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Aumenta el piso de rendimiento en el sudoeste

CHARATA (Por Mariana Alegre) - Al igual que ensayos privados, y los números que dan a conocer los resultados de la cosecha, la evaluación de la Red de Cultivares de soja para el NEA, evidenció algunas cuestiones clave para la presente campaña, la más destacada: se elevará el piso de rendimiento respecto del histórico. Además, habrá que tener en cuenta la experiencia de manejo y elección de variedades, si la próxima campaña se presenta con la misma disponibilidad hídrica.

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El ingeniero Gerardo Quintana, del INTA Las Breñas, a cargo de la evaluación de la Red de Cultivares de soja del NEA.

En la evaluación de la Red de Cultivares de soja del NEA se recorrieron dos de los ensayos, de los tres planificados: La Montenegrina y General Pinedo. “La campaña es excepcional, ya que la cantidad de lluvia que se produjo en nuestra región es muy superior a la que se produce normalmente, y en muchos casos no hubo períodos del cultivo en los que faltara agua; salvo el caso de una parte de Las Breñas, en donde durante 12 días faltó el agua, a finales de enero y con altas temperaturas, que redujeron el crecimiento. Pero la disponibilidad de agua en general ha sido muy buena, y eso se refleja en los estados de los cultivos, que han tenido un muy buen nivel de crecimiento y ofrecen una expectativa altísima de rendimiento”, analizó el ingeniero Gerardo Quintana, al frente de la Red, a través de la EEA del INTA Las Breñas.

Pensando en esta campaña con “mucha agua”, Quintana señaló que “en cuanto al manejo, lo más conveniente para campañas como estas es diversificar los ciclos del cultivo y fechas de siembra, tratando de repartir los riesgos. Podemos empezar a sembrar la soja con una relativa buena estabilidad, a partir de los primeros días de diciembre y extenderla hasta el 15 de enero, sin disminución importante de los rendimientos. Entonces, en esa ventana de fecha de siembra de 45 días podemos utilizar variedades que van desde grupo de madurez 5 largo hasta 8. Todo esto tratando de buscar el mayor potencial en algunos lotes, y tratando de disminuir la reducción de rendimiento en lotes de menor calidad”.

Piso de rendimiento

“Creo que esta campaña lo que va a marcar es que los pisos de rendimiento van a ser muy elevados. Tenemos un rendimiento promedio en la provincia que no supera los 2000 kilos, quiere decir que hay lotes muy por debajo de los dos mil kilos. Esta campaña será diferente, ya que hasta ahora los lotes que vienen saliendo no bajan de los 3000 kilos. Es esperable que esto pueda disminuir un poco, porque hay muchos lotes de soja retrasada en la fecha de siembra, y otros que no podrán ser cosechados en su totalidad. Pero es una campaña que nos va a elevar el promedio de rendimiento, porque en general se vienen registrando rendimientos muy altos. Hablamos de 4000-4500 kilos, en algunos lugares y hay lotes con potencialidad de 5000 kilos”, indicó Quintana

El ingeniero contó que “en algunos ensayos de la red, en La Montenegrina estamos con rendimientos que están alrededor de los 4800 kilos, por lo cual es esperable que el rendimiento promedio de esta campaña sea muy elevado, respecto del promedio histórico de la provincia”.

Quintana explicó que esto es consecuencia, principalmente por la disponibilidad hídrica, y en los lotes con mayores rendimientos se combina, la disponibilidad de agua, buenas temperaturas y manejo, que viene mejorando en productores que utilizan buena tecnología.

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Con piso de rendimiento de 3000 kilos, algunos lotes están cerca de los 5000, mientras el clima deja cosechar.

“En esta campaña, aquellas variedades de alto potencial de rendimiento pueden expresarlo, y sorprenden el comportamiento de algunas variedades. A parte de esto, también se visualiza la estabilidad, es decir que hay variedades que, a pesar de que las condiciones de fertilidad del lote puedan disminuir, los rendimientos siguen siendo elevados”, agregó.

Pero también expresó que hay otras cuestiones, a tener en cuenta, como por ejemplo la incidencia de enfermedades o plagas, ya que es una campaña que se presenta con condiciones predisponentes, fundamentalmente para lo que es enfermedades de fin de ciclo. “De hecho, uno recorre lotes que por ahí han tenido dos aplicaciones de fungicida y se ve una incidencia importante de enfermedades.

Será una campaña marcada por la incidencia de enfermedades, y se ira evaluando al final de la misma el nivel de daño”, manifestó.

“En cuanto a plagas, ha habido un comportamiento diferencial de las variedades, ya que no solo hubieron orugas del complejo de las defoliadoras, como la anticarsia y la rechiplusia, sino que también ha habido chinches, y una característica en esta campaña es la incidencia de otras plagas que no eran principales, pero que han provocado daños, por ejemplo el caso de spodóteras, cosmioide, que es una defoliadora, que no es controlada por el evento Intcacta, y que en algunos lotes que se han sembrado con este evento genético han provocado una defoliación importante, y eso enciende una luz de alerta, en el manejo diferencial que hay que realizar”, agregó.

Lo que viene

“Guardar semilla para volver a sembrarla va a tener que ser muy bien analizado por el productor, en función del nivel de infección por enfermedades que tenga, ya que algunas pueden incidir en el comportamiento de la semilla, disminuyendo la energía o el poder germinativo, por lo cual esa semilla que fue infectada por estas enfermedades no es recomendable guardarlas. El productor deberá acudir a un asesor, y evaluar cuál es la condición para saber si vale la pena guardarla, porque la influencia de enfermedades es mucha y la severidad elevada, aún con lotes tratados hasta dos veces con fungicidas”, recomendó Quintana.

“Para la próxima campaña tendremos que ver la condición ambiental, fundamentalmente, porque hay predicciones meteorológicas que nos están diciendo que este será un año muy húmedo, y de ser así va a incidir sobre la secuencia de cultivos, y la planificación de cultivos estivales”, advirtió Quintana.

“Si se incrementa mucho la superficie de cultivos invernales, el manejo deberá tener una estrategia en función de esto; y si hablamos de soja de primera, sin antecesor cultivo de invierno, va a depender de que, si es una campaña normal tener en cuenta la diversificación de ciclos y fechas de siembra, y de ser una campaña con buena disponibilidad hídrica, utilizar la variedad que pueda captar mejor esta disponibilidad y transformarla en rendimiento. Los barbechos serán esenciales en esta campaña para llegar sin problemas a la época de siembra, y evitar que la maleza nos consuma agua, y para la protección ante enfermedades y plagas”, concluyó.

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