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Festival Resistencia Queer, la experiencia de la disidencia

El Encuentro Nacional de Mujeres pondrá en jaque a la ciudad este año. El primer movimiento es el Festival Resistencia Queer, que abrirá las puertas para conocer esa dimensión ampliada de lo diverso, donde no hay rótulos y la diversidad se ensancha hasta la autopercepción, sexual y cultural. Este festival será el viernes 26, desde las 21, en el bar Natzumy, en la esquina de San Lorenzo y Franklin. La entrada es de 100 pesos y se consigue en puerta, todo lo recaudado es para el encuentro.

El menú artístico de la noche es exquisito: Susy Shock y BIFE en el escenario central con sus músicas monstruas; la conducción de Sofía Díaz y Paula Gialdroni, y en el primer piso el paseo performático con las escenas de Celeste Iriani, Josefina Maro, Tirre Grillo y Pilar Cubells. “Una invitación a desestabilizar la matriz heterosexual y festejar la movilidad”, en palabras de Sofi y Paula.

Cuando uno piensa en lo queer entiende el porqué de personajes literarios como Frankestein, ese monstruo creado de pedazos de cadáveres. Me animo a pensar que los pedazos cadavéricos son las etiquetas en las que tratamos de entrar en la norma del hetero patriarcado capitalista. Cuando no logramos ensamblar las partes como manda la matriz heterosexual, comenzamos a señalar a ese monstruo, al Frankestein del barrio; y lo encerramos, lo negamos, lo prohibimos, lo hacemos tabú.

Lo queer abraza a esos monstruos y les da el aliento de ser: de convertirse en la bandera de la subversión de la matriz heterosexual, desprenderse de los rótulos y extenderse más allá de lo femenino y masculino, creando nuevas formas de sentirse. “Entender que somos mutables y estamos en movimiento es lo queer”, dice Sofía. En palabras de Susy Shock sería el convite a “que los otros sean lo normal”.

Todo este sentir tan libre y abierto se esconde detrás de las propuestas performáticas y musicales que se verán en el Festival Resistencia Queer. NORTE entrevistó a las músicos que nos visitan para entender este fenómeno de la diversidad. 

El dúo BIFE en plena acción: en el festival presentarán un show de cumbias, tangos y otras especias para mover las cuerpos. Foto gentileza de los artistas.

El sopapo

BIFE es una banda multideforme formada por decenas de personas que entran y salen de las cuerpas de Iv Colonna Olsen y Javiera Diego Fantin Schvarzer.  Cumbia, Tango, Pop y otras yerbas son la manifestación degenerada de una necesidad de hacer visible la diversidad cultural, sexual, afectiva e identitaria de toda una generación que existe, baila, lucha, ama, cuestiona y vuelve a crear derribando estereotipos, construyendo posibilidades. BIFE se presentó en muchas provincias argentinas y otras regiones de América, además del festival, el sábado 27 estará en Nanas Suena Bien junto a Susy Shock.

¿De dónde sale el nombre BIFE?

La palabra BIFE nos gustó porque terminaba con e. Cierto es que eso no era suficiente, porque si era por eso nos podríamos haber llamado MATE o LLAVE,  pero BIFE empezaba con BI. ¿Qué podía ser mejor? Esto: ¡que en el corazón tuviera una F (de Fa)! Somos BIFE, somos carne viva (por ahora), somos un cachetazo también. También nos gustan los nombres cortos, como Mili o Pipi.

¿Cuál es la estética / política que propone el dúo?

Dicho de manera simple, nos sumamos a la moda estética de la deconstruction. La idea es desensamblar, desarmar, romper, o al menos problematizar, señalar o cuestionar determinados estereotipos culturales que son agentes de opresión. Los mandatos identitarios y sexoafectivos que funcionan desde dentro de nuestras subjetividades, creemos, son los obstáculos más fuertes a la libertad y la energía alegre de transformación indispensable para operar cambios sociales o políticos en los colectivos humanos. Nos parece que la imagen, la palabra y el sonido pueden influir y alterar la red de condicionamientos en que estamos inscriptos.

¿Cómo será el show que presentarán en el festival?

Llevamos tangos y cumbias (y algunas otras especias) en nuestro formato power dúo, con pistas venenosas e instrumentaciones nuevas. Es para bailar, reir y chapar sin tener que estar escuchando la misoginia típica y básica de ciertas manifestaciones de la música tradicional. 

¿Qué debemos deconstruir en nuestras construcciones de lo femenino y masculino?

Lo primero para ponerse a pensar es la naturalidad de esa distinción entre nuestras personas. Lo que se dice habitualmente "el binarismo", o sea el prejuicio (funcional al heterocispatriarcadotardocapitalista) de que existen dos y solo dos clases de persona: macho y hembra. Luego están también los mandatos y condicionamientos estereotipados de roles a partir de esa primigenia determinación genérica, etc. En definitiva lo que es necesario deconstruir o desarmar son las ideas que sostenemos sin examen, las actitudes que reproducimos inconcientemente, que no siempre son favorables a nuestra libertad ni a nuestra alegría y potencia vital. La manera que tiene el poder de esclavizarnos es a través de identidades falsas, y una indagación profunda en lo que somos necesariamente pasa por cuestionar la asignación de género. Experimentarnos, construirnos con la mayor libertad posible para inventar nuevas formas de vincularnos, sobre las cenizas de un sistema que ha probado su hostil inoperancia a la hora de propiciar la armonía entre las personas. Si querés saber qué soy, cómo soy, cómo disfruto y cómo hago disfrutar, te vas a tener que animar.

Susy Shock y la Bandada de Colibrí le ponen voz propia a un nuevo cancionero sudamericano. Foto gentileza de la artista.

Acercarse al universo de Susy Shock parece acercarse a una muchosidad desconocida: Susy es poeta, actriz, cantora, una revelación andante. Y sobre todo incisiva porque ante la pregunta de por qué este nombre, responde: “Soy Susy Shock sobre todo porque de esa manera incito al ejercicio periodístico de preguntar por qué Susy Shock”.

Susy es una artista arraigada en su tierra. “Creo en un arte propio y no hablo de mí, sino propio de mi tierra, de mi espacio en el mundo que es este Sur, entrelazado con el tiempo político que voy transitando: soy de la generación del Nunca Más, desde ahí es muy gigante para quienes transitamos este suelo y para quienes hacemos arte dentro de este suelo. Entonces esta artista que soy mira desde ese ojo del Sur, mira desde la falta y los errores de este Sur, mira también desde la garra y los sueños que tiene ese Sur. Soy producto de este tiempo y esta tierra, entonces siempre me cuestiono qué será ser trava en Yugoslavia o Suiza. Acá es así; con toda esta mezcla, este hermoso bullicio que somos”.

Susy subirá al escenario de Natzumy con la Bandada de Colibrí: la banda, que la acompaña y está formada por Caro Bonillo, Sole Penelas, Horacio Vázquez y Carla Morales Ríos. “Vamos a presentar estas canciones del folclore sudamericano. Son canciones propias, propias de mi tiempo, y la razón es porque siempre hemos sido leídos por otros y ahora tenemos que tomar la voz propia; también sentimos que el cancionero popular tiene piezas bellas pero no siempre hablan de nosotras porque no estamos nosotras ahí para contarnos como somos. Soy parte de esa generación que discute los discursos y que decidió meterse adentro de esos discursos de ese cancionero, de esa dramaturgia, de esa forma de filmar cine, de todas las posibilidades que nos da la comunicación para dar nuestra voz propia”.

En relación al binomio heterosexual, Susy Shock propone que “lo femenino y lo masculino es algo que hay que seguir construyendo. Hay que despegarse del concepto masculino-femenino heterosexual, que es hegemónico y tanto daño ha hecho y sigue haciendo, para empezar a preguntarnos cómo queremos, cómo necesitamos y podemos construir lo femenino y masculino. Me parece vital entender el eje de eso, soy de las que cree que no venimos a pedir permiso para entrar en esos casilleros que ya están caducos, sino a construir otros nuevos y eso nos va a servir a nosotras como comunidad trans o como cualquier se auto perciba, sino que le va a hacer bien al resto del mundo porque vamos a ser una posibilidad mucho más amorosa, mucho más inclusiva y mucho más justa”.