“Todo lo vivido es muy importante, nos hace ser quienes somos hoy"
EL TÚNEL MARCHA ATRÁS- Las andadas interminables con mi triciclo indestructible, llevando amiguitos atrás.
El nene de 4 años que llegó al jardín, y del que me enamoré por primera vez. 5 años, jugando con barro en el fondo de mi casa, baldes llenos y yo metida con las piernas embadurnadas.
Succionar las florcitas silvestres violetas que crecen en otoño.
Los juegos con muñecas en la casita de “Lulú” la coneja que vivía en el fondo de casa.
Los bancos en la primaria que eran enterizos y que los compartíamos con un compañero.

Experimentos descontrolados con hojas machacadas que nos sacaban urticarias. Plantas a las cuales le ‘inyectábamos’ esos preparados. Una balancita que me regaló mi abuela que utilizaba para esos experimentos.
Los juegos del ludomatic y la Oca con mi abuela.
Ponerles a las arañas otros animalitos vivos para que sean cazados.
Mi primera bicicleta de carrera color rosa.
El primer día de clases en primaria, mis padres sacándome fotos en el frente de casa y yo enojadísima porque me levantaban tan temprano.
Todos los animalitos que se me murieron están con sus cruces en el fondo de casa.
Un día de circo con mis mejores amigas Paola y Silvina.
Un viaje muy lindo con mis padres.
Las idas a catecismo que no me gustaban, los sábados bien temprano.
No querer hacer las tareas del colegio.
Ganar un muñequito en el parque.
Salir de pesca con mi papá.
Mi primer beso en la secundaria, con el chico que me gustaba. Mis primeros zapatos taco alto.
Que mi padre me busque en un baile con una linterna entre la gente.

Enamorarme perdidamente en un viaje.
Irme a vivir sola para estudiar.
Un amor que duró muchos años.
Recorrer la ciudad que no conocía en bicicleta. Hasta conocerla.
Estudiar algo que me gustaba.
Enamorarme del chico de la facultad, hasta escribirle una carta y que él no me diera ni cinco.
Las charlas hasta altas horas de la noche con mi abuela. La muerte de ella.
Inventar temas musicales en el frente de la casa con mi mejor amiga y cantarlos.
Aprender un oficio que tanto me gusta.
Salir a bailar con mi tío amado.
Enamorarme a través de un chat de la persona con la que me casaría.
Que me regalaran un perro que tanto quise.
Tener mi primer sueldo.
El nacimiento de mi hijo.
Sentir el corazón romperse a pedazos.
Descubrir una vida diferente a la planeada.
Salir a bailar con mi mejor amiga y reírme mucho.
Crecer en lo personal.
Poder contribuir con otras personas a través de la solidaridad y el amor.
Un paseo en bicicleta con mi hijo, y un perro que casi nos alcanza para mordernos.
Remontar un barrilete.
Poder vender lo que hago con tanto amor.
Pisar la espuma del mar por la noche.
Hacer muchos chistes tontos.
Limpiar la casa con la música a todo lo que da.
Empezar a escribir un libro.
Tirarme en paracaídas.
Charlas muy graciosas con mi hijo.
Cocinarme lo que más me gusta, degustando un buen vino.
Bailar descontroladamente en un boliche y que todos me miren de lo ridícula que me veía.
Hacerme la borracha con mis amigos para causar risa. Manejar cantando fuerte. Conocer gente maravillosa, casi de otro planeta. …seguir escribiendo la historia…
¿Qué recordás de la tuya?
Corina Schaefer - La Vida es un Cuento










