Buscó seguridad defensiva con Celso Freyre y Felipe Di Marco. Ratificó a un pibe rafaelino que daría que hablar: el Chango Daniel Cravero. Adelante, un tridente goleador con Mario Noremberg, el uruguayo Luis Sosa y el Chato Carlos Rosas. Quedaban afuera del equipo el pelado Juan Manuel Sotelo y el santafesino Claudio Mir.

El año terminó con un equipo en alza, a pesar de los graves conflictos internos. El atraso en el pago de sueldos, premios y primas de contratos motivaron un serio conflicto a horas del vital partido ante el puntero Lanús en Guidi y Arias, último antes del receso. Por el mismo, el arquero paraguayo Américo Giménez Aguilera, Mauricio Esquivel y Mario Noremberg no viajaron. También fueron sancionados por actos de indisciplina José Villarreal y Antonio Alarcón.

A pesar de los contratiempos, aquella tarde del 17 de diciembre de 1988, For Ever venció 2 a 0 a los granates -quitándoles un invicto de 18 partidos- con goles de Alfredo Fernández y Luis Sosa.

El verano de 1989 estuvo atravesado por la incertidumbre nacional. Al intento de copamiento del cuartel de La Tablada, el 23 de enero, se le sumó el estallido hiperinflacionario que comenzó el 1 de febrero. El Austral, moneda nacional desde 1985, era un valor nominal. Un país a la deriva. Antes de comenzar la segunda rueda, el goleador Hugo Noremberg trazó un semblante con las expectativas depositadas: ‘Esperamos poder lograr el anhelo de todos los chaqueños. En el 88 estuvimos muy cerca. Ojalá en el transcurso de la segunda rueda continuemos con el nivel mostrado, porque lo elevamos notablemente. Prueba está el triunfo ante Lanús de visitante. Ojalá podamos mantener el ritmo adquirido‘.

A pedido de Palavecino, la directiva redujo de 37 a 25 profesionales el plantel, quedando en libertad de acción futbolistas que habían sido parte del equipo, como Claudio Mir, el bahiense Luis Díaz, Raúl Oyola, Juan Cañete, Fernando Moro y Miguel Cáceres. Los problemas económicos se iban sumando al ritmo de una inflación galopante. El plantel tenía nombres importantes para la categoría con contratos dolarizados, como el misionero Noremberg o el Gringo Daniel Sperandío, campeón mundial Juvenil en Japón 1979.

El año comenzó con goleada en contra. Fue ante Banfield, en Peña y Arenales. Luego se hilvanaron victorias: 3 a 0 ante Deportivo Maipú; 2 a 0 contra Huracán; 3 a 1 con Tigre; 2 a 1 ante Colón; 2 a 1 frente a Quilmes; 4 a 2 a Talleres de Escalada; 1 a 0 ante Cipolletti.

El equipo había levantado su nivel, pero la marcha de Lanús era implacable. Tanto fue así que el experimentado Sperandío, luego de un empate ante Italiano en Buenos Aires, declaró: ‘Lanús es inalcanzable, porque ha sacado demasiada ventaja; además, nosotros tenemos un fixture bastante complicado. For Ever dejó escapar puntos importantes al inicio del campeonato, pero vamos a ascender‘.

A partir de la 36º fecha comenzó una notable levantada de For Ever, al compás de un errático Lanús.

El sábado 8 de abril, cuando se jugó la 35º fecha, los granates golearon 5 a 1 a Banfield en el clásico. Esa tarde, For Ever consiguió una importante victoria 2 a 1 ante Douglas en Pergamino. A partir de esa fecha, algo cambió. Lanús comenzó a perder puntos increíbles. En la memoria de los chaqueños volvía a retumbar el viejo slogan de Chaco Puede.

20 de mayo de 1989. Penúltima fecha. Goleada 3 a 0 ante Temperley en el Sur. Esa tarde Lanús no pasó del empate ante Central Córdoba. El ascenso dependía del negro.

La penúltima fecha fue increíble. Lanús, 52 puntos, Chaco For Ever 50. En la última fecha, se medían en Resistencia. En Guidi y Arias, el local enfrentaba al débil Central Córdoba santiagueño. A un par de estaciones, un descendido Temperley ante los chaqueños obligados a ganar. Otro resultado lo dejaba fuera del ascenso ante un eventual triunfo granate. Los trescientos hinchas que acompañaron a For Ever festejaron como nunca el 3 a 0 final. No sólo por la goleada, sino porque Lanús había igualado 1 a 1.

En un vestuario eufórico, Mario Noremberg tocó un tema espinoso: ‘Miren, para mí la incentivación no es algo malo porque te están dando plata para que ganes. Lanús debe haberle prometido algún dinero a los jugadores de Temperley por sacarnos algún punto. Pero nosotros no le teníamos miedo a eso, sino al juego malintencionado que podía dejarnos con alguna baja para el partido del sábado‘.

Las cartas estaban jugadas. Por designio del calendario, la última fecha medían a For Ever y Lanús en Resistencia.

Por Resistencia el clima de fiesta que vivía la ciudad se contraponía con una situación tirante entre el plantel y la directiva forevista. Los problemas económicos se profundizaban en un país que tenía una inflación diaria alta. Horas antes del partido, los jugadores reclamaron por dinero adeudado, primas impagas y el premio por un ascenso histórico. A 48 horas del partido, la relación jugadores-dirigentes se tensó de forma tal que algo se había roto. No hubo acuerdo. El plantel dejó la concentración y no llegaron de la mejor forma al partido final. Sonreían en Corrientes, donde concentraba la delegación granate, pero la fiesta fue chaqueña.

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