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El periodismo sigue buscando su lugar en el cambiante escenario de las tecnologías digitalesVoz

La teoría darwiniana sobre las especies, que marcó que no sobreviven las más fuertes sino las que logran adaptarse a los cambios, es perfectamente aplicable al periodismo y a los medios tradicionales de comunicación.

La diferencia es que esos cambios, en los últimos veinte años, se vienen tornando cada vez más profundos y más vertiginosos. En ese contexto, el desafío de la prensa es encontrar su lugar mediante nuevas maneras de vincularse con su público y cimentar el lazo con nuevas formas narrativas.

Esos podrían ser los puntos centrales de las exposiciones que ayer brindaron en NORTE dos especialistas en la materia, en el marco de una jornada de capacitación que colmó la capacidad del salón auditorio de este diario.

Eduardo Aguirre y Alvaro Liuzzi disertaron sobre “Nuevas tecnologías y periodismo”, una actividad organizada de manera conjunta entre NORTE y las empresas Personal y Telecom. A lo largo de dos horas y media, plantearon sus visiones de los cambios que se desarrollan actualmente e interactuaron con los asistentes.

Otro mundo

La jornada comenzó con la exposición de Aguirre, técnico electrónico que se volcó a la comunicación y se capacitó en todo lo relacionado con la fusión entre el ejercicio periodístico y las nuevas tecnologías.

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Eduardo Aguirre dio consejos para ejercer el “periodismo móvil”, es decir coberturas informativas realizadas íntegramente con teléfonos celulares. Una tendencia que gana espacio en el mundo.

Actualmente dirige el suplemento “Tendencias”, de La Voz del Interior, medio líder de la provincia de Córdoba. Como recordando un mundo que ya no existe, el especialista proyectó en la pantalla gigante una noticia recortada de un diario español de 1981. Su titular era “En el futuro los periodistas escribirán sus artículos en computadoras”.

Sonaba a ciencia ficción. Hoy es casi una perogrullada. Ese futuro ya fue superado. Hoy los periodistas no sólo escriben en computadoras, sino que hacerlo podría volverse una rareza. La nueva gran herramienta de trabajo es el teléfono móvil. La era de los smartphones abre un horizonte que no parece tener límites, al menos hasta ahora.

El celular es el territorio en el que se juega hoy la mayor parte de la comunicación de los seres humanos, tanto la que mantienen con personas de su círculo íntimo como la que entablan con el entorno y los medios.

Actualmente en la Argentina unas 26 millones de personas tienen teléfonos smart, y de ellas unos 16 millones cuentan con aparatos 4G, es decir los más aptos para recibir y emitir contenidos informativos multimedia. Por eso, millones de habitantes del planeta ya juegan más de una vez roles periodísticos.

Las mejores imágenes de catástrofes o magnicidios suelen provenir no de los medios tradicionales, sino de personas comunes que estuvieron en el momento oportuno y en el lugar indicado.

Eso dio a luz una nueva corriente periodística, la del “periodismo móvil”, un rubro que ya tiene su conferencia anual internacional, sus premios específicos y -claro- sus códigos, herramientas y lenguajes. Y esto, que pareciera ser un fruto periférico del ejercicio periodístico, bien podría volverse el corazón global del oficio.

Aguirre, considerando esa posibilidad, brindó una amplia lista de recomendaciones sobre recursos, aplicaciones y elementos que se pueden sumar -gratis o bajo costo- para que el ejercicio del periodismo móvil sea en las mejores condiciones posibles. “Lo que hoy es un desafío, podría volverse un requisito”, advirtió.

En los medios

Luego llegó la disertación de Alvaro Liuzzi, con mucha experiencia en medios digitales en los que trabaja como consultor o coordinando equipos.

Abrió su charla con citas de comunicólogos que en algún momento hablaron de los medios como habitantes de un ecosistema que ahora obliga a la adaptación o la extinción.

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Alvaro Liuzzi expuso sobre los desafíos de medios y periodistas en el contexto de los constantes cambios tecnológicos.

“La información ya no es un bien escaso. Lo escaso hoy es la atención (del público)”, dijo, refiriéndose a la sobreabundancia de datos que ofrecen hoy los medios digitales y a la manera en que atomizan a las audiencias.

Eso, a la vez, en un escenario de cambios que suceden cada vez a mayor velocidad. Mencionó, por ejemplo, que la radio, tras su invención, tardó 38 años en tener 50 millones de usuarios. Twitter, en este siglo, alcanzó la misma marca en nueve meses.

El desafío de hoy, entonces, es llegar a un público que creció sin los códigos que imponía la tecnología analógica y que está habituado a consumos fragmentados, itinerantes, alternos y con los que además interactúa, cuando no los genera directamente.

En ese sentido, citó que una diferencia central es que en el siglo pasado el público llegaba a los medios y hoy está en ellos: en un blog personal, en una cuenta de redes sociales, etcétera. Desde allí cualquier persona puede llegar a viralizar contenidos que llegan a millones.

Las nuevas plataformas sobre las que se consumen las informaciones también demandan nuevas narrativas, nuevas formas de contar lo que sucede. Incluso, genera la necesidad de definir nuevos roles en las redacciones, y ni hablar de nuevas formas de obtener anunciantes.

En el cierre, Liuzzi dijo que entre las preguntas que deben hacerse hoy los editores y propietarios de medios están las orientadas a saber qué los hace distintos de sus numerosos competidores, con qué cosas sorprenderán a los públicos, de qué manera y en qué sectores generar los recursos que permitan sostener los proyectos. Es decir, incorporar una cultura de la innovación que no admite descansos ni mesetas.

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