Luces de alerta en mortalidad infantil
El bienestar integral de las familias es un elemento clave para prevenir la muerte en edad temprana y, por consiguiente, los indicadores de mortalidad infantil revelan mucho sobre las condiciones de vida y de salud tanto de las madres como de los niños recién nacidos.
En la Argentina la tasa de mortalidad infantil varía mucho según la región que se analice y, en ese sentido, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias del norte han sido históricamente las dos caras de una misma moneda, siendo la primera la que mostró siempre una de los índices más bajos del número de defunciones de niños en una población de cada mil nacimientos vivos registrados, durante el primer año de su vida. Este indicador demográfico, sin embargo, mostró el último año un sensible incremento en la Capital de la república que pasó de 6 a 7,2 cada 1000 nacidos vivos en las maternidades porteñas, tanto públicas como privadas, según datos de Unicef. Si bien las causas de este aumento todavía son motivo de análisis, no deja de ser un dato a tener en cuenta el hecho que en esa jurisdicción, la más rica del país, en 2016 fallecieran 36 bebes más que el año anterior. De acuerdo a las estadísticas oficiales, en los últimos 35 años la reducción de la tasa de mortalidad infantil fue del 68 por ciento en el distrito capitalino, pasando de 19 a 6 por mil entre 1980 y 2015. Por eso llama la atención este incremento registrado el año pasado, que podría deberse a factores como el bajo peso al nacer, las infecciones y la prematurez, que estarían afectado a madres embarazadas de familias que residen en los barrios porteños más postergados, donde la falta de servicios esenciales y, fundamentalmente, las dificultades para acceder a agua segura para el consumo humano son factores sensibles que afectan la salud de la madre y el niño. Que esto suceda en el distrito que tiene los ingresos más altos del país plantea una serie de interrogantes respecto a la eficiencia de las políticas de protección para la infancia de los sectores más vulnerables. Para Unicef Argentina, “la incidencia que tienen la edad, la escolarización, los ingresos, el lugar de residencia, la red de servicios sanitarios, el transporte, la cobertura sanitaria, los obstáculos al acceso, entre otros, deben ser observados de manera exhaustiva y relacionarlos con cada caso de muerte”.
Los expertos en la promoción de la salud observan que la mayoría de las muertes infantiles se pueden prevenir a través de una serie de medidas que han demostrado ser eficaces en los países que las aplicaron, como la educación de las madres, que es tan importante para la supervivencia infantil como son los ingresos del grupo familiar.
El acceso al sistema de salud, así como a servicios básicos de saneamiento, agua potable y una adecuada nutrición también son factores fundamentales que ninguna política pública debe soslayar. Merecen tenerse en cuenta las recomendaciones formuladas por Unicef que entiende que los registros deben contener detalles por grupos específicos de edad gestacional al nacer y grupos de peso; se deben unificar criterios para registrar muertes fetales y de nacidos vivos, así como analizar la mortalidad infantil en conjunto con la mortalidad fetal; además de trabajar más en la articulación entre los ministerios de Salud y de Desarrollo Social. Otra de las observaciones que realizó el organismo internacional es la necesidad de sumar al Ministerio de Educación en la planificación, teniendo en cuenta el potencial que tienen las escuelas, sobre todo como ámbito para abordar temáticas referidas a educación sexual integral, incluyendo embarazo adolescente y la disminución de la tasa de fecundidad en este grupo. El aumento de la mortalidad infantil en la zona más privilegiada del país se explica, en gran medida, por las inequidades sanitarias que persisten entre quienes cuentan con los mejores recursos de salud y quienes, en pleno siglo XXI, todavía tienen dificultades para acceder a servicios básicos, situación que se repite en distintos puntos de la extensa geografía nacional.










