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Gladys Gómez, directora del complejo cultural

“El Guido es la mejor sala del Chaco”

El complejo cultural Guido Miranda cumple 20 años y los celebrará con varios eventos. En una entrevista con CHAQUEÑA su directora repasó desafíos, proyectos y cambios en los que intervino desde 2010. “Como espacio teatral y para espectáculos el Guido es la mejor sala del Chaco”, resumió Gladys Gómez. La frase es parte de una conversación en la que la actriz y dramaturga complementó un pasado de luchas por un espacio público que exhiba producciones de calidad con un presente de conquistas sostenido por numerosas voluntades.

Entrevista de Claudia V. Araujo

Fotos de Archivo de NORTE 

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“Cada año se renuevan los desafíos por mantener la excelencia, para que el espacio reúna las condiciones edilicias y técnicas”, resume Gladys Gómez.

“Los teatristas solemos decir que antes de hacer teatro hay que hacer el teatro: montar el escenario, colocar las telas, las luces y recién después actuar. En el Guido tenemos todo: la técnica, la administración, la producción, la boletería y el personal idóneo para hacer lo necesario para un espectáculo”, plantea.  

Una de sus aspiraciones incumplidas pasa por producir obras desde el origen de la idea y no solo crear las condiciones para la exhibición.

Cuando se discutía la expropiación del edificio, estuvo entre los artistas que pidieron una sala para Resistencia como tenían otras capitales de provincia. “La reconstrucción fue una respuesta un reclamo de muchísimos años”, resume. Veinte años después, en la gestión pública de un edificio pensado para 1930 -y con la impronta del excine Sep- contextualiza: “Hoy nadie construiría un sótano para camarines a medio metro de una napa en una ciudad que se inunda y contiene a 500.000 habitantes”.

Aunque ahora existen otros espacios, la sala contiene cierta mística...

-Claro. Las demás salas tienen condiciones más restringidas en la comodidad del artista. Tanto los de acá como los que vienen de afuera reconocen y destacan eso de nuestra sala. En la Casa de las Culturas, por ejemplo, aunque el auditorio es nuevo, el escenario es reducido para un bailarín. Y para teatro, los 20 metros de distancia con el techo del Guido son medidas ideales para colgar varias escenografías o presentar espectáculos circenses.

¿Cuánto cambió tu mirada del complejo al dirigirlo?

-Se amplió. En agosto de 2010 veníamos con una impronta: hacer visible el acceso del derecho a la cultura. Hablar de eso ahora es algo corriente, pero hace ocho o nueve años era casi una novedad e involucró un compromiso político en la gestión que comenzaron (Francisco) Tete Romero y Silvia Robles. Cuando me hice cargo (2010) planteamos ampliar  derechos y abrir las puertas. Mi misión fue principalmente esa y democratizar el espacio tanto para el público como para los artistas.

¿Cómo se construye hoy la agenda de los espacios?

-¡Uf!, es un proceso muy activo por la cantidad, diversidad y riqueza de los espectáculos. Sostenemos producciones en distintos lenguajes: teatro, danza, circo, música, cine, para un público infantil, adulto, joven, que sigue a ciertos artistas o que está conociendo algunos campos artísticos. Desde un grupo de cumbia que presenta su disco hasta un concierto de la orquesta sinfónica; o una presentación gratuita de Los de Imaguaré, con música que hace nuestra identidad regional. Además, hay otra cuestión. La sala se usa como espacio de convenciones, charlas, presentaciones de libros, capacitación o encuentros. Las puertas del Guido se abren para todas estas actividades que son ‘extra artísticas’ y guardan relación con nuestra cultura, nuestra forma de pensar y relacionarnos.

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La sala de Colón 164 también funciona como espacio ideal para convenciones y una diversidad de encuentros.

¿Qué incorporaciones recientes hubo?

-Lo más nuevo son los ciclos. Por ejemplo con El Interior del Guido organizamos presentaciones artísticas provenientes de varios puntos de la provincia a demanda. Desde un conjunto musical hasta una coproducción de varios artistas, lo que recauden en boletería es para ellos. Aunque la recaudación no sea buena algunos celebran haber actuado en el escenario del complejo.

Con Vamos al Teatro se organizan funciones gratuitas para escuelas primarias y secundarias, tanto en danza como en teatro, música y cine. Participan compañías locales como Érica Ferrazzano y otras realizaciones como Tierra Verde. A veces se incluyen elencos de la región, que están de gira. Con este ciclo empezamos en 2015 y buscamos que sean escuelas periféricas.

Además tenemos El Guido de Todos, una visita guiada para jardines de infantes, primarias y secundarias que finaliza con la proyección de un cortometraje. Cuando vienen del interior, incluye un recorrido por la ciudad; conmueve verlos entusiasmados, sacándose fotos. 

La función pública implica enfrentar grandes responsabilidades, conflictos, ¿hay satisfacción?

-Sí. Ver la sala llena en una función, por ejemplo. Tenemos muchas complicaciones y hay gente que en lugar de ayudar, pone palos en la rueda. También tenemos un equipo de trabajo que hizo posible que el año pasado recibiéramos más de 50.000 espectadores.

¿Qué proyecto está pendiente?

-Mi sueño es lograr que el personal del Guido haga una producción artística, para una obra musical, de danza o de teatro que podría convocarse por concurso. En lugar de producir el hecho artístico hasta ahora solamente facilitamos que se presente. Para eso se necesita invertir una suma de dinero; para la mayoría de las salas de la región es bastante oneroso pagar la escenografía, vestuario, sonido y de luces, los honorarios de los artistas, todo. Nosotros no podemos hacer eso todavía, pese a que tenemos gente especializada en cada uno de esos aspectos perfectamente.

Aporte comercial

Las producciones comerciales -que suelen tener las entradas más costosas- también aportan una parte de los recursos que se reinvierten en ciclos gratuitos. Aunque el 90% de taquilla se lo queda la productora, con el 10% restante el Instituto de Cultura paga honorarios de los elencos locales para funciones escolares o como ocurrió recientemente para comprar estufas, un gasto no previsto en el presupuesto.

El nombre 

Guido Miranda aportó una visión globalizadora y dinámica del proceso histórico provincial con El paisaje chaqueño (1954), Tres ciclos Chaqueños (1955), Al norte del paralelo 28 (1966) y Fulgor del desierto verde (1986).

Por su formación docente y en el periodismo (diarios La Opinión, La Voz del Chaco, El Territorio y NORTE) ganó renombre en los tiempos fundacionales de varias instituciones (UNNE, Convención Constituyente del Chaco).

Miranda había nacido en Vera, Santa Fe (1912) y desde sus 12 vivió en Resistencia. Falleció el 5 de junio de 1994, casi tres años antes de la inauguración del complejo que hoy lleva su nombre.

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Año de celebraciones  

Aunque la directora del complejo de Colón 164 sostenga que los aniversarios son “un día más en un largo proceso que comenzó en una inauguración”, el programa de festejos se extenderá por varios meses.

Luego de una gala con la Orquesta Sinfónica el miércoles 24 de mayo, la sala continuará con tres días más de actividades: danza el viernes 26, música el sábado 27 y teatro musical el domingo 28. Además se organizará una feria artesanal en la vía pública, entre otras expresiones complementarias.

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