Cómo sigue el escándalo del “Dieselgate”
Tras interrumpir la venta de vehículos Diesel en Estados Unidos en 2015 por el Dieselgate, Volkswagen los empezó a comercializar de nuevo el pasado mes.
La firma vuelve a la venta de vehículos con motores Diesel tras recibir la aprobación de las autoridades para reparar dichos modelos, según Jeannine Ginivan, portavoz del grupo Volkswagen en Estados Unidos.

Y el arranque no ha sido malo: en abril se patentaron 3.196 modelos movidos por este combustible, un 12 por ciento de las ventas totales. Estas ascendieron a 27.557 unidades, un 1,6 por ciento más que en el mes previo.
El escándalo que se originó al destaparse que algunos modelos Diesel del grupo Volkswagen ocultaban un dispositivo para dar resultados falsos cuando se les sometía a mediciones de emisiones de NOx llevó a la compañía a paralizar la venta de todos los modelos movidos por este combustible en Estados Unidos. Así, en septiembre de 2015 se interrumpió la venta de cerca de 11.000 unidades del Golf, Beetle y Passat con motores Diesel.
Tras un complejo proceso judicial, el consorcio alemán alcanzó un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos el pasado mes de enero por el cual pagaría una multa de 4.300 millones de dólares y 25.000 millones de dólares más como compensación por los reclamos y para la recompra de cerca de 500.000 vehículos afectados.
Además, el mes pasado un juez de Detroit (Michigan) condenó al grupo Volkswagen a ser supervisado por un organismo independiente durante tres años.

Chivo expiatorio
En países como EE.UU el público está acostumbrado a que las cuestiones judiciales de interés público terminen con un responsable y una condena. Culturalmente las indemnizaciones no son el objetivo último de las demandas y es por eso que Oliver Schmidt, uno de los ejecutivos implicados en el escándalo Volkswagen, enfrenta cargos que podrían llevar a una sentencia de hasta 169 años de prisión.
Si Schmidt resultara declarado culpable y condenado a prisión se establecería un precedente importante que podría condicionar futuras resoluciones en torno a otros altos ejecutivos del grupo Volkswagen también implicados en el escándalo de la manipulación de las emisiones de los motores Diesel.
Schmidt estuvo al frente del centro de medio ambiente e ingeniería de Michigan, y de su actividad allí se derivan 11 cargos relacionados con el escándalo Volkswagen. Según las demandas presentadas contra él por las fiscalías de Nueva York y Massachusetts, el exdirectivo habría tenido un papel importante en los esfuerzos del grupo Volkswagen para ocultar las falsificaciones de emisiones.
Así, presuntamente dio explicaciones técnicas falsas desde finales de 2014 hasta que se destapó el escándalo en septiembre de 2015. Por ello ahora se le acusa de conspirar para defraudar a los Estados Unidos. El exejecutivo fue arrestado el pasado 7 de enero en el Aeropuerto Internacional de Miami. Desde entonces, se encuentra en una prisión del norte de Detroit a la espera de juicio.
La anunció que buscará la forma de aplazar el juicio con el argumento de que Schmidt fue solo una pequeña pieza en un escándalo de una envergadura mucho mayor, una suerte de caso de “obediencia debida” industrial.

Información desvelada por Automotive News apunta a que el calvario judicial de Schmidt podría no limitarse al país norteamericano, puesto que las autoridades alemanas –siempre según esta publicación- también estarían investigándole. Ello podría llevarlo a enfrentarse también a cargos también en el país natal de Volkswagen.










